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Naturaleza o divinidad

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Naturaleza o divinidad

La naturaleza del espíritu o la diferencia entre alma
y espíritu. Esta diferencia es distinta al significado que comúnmente se acepta
para estas dos palabras. El hombre y los animales poseen alma, y el estudio de
lo que es llamado alma, pretendo reciba considerable atención. El espíritu
existe en toda la naturaleza y sirve de fundamento a toda la materia, desde el
grano de arena más pequeño hasta lo más notable que se ha creado, el cuerpo del
hombre está compuesto de espíritu así como todas las cosas materiales, y este
cuerpo sirve de vehículo para la expresión del alma.

Se asigna polaridad negativa al espíritu, esto
representa solo una forma simple de expresar el dualismo de la vida: Las
fuerzas positivas y negativas puestas en acción, en este caso, la polaridad
positiva y de equilibrio es el alma, pero no debemos considerar a una polaridad
como buena ni a la otra como mala, sino más bien como dos polos diferentes de
igual importancia para la vida.

Un principio a recordar es que la esencia de la
materia nunca se destruye, es decir, el espíritu jamás se pierde, cuando cierta
cantidad de fuerza o espíritu se usa en crear algún efecto, esa fuerza no se
pierde y no se destruye al ser utilizada, solamente cambia su
forma.  
   

El espíritu está siempre presente en alguna forma y en
algún grado de actividad o forma; siempre existe y siempre está listo a llevar
a cabo su función cósmica especial, si modificamos su acción, por ejemplo,
cuando encontramos al espíritu en forma de vasija de barro o porcelana, lo
podemos  golpear hasta convertirlo en pequeñas partículas, es decir, su
forma cambia radicalmente, la acción y actividad del espíritu que constituyen
la adhesión y cohesión, o la atracción y repulsión, es lo que hace que la
materia se manifieste como lo hace.

Es evidente que hay una mente dentro de nosotros y en
todo nuestro ser, la cual se encuentra en todas las células vivientes que
forman cada parte de nuestro cuerpo. Esta mente que existe en las células, en
los cristales y en todo elemento de la materia es la que produce sus extraños
efectos, o mejor dicho, es la causante de la actividad independiente de las
células y los cristales, al controlar su polaridad y atraer o rechazar otras
células o elementos, al alimentarse, al dividirse y al continuar su existencia
individual, como sabemos que lo hacen, por lo tanto, nuestro cuerpo está lleno
de este poder de la mente, unido en una sola mente inseparable de la mente
universal.

El espíritu está en toda la materia, nunca se pierde,
solo se transforma. El alma es única, no existe copia, de tal suerte que usted
nunca ejercerá acción idéntica a la de otra persona, puede experimentar lo que
digo de la siguiente manera: Busque algún lugar que le permita estar solo, que
nadie pueda interrumpirle por lo menos durante una hora, después, trate de
imaginar cómo son sus pies internamente, revise donde nace la uña de cada uno
de los dedos del pie derecho, analice la forma y colocación de los huesos que
integran el pie en toda su estructura, tal vez hasta pueda imaginar la forma de
las arterias y venas por donde viaja la sangre que empuja el corazón.

Le recomiendo que este análisis lo realice de la mejor
manera posible, recuerde que este trabajo en realidad lo desarrolla su mente,
que es manejada por esa alma personalidad que usted tiene, que es usted mismo,
esto demuestra que la imagen percibida por usted nunca se va a parecer de
manera idéntica a la que yo perciba ya que usted y yo somos distintas personas,
somos distintas almas, inclusive si ambos tuviéramos oportunidad de ver el
interior de su pie derecho sin la piel que lo envuelve, cada uno percibiría esa
imagen de distinta manera.

A la imagen del pie que nos ocupa, visto por otra
persona resultará distinto a las dos anteriores, es decir, surge una
tercera opinión, o sea que ya contamos con tres opiniones distintas aunque
parecidas y pueden sumarse

las opiniones que usted imagine y seguirán siendo
distintas pero similares y la respuesta considero que es muy sencilla, todos
procedemos del mismo espíritu material, pero todos tenemos una mente distinta
que además es manejada por una alma distinta, pero como nuestra procedencia es
la misma, todas las opiniones tienen un valor determinado que nos invita a
actuar casi de la misma forma en una misma situación.

 

¿Será entonces que San francisco de Asís tuvo razón?
El declaro que todas las especies animales son hermanas porque procedemos del
mismo tipo de espíritu, es decir, que todos nosotros somos parte de lo mismo,
pero cada uno con una “forma” distinta, que la materia de nuestros antepasados
solo ha sido transformada y que la diferencia entre nosotros es lo que
definimos como “alma” y que lo que nos hermana es el espíritu, porque
procedemos de una naturaleza divina.