Trabajo y riqueza

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Trabajo y riqueza
Por: Julio Torres

Sin trabajo no hay riqueza y apoderarse
por la fuerza de lo que otro ha adquirido legítimamente, es ambición, fuente de
la mayor parte de los males que aquejan a los seres humanos, es por eso que he
decidido hablar sobre una cámara científica y tratar de conocer algo sobre la
ciencia aplicada al conocimiento de la organización social y al de los móviles
que enaltecen.

Como dirían los legendarios “mosqueteros
del rey”: “uno para todos y todos para uno”, “morir ante la ociosidad y la
ambición”, aprendamos a

levantar cimientos fuertes y resistentes donde
construir el edificio del trabajo y la riqueza, como unas columnas fundamentales
de la civilización que por medio de nueve condiciones es posible hacer efectiva
la generación de riqueza por moderado por la propiedad y el trabajo.

Justicia, orden, vigilancia, economía,
previsión, constancia, estímulo, intrepidez y verdad. El orden de estas
condiciones de ninguna manera debe alterarse porque se trata de una ruta
crítica ya probada, que garantiza el éxito en las empresas; así que iniciamos
con  la condición de justicia porque si
no se da a cada uno lo que le pertenece ¿Con que derecho se puede exigir
respeto? Continuamos con la condición de

orden, que impide desperdiciar las
fuerzas productoras que conservan la propiedad adquirida.

Vigilancia es la tercera condición, que
corrige los casos fortuitos y aprovecha los eventos favorables; es la economía,
la que aumenta los capitales y asegura la riqueza, pero cuidado, no confundirla
con la avaricia, la economía ayuda a la previsión, que es la quinta condición,
ya que es la que conserva lo adquirido y asegura a las empresas; la sexta es

la
constancia que perfecciona los productos y multiplica la acción del trabajo y
la séptima es el estímulo, que mantiene la energía.

La intrepidez es la que vence las
dificultades y la última: la verdad, que infunde la confianza y hace que reinen
la paz y la armonía entre los asociados, los productores y los consumidores;
como punto fundamental observamos que la justicia encabeza el cuadro de las
nueve virtudes y la verdad la termina, lo cual podemos interpretar que con
verdad y con justicia es suficiente a los seres humanos que los convierte en
seres morales.

Las nueve virtudes que hemos descrito, se
parecen a una estrella de nueve puntas, porque el nueve es el número perfecto
porque multiplicado por tres, el resultado es veintisiete y la suma de dos más
siete nos regresa al nueve, lo mismo que el nueve multiplicado por cuatro nos
entrega treinta y seis, de donde tres más seis, sigue siendo nueve y así
sucesivamente, esa es la razón de las nueve virtudes.

Reitero lo dicho al principio, todo
proyecto generador de riqueza debe iniciar con justicia y terminar con verdad,
con ambas condiciones es

suficiente en el proyecto de conseguir el éxito
deseado con la propiedad y el trabajo, tal vez se preguntaran: ¿Qué sucede si
no cuento con una propiedad?, La respuesta es sencilla, puede ser que mi
propiedad solo sea mi talento que debo poner a trabajar, ¿parece sencillo, no
es así? Pues, a trabajar sin descanso, ¿Le parece?

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