El mismo barco

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El mismo barco
“Todos estamos en el mismo barco, todos tenemos que
luchar para que el trabajo sea una instancia de humanización y futuro, un
espacio para construir sociedad y ciudadanía”.
He querido agrupar algunas frases que el papa
Francisco dejó en su visita a México, pareciera que estaba hablando un mexicano
como cualquiera de nosotros que no se atreve a decir las cosas con la claridad
necesaria por temor o por cualquier otra causa.

 

“¿Qué
quiere dejar México a sus hijos, una memoria de explotación, de salarios
insuficientes, de acoso laboral o de tráfico de trabajo-esclavo, o quiere
dejarles la cultura de la memoria del trabajo digno, de techo decoroso?
¿Qué atmósfera van a respirar, un aire viciado por la
corrupción, la violencia, la inseguridad y desconfianza o, por el contrario, un
aire capaz de generar alternativas, renovación o cambio?”.
Lo anterior es como una fotografía de la realidad
nacional, donde los privilegios son de unos cuantos y la “carga” impositiva es
de los muchos y que los pocos vivan en la opulencia sin darse cuenta que
existimos y que ya no podemos resistir tanta injusticia en todos los terrenos
sociales.
“La falta de oportunidades de estudio y trabajo
sostenible y redituable que les permita proyectarse genera en tantos casos
situaciones de pobreza y marginación y esto es el mejor caldo de cultivo para
que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia. Es el lujo que hoy
no nos podemos dar. No se puede dejar solo y abandonado el presente y futuro de
México”. “La mentalidad reinante pone el flujo de las personas al servicio
del flujo de capital, provocando en muchos casos la explotación de los
empleados como si fueran objetos para usar, tirar y descartar”
Considero que es muy importante que la clase
gobernante comprenda que la única manera de generar riqueza es por medio del
trabajo y no de la empleo-manía del estado, es momento quizás de que se
comprenda al ciudadano que lo único que pide es libertad de trabajo, que se le
permita trabajar en lo que sabe hacer pero sin tantas medidas “regulativas” que
solo entorpecen la generación de riqueza tan indispensable.
“Las cárceles son un síntoma
de cómo estamos en la sociedad, en muchos casos de silencios, de omisiones que
han provocado una cultura del descarte, de una cultura que ha dejado de apostar
por la vida, de una sociedad que poco a poco ha ido abandonando a sus hijos”.
“A veces,
pareciera que las cárceles se proponen incapacitar a la persona, invitando a
seguir cometiendo delitos, más que a promover los procesos de 
re-inserción que
permitan atender los problemas sociales, psicólogos y familiares que
llevaron a una persona a una determinada actitud”.
“No te preguntes por qué
estás aquí, sino para qué, y que esto nos lleve adelante, nos haga ir saltando
las vallas de ese engaño social que cree que la seguridad y el orden solamente
se logra encarcelando”.
Yo también los
invito a soñar el México que nuestros hijos se merecen, un México donde no haya
personas de primera, segunda o cuarta, sino el México que sabe reconocer en el
otro la dignidad, en realidad, todos estamos en el mismo barco, todos tenemos
que luchar para que el trabajo sea una instancia de humanización y futuro, un
espacio para construir, recordemos que cuando se nos permitió una cierta
libertad de trabajo sin tanta complejidad 
regulativo y tributaria, la
economía familiar funcionaba mejor, una frase muy antigua dice: que
el mejor gobierno es el que menos se nota que gobierna.

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