Masoneria

Estándar

Que es y para que sirve
A partir del día siguiente la orden se Don Luis fue que permaneciera en la zona de cuartos fríos lavando los cilindros de reposo de las 7 a las 15:30 horas hasta entregar el turno al obrero cortador del turno vespertino, al cabo de 8 o 10 días resulta que nunca llegó el relevo y tuve que cubrir el turno de cortador hasta las 11 de la noche en que entregué al relevo nocturno el cargo; a partir de ese día, la orden fue cubrir el turno vespertino del puesto de cortador de cerveza de las 15:30 Horas y hasta las 11 de la noche el resto de la semana; el sábado por la mañana los encargados de los tres turnos en grupo, nos dedicábamos al proceso de limpieza de la tubería, por donde se transportaba la cerveza hacia los filtros, con un preparado de ácido sulfúrico diluido con agua, haciéndolo circular por varias horas a través de todas las líneas por medio de moto bombas de trabajo pesado, que garantizaban una limpieza óptima.
A partir del siguiente lunes se cambiaba el horario de turno de cada uno de los cortadores, circulábamos del turno matutino de las 6 a las 14:00 horas con media hora de tiempo extra porque a las 15:30 se entregaba el turno vespertino al relevo que a su vez lo entregaba a las 11 de la noche al tercer relevo y continúa la cadena de tiempos; esa fue mi rutina durante los siguientes meses.
Una mañana durante la media hora de alimentos de las 9:00 horas, nos sorprende Don Luis, a las 9:10 con su estilo autoritario interrumpe nuestra alegría del almuerzo: “Torres”, Sí, contesto con mi forma habitual, “preséntate de inmediato con el jefe de personal porque necesita hablar contigo”. Mediante mi poca cultura le contesto que me presentaré cuando termine de almorzar y Don Luis, con cierto enojo se retira. Los compañeros rompen el silencio y me dicen: creo que te van a despedir, a lo que les contesto: no importa, ya estaré buscando otro trabajo; y al terminar mi almuerzo me despido de los compañeros y me presento a la jefatura de personal y hubo que hacer antesala por un buen rato hasta que la secretaria me indica que ya me puede recibir el Licenciado.
Con el desconcierto propio de situaciones como esta, ingreso a la oficina con seriedad y molestia, con la misma seriedad el Licenciado y la secretaria me entregan una serie de documentos con indicaciones precisas, me debo presentar en el hospital español con un médico determinado y en un departamento determinado; que a estas alturas de tiempo es poco lo que recuerdo; debo presentarme al día siguiente para unos estudios de laboratorio con sus indicaciones, esa misma tarde me entrevistaré con un médico a las 17:00 horas pero en un consultorio en el centro de la ciudad, luego otras citas oficiales en Hacienda y no recuerdo las demás trámites que tomaron tres días en los que realmente no me enteré de que se trataba, pero dócilmente seguí cada indicación, con la seguridad de que mi trabajo seguía vigente; una vez terminados los trámites me presenté con Don Luis, me indica me presente al almacén, me entregarán ropa y equipo especial para mi trabajo y de inmediato cubra el turno, esto se realizó en el transcurso de la mañana y todo debía hacerlo antes de las 3:30 de la tarde, cuando debo recibir el turno vespertino; una vez que cumplo todos los encargo de Don Luis, los compañeros con gran alegría me felicitan: siempre te dieron la planta de trabajador, eres un tipo con suerte, hay compañeros que llevan algunos años esperando la planta y tú la conseguiste en unos meses, esto no lo habíamos visto antes, felicidades.
Los acontecimientos descritos en realidad fueron emocionantes, comparables todos con la escalada de grados en la masonería, porque en cada escalón se experimentan emociones parecidas, quizás equivalentes a un 10 de calificación en los grados académicos.
Cierto es que el camino por esos peldaños se disfrutan de manera privada, porque la orden nos recomienda evitar la ostentación de los grados, al ingresar se nos dice que ningún título profano es necesario para ingresar a la orden, no son los títulos quienes nos proporcionan los conocimientos, es el análisis practicado en cada “tenida” con la “pedagogía masónica” pues, el trabajo constante exige buscar “la verdad” y entregarla en bien general de la humanidad.
A partir de los peldaños recorridos en la fábrica de cerveza, experimenté una seguridad envidiable, como si hubiese encontrado la verdad sin saberlo; ¿cómo lo conseguí? Pues con la unión de la propiedad y el trabajo; en líneas anteriores he declarado que mi propiedad es el conocimiento alojado en el cerebro y la disposición para trabajar a pesar de los obstáculos dentro de la fábrica, aprendiendo el funcionamiento de la vida real, to-mando solo lo necesario que permite tocar las puertas de la felicidad, casi gritaba: ahora ya soy yo, seguro de mí mismo, estoy listo para resolver todos los problemas que se presenten, pequeños o grandes.
Mientras escribo esto, de ninguna manera puedo eludir la estancia en el hoy y el pasado, gracias a lo vivido hace tantos años, hoy lo disfruto mucho más, gracias al conocimiento adquirido en la honrosa institución que es la masonería, ahora comprendo que en verdad había encontrado la felicidad cuando me contraté en la Cervecería Modelo, realizando un trabajo interesante, me proporcionaba una gran emoción el ver que en la fábrica todo funcionaba perfectamente, el engranaje productivo era casi perfecto, recuerdo que se planeaban horas extras para cubrir la demanda de cerveza embotellada, durante el verano la producción debía estar en el orden de los tres millones de litros diarios, cubriendo así la demanda de manera efectiva; debo reconocer que la empresa manejaba en ese tiempo el salario mínimo al doble del oficial, o un poco más, durante esos años, mientas el mínimo oficial era de catorce pesos y en la cervecería era de 25 pesos o más y todo trabajador y empleado de planta estaba inscrito en el Seguro Social, de hecho, mi registro data del año 1958 y el trabajo lo quise con toda mi alma, siempre anteponiendo mi deseo de superación, y para lograrlo, en tiempos libres visitaba otros departamentos para acrecentar conocimientos sobre la cerveza; en esas visitas, aprendí que, la elaboración de la cerveza se divide en dos procesos: La conversión del almidón de un cereal en azucares fermentables por acción de las enzimas que se encuentran en la malta y la posterior fermentación alcohólica de los mismos mediante la acción de la levadura. Se utilizan 6 ingredientes básicos: Malta, agua, lúpulo, levadura, cereal, en el caso de esta cerveza, es el arroz, pero, puede ser trigo, avena, maíz e incluso centeno, y finalmente azúcar, todo ello conforma un molido y se vacía en un recipiente de cocimiento en el orden de 50 mil litros o más de agua a determinada temperatura, hasta un punto hervor durante un mínimo de 7 horas, de acuerdo al proyecto de sabor calculado.

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