La miseria

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La
miseria

Por
decreto parece que no existen pueblos en miseria, pero entonces, comenzaremos
por tratar de razonar a qué le llamamos miseria, cuando un pueblo presenta
padecimientos físicos y morales es que “algunos privilegiados” se oponen a que
se utilicen los recursos que están a su alcance, el resultado es una especie de
envilecimiento, se pierden los derechos, pero un pueblo inteligente sufre y
tiene conciencia de sus males.

Una
comunidad inhumana ignora sus desarreglos, en tanto que el

corrompido hace gala
de ellos y se sumerge cada día más y más en la degradación, es como el loco que
vistiendo andrajos se cree rico y omnipotente, y una vez que logramos aceptar
que en verdad vivimos en una miseria, la pregunta es: ¿Cuáles son las poderosas
causas de estos males? Y la respuesta solo es una: La educación defectuosa y
los vicios del poder constituido.

Encontramos
aquí una media respuesta, la diferencia encontrada entre educación y
civilización y ésta es simplemente el medio que

evita la miseria y la educación
es el fin. Cierto es que la civilización pasa por diversas fases, en cuanto los
pobladores adquieren nociones exactas de los deberes de cada uno, la educación
no alcanza, hasta que descubren el modo de hacerlos efectivos, esto implica que
una nación puede estar civilizada pero no educada.

Tratar
de comprender la evolución del intelecto, exige no separar el estudio del
universo, del amor a lo infinito, lo maravilloso, lo sintético y lo deductivo;
el amor a lo infinito, escéptico en lo

analítico, lo inductivo se deriva de la
convicción del poder de nuestros recursos que permiten dominar la naturaleza,
por fortuna esta época es bastante positiva porque ya no se ofrece al sabio el
cuadro lastimoso de filosofías contra filosofías, aunque subsisten religiones
contra religiones.

El
grado de civilización de los países que brillan en el mundo y los cambios que
experimentan se debe a tres causas fundamentales: La suma de conocimientos que
poseen las personas más hábiles.

La dirección que da a sus estudios o la
materia a que se refieren sus conocimientos y la tercera causa se esparce a su
generalización en las masas y la libertad con que se difunde en ellas.

Entendamos
que el orden es lo que asegura la tranquilidad pública, garantizando a todos el
ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes, sin embargo, hay
quien dice o

predica que puede haber deberes sin derechos, lo cual es un
contrasentido, porque el deber supone la existencia de un derecho y viceversa,
es decir, los deberes y derechos nacen de la naturaleza, por ende son
recíprocos.

La
verdadera civilización principia cuando se ha acumulado la riqueza, es decir,
cuando están cubiertas las necesidades materiales, de tal suerte que las causas
más poderosas de las miserias del pueblo se deben en el siguiente orden:
Educación defectuosa y vicios del poder constituido, por lo tanto, las
condiciones materiales del país son las que prologan la ignorancia y se oponen
al progreso.

Entendiendo
por progreso los adelantos en el conocimiento de la naturaleza, ese adelanto
aumenta conforme al desarrollo de nuestra razón; cada idea, cada ciencia, cada
rama del saber humano; muchas veces visto el orden y el progreso como
antípodas, cuando que lo efectivo es sean inseparables calificando al orden
como el conservador de la tranquilidad pública, un pueblo ordenado, es
civilizado, un pueblo ordenado, derrota la miseria, y un pueblo ordenado
encuentra la felicidad.

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