Sonido e imagen del siglo XX

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Sonido e imagen del siglo XX
Por: Julio Torres.

El aplauso rítmico fue tal vez una parte
integral de la primera música humana, así se aprecia en pinturas egipcias
antiguas a personas que aplauden junto a los músicos, pero, el ritual del
aplauso se convirtió en una tradición como expresión de la multitud en la
antigua Grecia, en los teatros abiertos que acústica-mente eran perfectos
asistían hasta quince mil personas y el sonido de ese aplauso resultaban
ideales como premio a los actores al final de su trabajo escénico.

Los teatros públicos eran escandalosos en
los tiempos de Shakespeare, Mozart inclusive, esperaba que su público
aplaudiera, charlara y comiera durante sus conciertos y a medida que el aplauso
se convirtió en la marca del éxito, los

compositores y dramaturgos incluían
secuencias llamativas en sus obras y generar ese aplauso.

El aplauso es un hábito curioso, con
reglas no escritas, pareciera que aplaudir es un instinto natural, el público
aplaude como un agradecimiento, tal vez no sabemos quién inició la costumbre;
dicen que cuando Beethoven dirigió por primera vez su sinfonía N°9 en re menor,
en el teatro de la corte imperial y real de Viena, en 1824, la audiencia estaba
en éxtasis; aplaudieron y vitorearon después de cada movimiento e incluso la
entrada de los tímpanos en el segundo movimiento, pero Beethoven gesticulaba como
manteniendo el “tempo”, ya estaba totalmente sordo y daba la espalda al
público.
La contralto Caroline Unger, dio un paso
adelante y lo hizo girar hacia el público,

que estalló en una ovación de pie
mientras agitaba pañuelos en el aire; desde luego que debió ser una experiencia
extraña y desorientadora en Beethoven, quien quizás percibió más extrañas las
reacciones de un público moderno; actualmente, los movimientos están separados
por pesados silencios.

A lo largo de la historia, el
comportamiento del público ha sido estridente más que respetuoso; solo en los
últimos ciento cincuenta años, el agradecimiento del público en el teatro o en
los conciertos se convirtió en el aplauso simple, batiendo las palmas,
actualmente se generan

aplausos incorporando “partidarios amistosos” y ruidosos
entre el público; pero entonces, ¿Quién hizo la primera “ola” como aplauso
masivo en los estadios?

La paternidad de esta expresión de júbilo
se la adjudican los “fanáticos de Oakland” dos semanas antes de la universidad
de Washington y en algunos otros estadios de fútbol, pero, la “FIFA” en el
mundial de fútbol celebrado en la ciudad de México en el año 1986 atrajo la
atención

internacional y el mundo de habla inglesa fuera de América del Norte,
le calificó entonces como: “Mexican Wave” y en los países de habla hispana se
la conoce como “la ola”.

“¡Ola!” es también lo que gritan cuando
se ponen de pie, lo que crea un efecto sonoro a la vez que visual cuando se
levantan y se sientan con determinada armonía; en México, los aficionados
afirman que ellos ya

hacían “la ola” desde los juegos olímpicos de 1968, en la
ciudad de México y en América Latina, infinidad de fanáticos al fútbol dicen
que ha sido algo común en sus estadios desde la década de 1970 y así como “la
ola” la polémica sigue y seguirá estimulando, lo importante es que a nivel
mundial ha seguido siendo una muestra de júbilo que en cierto modo sustituye en
parte a la costumbre de los aplausos como tradición del siglo XX.

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