Archivos Mensuales: febrero 2016

El municipio

Estándar
Instrucción, virtud y patriotismo

Es la base esencial de una sociedad, de
su buena o mala instrucción, virtud y patriotismo, depende la  bonanza de un país, porque es donde se educa
al pueblo, donde se aprende a discutir sus intereses, a valuar sus necesidades
y a transformarlas, ya que los individuos que componen y dirigen el destino de
esa comunidad, están en contacto íntimo con los ciudadanos que los han elegido
y con todos los miembros del cuerpo social que

ocupan los extremos de la escala
social.

En consecuencia, su virtud o su
corrupción conducen a la satisfacción o la miseria del pueblo. Un estado con
malos municipios tiene mal gobierno; ellos fueron el desembarcadero de la
tiranía y los últimos en sucumbir en la lucha, los pueblos guerrean más por
mantener sus garantías municipales que por su independencia; su gran poderío
viene directamente porque es gobernado por una autoridad local, elegida por los
habitantes que conocen a todos ellos y reciben toda la autoridad de que siempre
han gozado.

La fórmula es que la localidad debe
elegir a los que compongan su ayuntamiento, porque es la que conoce sus propios
intereses y las personas que sabrán proteger al pueblo. Las experiencias
universales han demostrado que el poder de los déspotas se establece de un modo
lento y progresivo, por la anulación sucesiva de la influencia del pueblo en
los negocios generales de la localidad respectiva.

 

 

Cuando un ayuntamiento es elegido por la
autoridad, directa o indirectamente, ya no hay pueblo, los habitantes se
convierten en esclavos, lo mismo sucede cuando el ayuntamiento carece de
autoridad en su distrito, y lo que ocurre es que cada municipio debe ocuparse
de la policía, que es la conservadora de la paz y tranquilidad públicas, así
como de la educación, salud y seguridad, calcular el valor de las fincas
rurales y urbanas, del haber de todos los vecinos y el producto de las
industrias, para que cada uno pague conforme a las leyes de equidad y justicia.

 

 

Entonces, se hace necesario que el cuerpo
gobernante realmente sea escogido de entre los vecinos de dicho municipio,
porque sus intereses se encuentran en ese lugar, es seguro que defenderán las
propiedades del pueblo con éxito como lo marca la constitución política del
país, de allí la necesidad de escoger a los más honestos, reconocidos por toda
la comunidad y así el delito civil o penal se podrá perseguir de manera simple,
al descubrir a quienes por la razón que sea cometa ilícitos.

 

 

Los municipios habrán de tener mucho
cuidado de elegir a personas que carecen de educación familiar y académica
acerca de los seres humanos y de las cosas, porque ellos no podrán dictar leyes
justas, ni ser jueces de hecho o de derecho ya que fácilmente pueden resultar
engañados y se pueden corromper “invirtiendo las rentas públicas”. El débil y
el ignorante no puede encargarse de una gran responsabilidad, entonces, un
municipio fuerte, justo y exitoso solo será posible construirlo con
instrucción, virtud y patriotismo.

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El mismo barco

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El mismo barco
“Todos estamos en el mismo barco, todos tenemos que
luchar para que el trabajo sea una instancia de humanización y futuro, un
espacio para construir sociedad y ciudadanía”.
He querido agrupar algunas frases que el papa
Francisco dejó en su visita a México, pareciera que estaba hablando un mexicano
como cualquiera de nosotros que no se atreve a decir las cosas con la claridad
necesaria por temor o por cualquier otra causa.

 

“¿Qué
quiere dejar México a sus hijos, una memoria de explotación, de salarios
insuficientes, de acoso laboral o de tráfico de trabajo-esclavo, o quiere
dejarles la cultura de la memoria del trabajo digno, de techo decoroso?
¿Qué atmósfera van a respirar, un aire viciado por la
corrupción, la violencia, la inseguridad y desconfianza o, por el contrario, un
aire capaz de generar alternativas, renovación o cambio?”.
Lo anterior es como una fotografía de la realidad
nacional, donde los privilegios son de unos cuantos y la “carga” impositiva es
de los muchos y que los pocos vivan en la opulencia sin darse cuenta que
existimos y que ya no podemos resistir tanta injusticia en todos los terrenos
sociales.
“La falta de oportunidades de estudio y trabajo
sostenible y redituable que les permita proyectarse genera en tantos casos
situaciones de pobreza y marginación y esto es el mejor caldo de cultivo para
que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia. Es el lujo que hoy
no nos podemos dar. No se puede dejar solo y abandonado el presente y futuro de
México”. “La mentalidad reinante pone el flujo de las personas al servicio
del flujo de capital, provocando en muchos casos la explotación de los
empleados como si fueran objetos para usar, tirar y descartar”
Considero que es muy importante que la clase
gobernante comprenda que la única manera de generar riqueza es por medio del
trabajo y no de la empleo-manía del estado, es momento quizás de que se
comprenda al ciudadano que lo único que pide es libertad de trabajo, que se le
permita trabajar en lo que sabe hacer pero sin tantas medidas “regulativas” que
solo entorpecen la generación de riqueza tan indispensable.
“Las cárceles son un síntoma
de cómo estamos en la sociedad, en muchos casos de silencios, de omisiones que
han provocado una cultura del descarte, de una cultura que ha dejado de apostar
por la vida, de una sociedad que poco a poco ha ido abandonando a sus hijos”.
“A veces,
pareciera que las cárceles se proponen incapacitar a la persona, invitando a
seguir cometiendo delitos, más que a promover los procesos de 
re-inserción que
permitan atender los problemas sociales, psicólogos y familiares que
llevaron a una persona a una determinada actitud”.
“No te preguntes por qué
estás aquí, sino para qué, y que esto nos lleve adelante, nos haga ir saltando
las vallas de ese engaño social que cree que la seguridad y el orden solamente
se logra encarcelando”.
Yo también los
invito a soñar el México que nuestros hijos se merecen, un México donde no haya
personas de primera, segunda o cuarta, sino el México que sabe reconocer en el
otro la dignidad, en realidad, todos estamos en el mismo barco, todos tenemos
que luchar para que el trabajo sea una instancia de humanización y futuro, un
espacio para construir, recordemos que cuando se nos permitió una cierta
libertad de trabajo sin tanta complejidad 
regulativo y tributaria, la
economía familiar funcionaba mejor, una frase muy antigua dice: que
el mejor gobierno es el que menos se nota que gobierna.