Evolución fanática

Estándar

El fanatismo ha sido desde tiempos remotos el resorte
dominante en los seres humanos, capaz de modificar, destruir, aniquilar
familias y hasta sociedades en su totalidad, ha sido suficiente que un líder
piense que la sociedad debe “cambiar”  y diseña soluciones que finalmente
se van a convertir en mecanismos opresores, eliminando la libertad de
pensamiento junto con la pérdida del sentido común, entregando a los seres
humanos al poderío dictatorial, con las consecuencias nefastas que toda
dictadura ha demostrado.

Algunas veces, las dictaduras han logrado avances
importantes en todos los sectores, casi puedo afirmar que los dictadores son
necesarios, pero las leyes naturales indican  la observancia de los
tiempos, es decir, que toda dictadura debe mantenerse un tiempo determinado
como parte de un ciclo social, de otra forma tienden a convertirse en
mecanismos de represión que de ninguna manera resultan benéficos a sus iguales.

En el siglo pasado, en el mundo surgieron todo tipo de
dictaduras, pero en este siglo ha surgido una dictadura que ya podemos
calificar de fanatismo, esto es, que lo que se desarrolló como un beneficio
tecnológico en bien de la humanidad, poco a poco se ha convertido en fanatismo
cruel y despiadado sobre todo en la juventud, bautizaré entonces dicho
fanatismo como la “evolución fanática.

Los teléfonos “celulares”, que tanto beneficio otorgan
a la sociedad

moderna, se han convertido en el fanatismo más peligroso que las
creencias religiosas o profanas que nos invadieron en el siglo pasado, mucho
daño causaron en su momento, se apoderaron del pensamiento y alma de personas
bien intencionadas, sin sentirlo crearon desconcierto en todos los medios
sociales a su alcance, tampoco las personas mal intencionadas pudieron salvarse
ante los

embates del fanatismo.

Hoy en día el teléfono celular ha provocado un cambio
social, es decir, aunque las personas se reúnan a comer, cenar o una charla de
café, con tristeza se observa que cada integrante de esa reunión, tal vez sin
sentirlo, se aísla con su aparato de comunicación y finalmente nadie
puede iniciar una conversación como antaño, hoy, cada persona ejerce su
propia comunicación  con gente “invisible” al resto de los allí reunidos.
A lo largo de la historia humana, hemos escuchado la
necesidad de conseguir la libertad, pues consideramos que los gobiernos quieren
mantenernos oprimidos, o los dirigentes religiosos en todas las creencias
intentan lo mismo, aunque los métodos sean distintos, el objetivo principal es
lograr el domino de acción y pensamiento, lo cual se sabe que por medio del
fanatismo se puede lograr con bastante éxito, derrocando imperios o creando
nuevos.

Increíble resulta darse cuenta que un diminuto aparato
receptor telefónico, hijo legítimo del presente siglo, haya logrado en poco
tiempo, dominar el pensamiento de millones de seres humanos en todo el mundo, a
pesar de la complejidad religiosa, social, sexual y económica, hasta la manera
de entendimiento en la  niveles sociales
con la diversidad de idiomas, este aparato ha logrado integrar una especie de
idioma universal no imaginado hace apenas unos 20 años.

Como ha ocurrido en todos los tiempos, es la juventud
quien alimenta este tipo de conflictos, es triste verificar que en las
reuniones familiares son los jóvenes quienes buscan la clave de la conexión a
Internet o terminan destruyendo la reunión argumentando que no tiene sentido
prescindir del beneficio del Internet, tal vez habríamos de investigar cómo se
pueden construir pozos sin fondo y sepultar el fanatismo “celular” y levantar
templos adecuados en pro de las virtudes de la buena reunión familiar.

En un ambiente donde religión y política parecen estar
estrechamente vinculados, luchando por expandir sus territorios, que benéfico
les ha resultado el uso del “celular”, ya no es necesario “adoctrinar” con el
fin de conseguir adeptos, ahora subir al “trono” es cosa sencilla, pues los
jóvenes se encuentran demasiado ocupados en la comunicación con los seres
invisibles, su mundo parece ser maravilloso, pero, no imagino la forma de vida
dentro de 25 años, pero no importa, ellos, los jóvenes serán viejos entonces, y
también entonces quizás encuentren

la solución al conflicto de este fenómeno,
“la evolución fanática. 

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