Divide y vencerás

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Divide y
vencerás o guerra de castas

En pleno siglo
XXI resulta difícil de creer que quienes habitamos este precioso México vivimos
en una polarización espantosa, hombres y mujeres divididos y por consecuencia
niños y niñas aún en la juventud siguen viviendo en un mar de odio sin razón
alguna, como si el problema fuera una división de “castas” de los siglos
anteriores, donde “criollos, mestizos y mulatos” no podían convivir en paz aún
con las

amenazas religiosas que prometían permanencia eterna en fuego después
de la muerte, argumento por demás incongruente que simplemente cumplía su
objetivo de infundir terror.

El odio que
manifiestan los habitantes de este país tiene su origen en los asuntos
políticos y sociales, otras veces de edad y raza, bueno, hasta de sexo y
religión, esos rencores han contaminado hasta a las redes sociales, ¿Recuerda
usted lo que aprendimos en la escuela quienes ya contamos con muchos años?
¿Recuerda que nos enseñaban

lo de las castas en el virreinato? Que si el
español con india entregaba un mestizo, que si el español con negra entregaba
un mulato.

Esos conceptos
tan espantosos y que tanto daño causó a nuestro pueblo, siguen vigentes por
desgracia, Se han intensificado a tal grado que actualmente vemos indígenas que
odian a indígenas, homosexuales que odian a otros homosexuales y hasta personas
con discapacidad que odian a otras personas discapacitadas, tal vez en siglos
anteriores era justificable que existieran esos odios ya que se multiplicaron
con los odios de los mismos españoles, que mientras unos luchaban por conseguir
la conquista, otros buscaban el fracaso de sus paisanos con

métodos nada
ortodoxos, más bien con matices de traición, tal vez le recuerde a Pánfilo de
Narváez.

Por muchos años
se ha buscado mantener ese odio social y lamentablemente ha trascendido hasta
el interior de las familias creando lo que se calificó como, odio doméstico,
imaginemos que usted puede vivir con una familia tradicional, o con una en la
que falta uno de los padres, los problemas domésticos tienden a caer en tres
categorías: Responsabilidades, comunicación y estilo de vida, la

solución puede
ser, el principio de imparcialidad, el mejor camino es enfrentar esos retos con
inteligencia.

En este momento
podemos preguntar la causa que provoca ese odio entre hermanos, parientes,
amigos, compañeros de trabajo y la respuesta solo la encuentro en los intereses
políticos, sociales y hasta sexuales y aunque todos vivimos algún tipo de
arreglo doméstico,

hacemos frente a desafíos similares, sin tomar en cuenta que
son oportunidades tanto en el desarrollo personal como el fortalecimiento de
las relaciones involucradas, sin embargo, por sistema aparecen comunicados y
mensajes publicitarios y políticos tendenciosos, que avivan el fuego del odio y
entonces, todo proyecto, toda iniciativa, se pierde en el mar de las mentiras y
traiciones que redundan en lucha parecida a “las castas”.

A fin de crear
una ambiente razonable, primero debe usted reconocer

honestamente lo que espera
de usted mismo y de los demás en cada situación, la mejor forma de erradicar
los odios es evitar la distorsión de las imágenes que se tienen de lo que debía
estar ocurriendo, en este caso los convenios son prácticos y eficaces, siempre
que se adapten a cada situación, enfrentando los problemas de responsabilidad
con mente razonable, los acuerdos serán más creativos y armoniosos.

La comunicación
se ejerce con patrones de interacción que se establecen por medio del vivir
cotidiano, importante es recordar que se trata de un proceso reciproco con
ritmo progresivo que crea mensajes en diferentes niveles de conciencia, de
manera que ese es el medio por el que los astutos logran imprimir en la mente
de muchos el virus del odio que alimenta la desintegración familiar, social y
sexual, entonces, cuando sea capaz de verse usted mismo y al resto de las
personas cercanas como almas personalidad individuales, con

necesidades también
individuales, el fantasma de la división quedará anulado.

 

Como sugerencia,
le invito a meditar sobre la receptividad que cultiva el sentido del humor, si
nos esforzamos por mantener una perspectiva relajada y objetiva en nuestras
realidades diarias, los problemas de odio y discriminación en nuestra vida
doméstica, la posibilidad de transportar ese comportamiento a nivel social
puede lograr que el problema de “las castas” sea erradicado por completo y
entonces, prevalecerá el respeto mutuo, sepultando por siempre el odio que

propicia la división social que produce fatalmente a una “guerra de castas” que
a partir de hoy nunca más permitir la división que nos ha vencido desde hace
varios siglos, muera “la guerra de castas”, muera la división social, muera el
odio, que de aquí en adelante, la consigna “divide y vencerás” sea sepultada en
el baúl del olvido y se sustituya por: vive y vencerás, busca y encontrarás.

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