El poder ejecutivo

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El poder ejecutivo
Por: Julio Torres

Buscando el tema a desarrollar y
presentarlo a ustedes esta semana, encuentro el referente al poder ejecutivo
que a la letra dice: “El poder ejecutivo es la autoridad encargada de hacer
cumplir las leyes, pero de ninguna manera deberá encargarse de la administración
de la justicia, unir ambas facultades, en una misma persona es entregarse
inerme en las garras del despotismo”.

Recordemos que mientras los reyes no
asumieron el derecho de ejercerlas, los pueblos tuvieron garantías; el poder
ejecutivo tiene atribuciones muy concretas, debe mantener el orden, cuidar que
cada uno cumpla con su deber, impedir que el “fuerte” oprima al débil, adoptar
las precauciones compatibles con la libertad que permiten conservar la salud
pública y la seguridad del estado.

Hacer que las leyes y disposiciones que
los tribunales de justicia tengan su debido cumplimiento en todos los casos y
circunstancias; dirigir las

fuerzas armadas marítima y terrestre; nombrar sus
inspectores y primeros jefes y los miembros de la policía; además podrá imponer
su veto a las leyes de manera temporal que dicte el congreso de la unión.

El jefe del poder ejecutivo debe poseer
“el derecho de gracia” porque como la ley ha de ser inviolable y se ven casos
en que  su aplicación fuera inútil o
hasta dañina, ya que no es posible preverlo todo, conviene que alguien esté
autorizado en detener su curso y nadie mejor que aquel que ha merecido la
confianza del pueblo en tan alta dignidad.

El jefe del estado es quien tiene que
poner en práctica las resoluciones del congreso, ya que se encuentra con más
datos que le permiten valorar los inconvenientes materiales de su aplicación,
muchas veces, los integrantes del congreso se pueden inclinar por el talento de
un orador con mucha experiencia, o el interés del momento los deje fascinados,
mientras que el jefe del ejecutivo con su consejo de ministros, en favor y en
contra, con sangre fría analizan y llegan a un punto convergente que permita detener
el curso de la ley que se cree extemporánea o

perjudicial y así la paz se
asegura, forzando a los legisladores a estudiar mejor el asunto.

Muchas veces aún con ese derecho de veto
corre el riesgo de que la mayoría del congreso acuerde que dicha ley debe
aplicarse, se deberá cumplir porque las formas así lo determinan, ellas son la
salvaguarda de la nación, de manera que el poder ejecutivo ha de ser el agente
y no el director del pueblo. Los monarcas que la historia pinta como grandes
legisladores que salvaron a su patria de la crueldad, no hicieron más que

obedecer la voluntad de los sabios.

Por lo tanto, considero que el pueblo
debe mantenerse alerta con el trabajo legislativo ya que muchas veces una ley
no estudiada de manera adecuada, puede conducirnos a una serie de fracasos que
lamentablemente no se pueden corregir de inmediato, una ley bien estructura,
debe contener un reglamento factible, de otra forma su aplicación se quedará
siembre en el umbral del beneficio de los ciudadanos y por ende, en el
descontento de su gobernante en la figura del jefe del ejecutivo.
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