Lo que vimos en Brasil

Estándar
O el sueño frustrado

Lo que hemos visto en Brasil 2014 me temo
que no se parece mucho a los años anteriores, donde se apreciaba un espectáculo
magnífico por medio del manejo del balón que ha logrado unificar al mundo en un
porcentaje impresionante, esta vez, ha proliferado el juego áspero, el juego
duro, el juego donde lo principal es golpear al contrincante y todo gracias a
que quienes deben vigilar y castigar a los infractores,

pareciera que no se
percatan de lo que ocurre en el terreno de juego.

Muchos son los jugadores de los distintos
equipos que han resultado con lesiones de gravedad y algunos podrían inclusive
terminar su carrera, gracias a la complicidad de quienes organizan dichas
justas deportivas, esta vez se han “determinado” los eventos que empañan el
principio filosófico de esta reunión deportiva mundial, tan importante como las
olimpiadas, cuya filosofía era obtener el triunfo

por el triunfo, sin
privilegios ni medidas extrañas a lo que la justa deportiva se refería.

Con el despliegue de tanta tecnología:
¿Por qué no revisar las jugadas dudosas? Porque depender del criterio de una
sola persona, sin tomar en cuenta al espectador que finalmente es quien
patrocina el magno evento, pues basta que consuma uno de los producto que se
anuncian o acuda a los estadios gastando sus ahorros de cuatro años y que se le
otorgue el beneficio de la duda en jugadas que perjudiquen a su equipo y por
ende a su país.

Los malos pensamientos acuden de
inmediato cuando se presenta una mala decisión en cualquier caso, en este
momento lo comento en función de que a todos los equipos se les ha negado la
justicia de la repetición de las jugadas dudosas, lo cual me inclina a pensar
que no todo lo que ocurre en estas justas deportivas son “limpias” y que
quienes pierden por sistema son los países organizadores, que a base de
“impuestos” posteriores al evento, los ciudadanos deben cubrir esa deuda hasta
con veinte, treinta o más años con sus respectivos

intereses.

Creo que es momento que los organizadores
detengan un poco su ambición monetaria y reflexionen que es el espectador, el
que finalmente patrocina esos gastos millonarios y que los contendientes sean
eso, contendientes, sin poner en riesgo su integridad física, o es que estamos
retrocediendo a los tiempos romanos en los que la vida de los gladiadores
prácticamente nada valía en esa sociedad “civilizada” de aquellos tiempos, y
hoy que somos más “civilizados”

 

debemos justificar el calificativo publicitario
de, que este es “el juego del hombre”.

Es posible que yo esté equivocado en lo
que pienso, pero lo que vi en muchos jugadores me pareció tendencioso, como si
les hubiesen ordenado destruir a sus contrincantes, y mire que no me refiero
exclusivamente a los jugadores perjudicados de mi país, me refiero a todos los
que resultaron afectados en este “campeonato mundial 2014”, es por eso que
omito nombres de jugadores lesionados, pienso

que cada jugador que ha estado
participando merece todo mi respeto y toda mi admiración.

 

Solo pido a los organizadores que vuelvan
la cara a sus verdaderos patrocinadores que somos todos los espectadores, que
de alguna manera contribuimos a la realidad de la justa deportiva, créanme, no
somos tontos, no jueguen con nosotros, la vida actual en el mudo es bastante
complicada, se han cometido muchos errores, necesitamos

un sueño como el
campeonato mundial de fútbol que nos haga “soñar” aunque ese sueño sea efímero,
sabemos que los sueños, sueños son.

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