Vicio, fanatismo y pasión

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El vicio, pasión y fanatismo
Por: Julio Torres

Vicio, pasión y fanatismo, pareciera que
estoy hablando de “pecados capitales”, pero de ninguna manera, hablo de vicio,
pasión y fanatismo, como tres factores que más han dañado a la humanidad desde
que se tenga memoria, y claro, me dirá usted que prácticamente se trata de lo
mismo con distinto nombre, sin embargo, quiero acudir a una cita de Confucio
cuando señala que: Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes
y se quedan como “amos” que nos dominan sin remedio.

Hacer una lista de los vicios puede
complicarnos la idea de este

reportaje, pienso que cada uno de nosotros debemos
pensar en una actividad personal que nos ubique en el nivel de vicio calificado
consciente o inconscientemente; ya sea el fumar, beber y hasta comer, de manera
que la mejor forma de hacerme entender es haciendo una definición de lo que
entiendo por vicio que no es otra cosa que “el contentar mis deseos”.

Quizás una taza de café después de una
magnífica comida sea lo más

adecuado y acompañada de una copa de un coñac de
mediana o gran calidad, conforme a las reglas viticultoras conocidas, y
cerrando el cuadro con el humo y aroma de un excelente tabaco, así que, café,
coñac y tabaco nos va a proporcionar una gran satisfacción además de una
“imagen social” relevante.

Hasta este momento esta pequeña
celebración puede considerarse inofensiva y todo termina cuando se da por
terminada “la celebración” y como en los cuentos, “vivieron muy felices”, pero
resulta que a alguno de

los comensales, le quedó un pequeño espacio que merece
una segunda o tercera copa de coñac y pues, pedir otro café y otro tabaco y la
acción se puede repetir una y otra vez, tantas veces como se requiera
“contentar el deseo”, en ese momento cruzamos la delgada línea entre el gusto y
el vicio.

La pasión generalmente la vinculamos con
el enamoramiento, pero en este caso, implica contentar el deseo y si se pierde
la dimensión de esa pasión, sin remedio nos conduce al vicio de la pasión, pero
tal vez el más

peligroso de todos sea el fanatismo, porque el juego nos
fanatiza, la religión nos fanatiza, “la jugada del dominó” también nos
fanatiza, inclusive la lectura, en fin, todo cuanto podemos implementar puede
apasionar, y entonces ¿Qué hacer?

Regresando al pensamiento de Confucio:
Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como
amos. Así es, nos manejan como si fuéramos sus fieles sirvientes, capaces de
sucumbir al menor mandato, si se trata del tabaco y se ha terminado a las dos
de la

madrugada, lo conseguimos con la audacia de un adolescente, si la pasión
por la amada se exagera lo suficiente, nuevamente resultamos “atrapados” pero
el fanatismo es quizás el peor de todos porque el papel que la conciencia juega
puede aniquilarnos irremediablemente.

El consejo adecuado creo deberá ser el
siguiente: vicio, pasión o fanatismo exagerado resulta nuestro gran enemigo,
pero no debemos tratar de erradicarlos, simplemente controlarlos, y no permitir
jamás que ellos nos dominen, no olvidar que ese es el trabajo de nuestra
conciencia, la que nos indica el camino correcto en cada uno de nuestros actos,
escuchemos la voz de la conciencia como si se tratara de la voz Divina que nos
indica que hacer y cómo hacerlo, no dejen que vicios pasiones y

fanatismos se
conviertan en amos y dueños de su vida, alguien dijo: “Es un lujo estar vivos,
es un privilegio poder amar”.

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