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La importancia de llamarse viejo

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La importancia de llamarse viejo
Por: Julio Torres

Ser viejo es una experiencia maravillosa,
qué lejos se ve en este momento, cuando a mis 20 años, por circunstancias
especiales ingresé al mundo del espectáculo televisivo con bastante suerte o
casualidad, o mejor dicho, por causalidad, ya que la experiencia marcó
mi vida de manera contundente, eran los años sesenta, los Beatles lograban su
máxima expresión, fue la época romántica de la televisión en México, surgieron
a la fama muchos jóvenes que hasta la fecha siguen siendo famosos, cada uno en
su especialidad.

A mis 20 años es posible que me haya
referido a los mayores en la misma

forma que lo hacen de mí los jóvenes del
momento, pero, más que molestarme considero que cada día me hacen más grande,
es decir, pareciera que me elevo a niveles nunca antes alcanzados, hoy, los
problemas más grandes en realidad me parecen cosa de juego de niños, la
experiencia acumulada me permite resolver satisfactoriamente cada problema que
se aparece en mi camino, esa es la importancia de llamarse viejo, en realidad,
la vida que me ha tocado vivir ha sido magnífica, por sistema he estado frente
a una serie de retos que por fortuna he podido enfrentar con resultados
efectivos.

Llegan a mi mente una serie de nombres de
personas que al mismo tiempo que yo, tratábamos de triunfar en ese medio
complicado y con diferentes grados de dificultad y luchamos desde nuestras
“trincheras” con esa pasión tan necesaria en la búsqueda del triunfo, muchos lo
lograron otros desistieron y algunos como yo, preferimos mantenernos detrás de
cámaras porque eso era lo que en realidad nos proporcionaba placer y nuestro
trabajo recibió la justa remuneración, quizás no a la altura de nuestras
expectativas, pero desde mi punto de vista puedo afirmar que la vida fue
bastante benévola conmigo, lo cual me permite

afirmar que la vida nada me debe,
soy yo quien le debe a la vida.

Una observación muy personal, me permito
describir, la televisión sigue siendo la hija legítima del siglo XX y continúa
en este siglo XXI, a la fecha el aumento en el tamaño de las pantallas me temo
que no ha resuelto la restrictiva que se presentaba cuando la pantalla más
grande de los televisores convencionales era de 20 o 25 pulgadas, toda vez que
el contenido de lo que allí se presenta carece de importancia o atractivo, con
tristeza observo que en sitios públicos, las pantallas se han convertido en una
parte de la decoración y solo se utilizan o voltean a verlas cuando se
transmite un evento de masas como es el fútbol particularmente.

En nuestra empresa: “Alcalá producciones”
hemos trabajado el último año tratando de implementar un sistema atractivo por
medio de la técnica de hace muchos años, acudiendo a la definición que nos
presentaba nuestro maestro de producción de televisión cuando solicitaba en
clase una definición de “televisión” y aunque nos aplicábamos bastante tratando
de emitir una buena definición, el maestro simplemente declaraba: “Televisión
es televisión” y esta definición me parece que sigue vigente, el reto es lograr
que las personas que se encuentren en sitios públicos dirijan la mirada hacia
las pantallas, en Alcalá Producciones” creo que el próximo año estaremos en
posibilidad de probar que “televisión es televisión” .

Hoy no podemos utilizar la técnica
antigua, las circunstancias son

diferentes, no debemos olvidar que los
teléfonos pequeños han reducido el tamaño de las pantallas, de manera que el
reto es grande, sin embargo, considero que lo ideal sería que las cátedras
sobre producción evolucionaran bajo una temática adecuada a los tiempos que
estamos viviendo, desde luego que la programación parece que no debe ser de
información pedagógica, pues la infinidad de páginas de todo tipo de temas
ofrecen más información que la que por la pantalla podamos proporcionar.

Aun así, pienso que no todo está perdido,
lucharemos día a día hasta encontrar la manera de dar a cada pantalla el mejor
uso en bien general de la humanidad y de este país y de Puebla en particular, es
posible que regresemos a la utilización de alguna manera sobre la enseñanza, la
educación y la información sobre los asuntos de interés social, es posible que
estemos en el umbral del gran cambio

social adecuado del siglo XXI, donde los
sistemas conocidos terminen por sucumbir ante las propuestas de esta nueva era,
la era de Acuario, pero con la sabiduría además del valor e importancia de
llamarse viejo.

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El otro mundo

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Los comentarios en torno al asunto, vida
y muerte es enormemente fascinante, cada persona comenta esto por medio de
análisis que ha escuchado, pero cuando se le presenta un hecho paranormal, por
sistema se aterra y manifiesta un temor exagerado que nada tiene que ver con
una realidad, más bien lo que la gente recuerda, es aquello que los productores
de cine han querido que sea el mundo de la vida y de la muerte, el mundo de la
parapsicología o mundo paranormal.

Desde hace muchos siglos el ser humano ha
tratado de escudriñar en

ese mundo que no advertimos o que no percibimos con la
facultad de la vista, sin embargo, existen maneras distintas de percibir
fenómenos desconocidos, pero en realidad nada tienen de desconocidos, trataré
de relatar a ustedes algunas experiencias vividas, que impiden negar la
existencia de ese otro mundo, del que siempre han hablado nuestros antecesores
con cierta tibieza, tal vez por el riesgo que significa el hecho de que muy
pocas personas lo aceptan como una realidad.

Si acudimos a los escritos antiguos,
descubriremos que nunca se ha negado la existencia de ese otro mundo, supongo
nada tiene de aterrador, lo que sucede es que a través del tiempo el asunto
vida muerte, se ha utilizado como herramienta de control social, es muy
sencillo hacer que el ser humano le tema a ese otro mundo, porque siempre se le
ha dicho que su mal comportamiento en esta vida le abre las puertas de un
infierno, no imagino exactamente como puede ser, salvo lo que los novelistas de
antaño o lo que las religiones utilizan en su favor.

Alguien sentenció que por mi manera de
vivir es, tengo asegurado un lugar en ese infierno y que permaneceré entre el
fuego por toda la eternidad, desde luego que pregunté ¿exactamente a que se
refieren cuando afirman que voy a permanecer en el fuego? he firmado en el
testamento, que a mi muerte, una persona que se dedica a esos menesteres, se
encargará de incinerar este cuerpo y derramar las cenizas en un lugar que
permanezca verde la mayor parte del año, pudiera ser que obtenga el privilegio
de seguir de cerca el destino de este cuerpo que tantas delicias me ha
permitido disfrutar.

Tal vez este tipo de reflexiones me
incitaron a tratar de investigar cuanto se ha escrito, relativo a la vida y
muerte de los seres humanos, me condujo entonces, a platicar con personas que
se dedican a comunicarse con “entidades” que han vivido en este mundo, por
medio de otras personas que manifiestan la facultad de prestar su cuerpo, con
el fin de que dichas “entidades” del otro mundo, revelen abiertamente sus
inquietudes, pero más que nada ese efecto se ha

utilizado de manera fanática
solicitando soluciones a problemas frívolos.

Asombro tremendo experimenté por la gran
cantidad de textos que de esto hablan, en todos los idiomas y en todos los
tiempos, me entregué emocionado durante más de treinta años con bellos
escritos, otros no tanto, a tal grado que disfruté generosamente infinidad de
conversaciones por medio de algunas personas que “prestan” su cuerpo y permiten
que las “entidades” del otro mundo hablen con quienes nos encontramos en este
mundo.
En el caminar en estos terrenos, encontré
a una persona con mínima preparación académica que sin propiciar ambiente
alguno me decía: Don Diego intenta comunicarse contigo y simplemente ella, la
amiga que me permitía esa comunicación, cerraba sus ojos, y en cosa de 30
segundos me encontraba conversando con Diego, la verdad es que nuestra
conversación resultaba por demás fascinante y rica en conceptos que tal vez,
poco a poco podamos describir por este medio.
Sesiones de dos y hasta tres horas eran
muy magníficas, en lugar de preguntar cómo resolver mis problemas, traté
siempre de entablar una comunicación, tal como se lleva a cabo en una tertulia
de estos tiempos, o parecido a una charla de café, de tal suerte que pude
obtener datos muy importantes, aún sin planear abiertamente, eso me colocó
indudablemente en un lugar de privilegio y tengo muchas experiencias que deseo
compartir poco a poco con ustedes.

Quiero cerrar este asunto por el momento,
refiriendo que incluso disfrutamos algunas veces nuestra conversación en
compañía de una botella de tequila, porque deseaba seguir disfrutando de esa
bebida en donde ahora se encuentra, supongo que es válida esta redundancia, ya
lo explicaré y debo adelantar que hoy día existen escritos que de esto hablan
abundantemente, demostrando que la conexión entre este mundo y el otro, nada
debe extrañarnos.

El tema de la vida

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Por: Julio Torres.

No existe un campo común sobre el cual la religión y la ciencia puedan encontrarse con algún entendimiento, ambas dan evidencia de escudriñar la verdad, pero sin encontrarla, sin embargo, una u otra, generalmente declara haber resuelto cualquier misterio bajo su investigación.

En el campo del tema de la vida ninguna de las dos ofrece una comprensión de su naturaleza ni son capaces de demostrar su comprensión, por lo tanto, pretendo agregar otra conclusión a las observaciones hechas en artículos anteriores donde hablamos del hombre “vivo” y el hombre “muerto”.

Recordarán que encontramos que cuando la vida abandona al cuerpo, en la llamada muerte, todos los elementos “inmateriales” desaparecen al mismo tiempo, con la desaparición de la consciencia, se van todo el poder y la energía que apreciamos en el cuerpo “vivo”.

Lo anterior nos conduce a pensar que con la desaparición de la consciencia, se van todo el poder y la energía que hemos visto en el cuerpo vivo, por lo tanto decimos, que la consciencia y la fuerza vital o la energía vital están relacionadas, la consciencia debe tener mente, y si la consciencia y la fuerza vital están relacionadas, entonces, la mente y la fuerza vital están relacionadas y entran y salen del cuerpo.

Científicos han examinado cuidadosamente cada célula de la composición material del hombre, existen muchos libros que de esto hablan, se han desarrollado equipos técnicos muy sofisticados que permiten examinar cada parte del hombre y cada punto ha sido estudiado con responsabilidad.

Pero la parte “inmaterial” del hombre, no ha sido examinada como la parte “material”, es más, en muchos tratados no se menciona la parte inmaterial, ésta, se ha dejado en manos de los clérigos para que ellos la expliquen de manera religiosa o a los filósofos que profundizan de manera abstracta.

Creo que recordarán aquello de que: “Dios creó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida y el hombre se transformó en una alma viviente”.

Desde luego que la anterior declaración escrita en el Génesis, el hombre fue formado del polvo de la tierra, esto se refiere a la creación química y material del cuerpo humano, el sistema para mantener la vida en nuestro cuerpo está basado en la exactitud de esta declaración.

La filosofía declara que todo esfuerzo de la mente o del cuerpo, desgasta continuamente algo de la composición material del organismo humano, dice que debemos mantener determinada condición corporal con el objetivo de conservar la vida, por eso es que comemos, digerimos y asimilamos alimentos y líquidos que se encargan de conservar la existencia y el crecimiento del cuerpo.

Experimentamos placer en el comer, muchos de los actos necesarios de la vida son placenteros, generalmente disfrutamos aquellos que son necesarias en la preservación de la especie, sin embargo, todo indica que debemos evitar la perversión o la obsesión de los apetitos y deseos naturales.

El dominio de los apetitos no debe actuar en detrimento de las manifestaciones físicas ni espirituales, deben estar equilibradas de acuerdo a una ley natural de armonía, asimilamos del alimento muchas clases de substancias en variadas combinaciones, de esa forma cumplimos con el precepto: “Dios creó al hombre del polvo de la tierra”.

Quiero dejar el tema hasta este punto y continuar en el próximo reportaje en el que hablaremos del aliento de vida y de como el hombre se transformó en “alma viviente”, espero su visita y hasta entonces.