Archivos Mensuales: octubre 2013

Propiedad privada

Estándar

En el baúl de hoy
encuentro algunos documentos que me hacer imaginar cuando los seres humanos
caminaban de un lado a otro en busca de alimento, tal vez raíces o frutos que
les permitían sobrevivir y cuando se terminaban esos alimentos emprendían el
viaje hacia otros lugares en busca de esos alimentos conocidos, imagino en este
momento que el asunto debió ser muy complicado pues mantener imágenes y sabores
no era cosa fácil.

Durante las
tormentas debieron estacionarse en distintos lugares y el permaneces varios
días pudo haberles mostrado “accidentalmente”

el proceso de formación de alguna
semilla y la sorpresa debió ser muy importante al descubrir cuanto se parecía
la forma y luego el fruto a lo que antes buscaban trabajosamente con el fin de
mitigar el efecto hambriento, a partir de ese momento me temo que nace la
agricultura, a partir de ese tiempo la mentalidad nómada comienza a perder
terreno y da paso al sedentarismo que conformará lo que hoy conocemos como
sociedad.

El nacimiento del
concepto familia adquiere gran relevancia pues

ahora ya no habrá necesidad de
recorrer grandes distancias en la búsqueda de alimento, ahora nace la
agricultura, ahora nace el gran movimiento social que se convertirá en “el
parte agua” de la evolución humana, nace entonces “la propiedad privada” y cada
familia colocará “marcas especiales” que delimitarán dicha propiedad que junto
con el respeto mutuo cada familia producirá determinados alimentos y nace
también “el trueque”, es decir, el intercambio de productos entre familias.

Al parecer en ese
momento se ha descubierto “la felicidad” ya que establecida la producción y el
intercambio de productos es que nace “el comercio” y paralelamente surgen las
“necesidades” es decir, cada habitante de eso que ahora conocemos como “la comunidad”
va a encontrar la habilidad que le ajuste y producirá aquello que sea necesario
y ejecutará el intercambio de productos por alimentos y podemos pensar que esas
personas que tanto sufrieron en la persecución de los alimentos, ahora han
logrado la felicidad porque todo lo tienen al alcance de la mano.

Pero el ser humano
también ha sido dotado de lo que hoy conocemos como “envidia” y resulta que una
comunidad cercana escogió terrenos que no resultaron tan productivos como el
que nos ocupa de la primera comunidad, entonces, el mecanismo más sencillo va a
ejercer una “invasión”, esto es, un despojo de los bienes óptimos del vecino y
hasta de sus propiedades que con tanto trabajo lograron delimitar haciendo
caminar a los animales cuadrúpedos que dejan su rastro por medio de “mojones” o
rastros fecales con su caminar diario en un sentido y otro con una precisión
casi perfecta sin necesidad de utilizar un método de medida desconocido hasta
entonces.

Aparece entonces el
otro personaje de la sociedad, “el salvador”, el que va a “vender” protección
al más débil, aquel que ha sido despojado de sus bienes solo por envidia, aquel
que por circunstancias no conocidas entonces, ostenta un físico superior y más
fuerte que el que se dedica solo a cultivar alimentos y a proteger a su
familia, ahora surge la figura no solo del protector, sino del que se
convertirá en gobernante que ofrecerá sus servicios de “seguridad” primero,
luego los de “salud” pues en su recorrido por otras comunidades ha aprendido
conceptos que logran mantener la salud más o menos aceptable y por ende surge
la “educación” pues conoce muchas más cosas que quienes se han mantenido de
manera sedentaria.

Seguridad, salud y
educación resultan ser los objetivos principales de los gobernantes, que con el
paso del tiempos se optimizan o se degradan de acuerdo a quien se coloque al
mando de la sociedad que “protegerá” y la polémica se traslada hasta nuestros días
en el sentido de calificar mejor a los sistemas tradicionalistas o a los
republicanos, los años transcurren y se sigue pensando lo mismo ya que se han
implementado sistemas sociales diversos y a la fecha resulta difícil decidir
qué sistema es el mejor, como manifestando el complejo de Alicia, la duda en el
camino a seguir.

Considero saludable
hacer una reflexión de acuerdo a los acontecimientos recientes en todo el
mundo, desde luego que cada país manifiesta su propio problema, pero luego
resulta que algunos gobernantes temen aplicar la ley por temor a poner en
riesgo el poder adquirido protegiendo “al malo” en lugar de proteger al que
genera el ingreso que percibe por su “trabajo” en la silla de mando, sirva como
ejemplo el agricultor que reveló la propiedad privada o la manera de proteger a
su familia al descubrir la agricultura y que lamentablemente resulta ser el
eslabón más débil de la cadena social.

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Pensamiento

Estándar

El pensamiento es
una facultad del ser humano que lo distingue del resto de las especies vivas,
de lo cual se desprende el concepto de individualidad, presente en los seres
humanos y aunque muchas otras especies manifiestan pensamiento, siempre se
quedarán en el umbral, porque no examinan y nosotros lo hacemos de manera
consuetudinaria, porque somos capaces de comparar, escoger y por lo tanto
formar un juicio sobre las cosas conocidas.

Pareciera que una
flor que curiosamente es conocida como pensamiento, comprendiera tal
definición, si observamos, se muestra distinta a una buena parte del abanico
floral que la naturaleza nos hace favor de regalar a diario y sin pedir nada a
cambio, sabe que nosotros somos capaces de investigar y juzgar, muchas veces me
parece observar que cuando le hablo a la flor, ella me obedece al impulso que
le prodigo.

Hasta parece que
posee determinada inteligencia, como si a ella se le hubiese entregado la
facultad de recibir las impresiones de los sentidos, que le permiten comprender
y combinar los actos que satisfacen sus necesidades, vamos, como si esa
maravillosa flor mostrara una inteligencia similar a la nuestra y no actuara
simplemente por instinto como si fuera un resorte conservador de su existencia.

Nosotros, los seres
humanos, poseemos la razón junto con la inteligencia y el instinto, podemos
elevarnos de lo concreto a lo abstracto pues comprendemos la naturaleza de las
cosas y nos sometemos a la causa que produce eso que describimos como razón, inclusive
logramos estudiarnos a nosotros mismos, por medio de la contemplación de lo
creado, permitiendo encontrar la verdad que destruye los errores de la
intuición y los sofismas de la inteligencia.

También creamos las
ciencias y las artes arrancando a la naturaleza sus secretos, ese es el
patrimonio de los seres humanos y gracias a ello podemos ver en todas las cosas
lo real, lo ideal y la causa que los produce, de ese razonamiento surge un
término que simplifica las cosas y lo definimos como facultad dual, es decir,
que comenzamos a comprender lo que es el instinto y el afecto como una manera
sencilla de diferenciarnos de los animales.

Sin embargo, parece
que no comprendemos bien la lección, nos entregamos a gobiernos que se
atribuyen todo y declarando que somos niños que requerimos ser tratados como
rebaños, pero no son los gobiernos los culpables sino que encuentran seres
humanos dóciles que se dejan gobernar porque encuentran ignorancia, apatía y
egoísmo en los ciudadanos y forzosamente tienen que torturarlos y hacerlos
marchar aun a su pesar, pues todo el que adquiere mando, casi siempre tiende a
la tiranía.

La masonería quiere
que las masas se eduquen particular y en grupo, los pueblos ilustrados no
consienten tiranos y sí ayudan a sus buenos mandatarios en sus difíciles
tareas, de nada sirven los buenos gobernantes con las más sanas disposiciones
si sus gobernados se oponen a ellas, su ignorancia no les permite comprender o
su apatía y egoísmo les encierra en un círculo de pereza e indiferencia.

La masonería impone
a sus miembros el deber de ser hombres libres y virtuosos, sin que sea esa
libertad el egoísmo y la resistencia a las leyes del país en que viven, ni a
las disposiciones de los gobernantes en virtud de esas leyes, al contrario,
ella exige de sus miembros el mejor respeto a la ley y a los magistrados,
también establece como un deber sagrado el instruirse e instruir a los hombres
hasta donde alcancen sus fuerzas, con el fin de que conozcan los derechos y
deberes propios y los derechos y deberes de todos. El pensamiento adecuado
entonces es que seamos instruidos, dignos y virtuosos y no solamente seremos
libres nosotros, sino que podremos emancipar a todos los ciudadanos.