Archivos Mensuales: septiembre 2013

Donde termina el mar

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Hechos actuales y antiguos

Esta
es una pregunta habitual en un niño de al menos tres años de edad, y la
respuesta que cada padre inventa, no siempre es convincente, sin embargo, los
niños muestran una inteligencia superior a nosotros al no cuestionar nada.
Un
cuento muy antiguo refiere que el mar termina en la cabeza de la tortuga, que
es la que mantiene la tierra como la vemos, y es que, debieron existir tiempos
en los que nadie sabía cómo era el mundo que tenía ante sus ojos.
A la fecha todo el conocimiento lo tenemos al alcance de un dedo, en efecto, solo se
necesita un dedo para saber y entender que el mundo no es plano, sino que es
como una esfera y que lo que conocemos como mundo, es parte de un inmenso
universo.
La
imaginación no alcanza a deducir y mucho menos a explicar cómo es nuestro
universo, tal vez esa sea la razón por cual las religiones han capturado a los
seres humanos con la promesa de la vida eterna, con castigos y premios.
La
religiosidad y la permanente búsqueda espiritual de la humanidad han dado a
diversos sitios y construcciones un carácter místico y trascendente donde asoma
lo divino.

Los
cultos y creencias pasadas y presentes se caracterizan por la distinción de
espacios sagrados, lo sagrado suele vincularse con el culto a la divinidad y la
intensión de propiciar su favor o simpatía con el creyente.

Puede
hablarse de personas sagradas o intermediarios entre los creyentes y la
divinidad, pero, hasta se hacen montajes especiales y fastuosos con lo que
logran convencer a todo creyente que esté dispuesto a dar fe de la verdad
predicada.

Muchos
de los hechos que se encuentran documentados de tiempos remotos, indudablemente
que han sido escritos básicamente por enterados religiosos, y se han
aprovechado de eso en la convocatoria de adeptos que enriquecen sus arcas.

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Fábrica de sueños

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En mi baúl de
recuerdos he descubierto algunas fotos de los años sesenta donde aparecen
muchos personajes que en ese tiempo igual que yo, tratábamos de hacer realidad
nuestros sueños en esa fábrica conocida como: Tele sistema Mexicano, muchos de
ellos ya están ocupando su espacio en ese lugar, lejano o cercano, que la vida
nos tiene reservado al final de los días, pero con la satisfacción del “deber
cumplido”

Rogelio Moreno y
Genaro Moreno, Nicho González, Gabriel Fernández y tantos otros personajes que
mantuvieron la imagen de canal 5, desde luego sin olvidar a Chabelo, Bozo el
payaso y me temo que el espacio no resiste la mención de todos ellos, pero que
en mi mente guardo grandes recuerdos maravillosos como el de Jorge Zúñiga,
locutor de canal 2 que siempre mencionó: “el canal 2 como el canal de las
estrellas” y su legado subsiste hasta nuestros días.

Aquellos niños y
niñas que hacían realidad las ideas plasmadas en la programación de canal 5 y
que a la fecha desconozco su paradero, proporcionaron la frescura a ese “canal
de los niños”, donde producíamos programas por el placer de hacer realidad
nuestros sueños, como si el dinero no hiciera falta en nuestra vida cotidiana,
eran tiempos maravillosos de la búsqueda de esos sueños, resultó ser la
oportunidad de trabajar en lo que realmente deseábamos o nos gustaba, de un
modo o de otro encontramos la felicidad que nos colocaba a la vanguardia de
esos días, a estas alturas de la vida, poco importa el esfuerzo, la felicidad
se consiguió trabajando en lo que nos gustaba.

Eduardo Charpenel,
un locutor que literalmente “brincaba de un canal a otro” cubriendo infinidad
de programas y lo hacía con una gran responsabilidad y

cantantes en ciernes que
junto con nosotros buscaban su sueño y actores principiantes unos, experimentados
otros, pero todos con la entrega necesaria que respondía a las expectativas del
momento, aunque las jornadas de grabación se extendían prácticamente a toda la
noche.

La tecnología de
video grabación se lograba con cinta de dos pulgadas de ancho, en maquinaria
enorme que requería manejo especial con ambiente frío a determinada temperatura
y los recursos de edición de imágenes resultaba muy limitado, pero el placer de
hacer televisión compensaba cualquier sacrificio, tiempos de nostálgico blanco
y negro, las transmisiones en color se iniciaron en la segunda parte de la
década de los sesenta.

Las cámaras de
televisión que se utilizaban en esos días eran de dimensiones que hoy se
antojan monstruosas, sin embargo, aunque pareciera que todo estaba en contra,
nuestro entusiasmo no le reclama nada a los tiempos modernos en que un teléfono
celular contiene todo un centro de producción que en ese tiempo ocupaba parte
de un edificio, debo reconocer que me siento privilegiado de que la vida me
haya regalado el placer de apreciar la evolución tecnológica.

Muchos de nosotros
no logramos el triunfo deseado, lamento en verdad no recordar los nombres de
muchos de ellos, lo que ocurre es que el tiempo así lo determina, pero afirmo
que a todos los recuerdo con mucho cariño pues, los años que disfrutamos
“jugando” a la televisión, logró que a la fecha me mantenga ocupado en los
medios, tratando de transmitir mis experiencias a los jóvenes de hoy, que se
encuentran cerca y otros no tanto y que mi pretensión se reduce a colocar sobre
la mesa las experiencias vividas y que tomen lo crean que les es útil.

Muchos fueron los
años vividos dentro de la televisión, tanto de entretenimiento como en la
televisión educativa, mi deber entonces es transmitir lo aprendido, con la
esperanza de que algo de ello sirva aunque solo sea parcialmente,

y que los
errores que cometí, queden como muestra de lo que “no se debe hacer” con el
único fin de que nadie se detenga en la búsqueda y fabricación de su sueño,
cualquiera que este sea, como en la guerra, fabricar un sueño no es fácil, pero
vale la pena el intento.

 

Falacia consuetudinaria

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En la década de los
sesenta conocí de cerca el asunto de la selección de fútbol de México y también
conocí a un personaje muy especial: Ignacio Trelles, el gran “Nacho Trelles”,
un hombre de un gran valor como ser humano y como técnico de la selección de
fútbol, a partir de entonces me llamó la atención un común denominador en
función de los resultados que nunca nos daban el placer de festejar en grande,
el “ya merito” o el “jugaron bien pero perdieron” poco a poco se convirtió en
ese común denominador, o falacia consuetudinaria.

Pienso que algo no
está bien dentro del grupo que maneja el fútbol, porque resulta confuso que
jugadores de fuerzas inferiores hasta nos han regalado trofeos de nivel mundial
y quienes ocupan lugares de la llamada “selección mayor”

hasta nos provocan descontento
a la hora de buscar los resultados mínimos contra toda lógica estratégica, lo
cual redunda en un descontento generalizado e incluso el desdén del aficionado
que paga boleto de entrada en los estadios.

Quienes manejan el
negocio del fútbol creen o no se dan cuenta que, quien paga su espectáculo no
son los medios de comunicación, sino el aficionado que consume los productos
que anuncian los medios,

pareciera que es al que menos toman en cuenta, tampoco
reflexiona sobre el comerciante que  con
gran esfuerzo acondiciona su negocio con tecnología de punta, con el único
propósito de obtener mejores ventas cuando juega la selección de fútbol.

Por sistema, ocurre
que todos los directores técnicos que han dirigido la selección mayor,
comienzan con triunfos que nos invitan a declarar: “ahora si llegaremos a
cuartos de final” y ese final es el mismo. ¿Llegaremos al mundial en esta
ocasión?

Declaro que este artículo está escrito al día siguiente de la derrota
sufrida ante la selección de Honduras que se sobrellevó terriblemente y como
solución, se destituyó al director técnico en turno.

Decenas de
directores técnicos han desfilado por la selección, cada uno de ellos me merece
un reconocimiento por su trabajo, pero por sistema sucede que por causas
diversas, en determinado encuentro, los jugadores “fallan” también por diversas
causas, las disculpas son tan variadas como las excusas de seres
irresponsables, olvidan a quien patrocina realmente el espectáculo, son los
aficionados que siempre guardan la esperanza de “ahora sí”.

No es poco el dinero
que perciben quienes participan en este juego de intereses, que dicen es con el
fin de entretener a los fanáticos, solo me pregunto: ¿Si están contratados como
profesionales, lo menos que deben hacer es jugar como profesionales?, muchas
veces he analizado jugadores de otros países que en verdad si juegan como
profesionales y los nuestros no imprimen la misma entrega, en ocasiones ni lo
mínimo necesario.

Pienso que el
director técnico en turno, carece de “poder” a la hora de elegir a quienes
participarán en cada encuentro, parece ocurrir que alguien ajeno a la dirección
técnica, dicta la lista de los prospectivos y bajo condiciones especiales, otras
veces hasta me parece que existen ordenes de trabajar lo menos posible hasta
conseguir la derrota, desde luego deseo fervientemente, que lo que acabo de
decir solo sea locura mía, causada por la desesperación de ver que nunca salen
las cosas como esperamos.

Cierta vez
entrevistaron a un jugador de un equipo europeo que finalmente le ganó a
nuestra selección, su opinión fue que afortunadamente el director técnico en
turno, rechazó integrar a uno de jugadores mexicanos de gran prestigio, que
bueno que no lo integró dijo, si lo hubiera hecho, lo más seguro es que por el
impacto popular de dicho jugador, la derrota se hubiera presentado sin remedio
y al parecer el resto del equipo europeo coincidió con ese punto de vista.

No hay duda que algo
no se está haciendo bien en el fútbol de México, parece ser un mal de país, las
mismas actitudes y reacciones se presentan en distintos ámbitos, no solo
deportivos, hasta en lo político, donde no se toman la molestia de preguntar al
ciudadano que es lo que realmente necesita, de manera que es un hecho que nadie
voltea la mirada al fanático del fútbol, consumidor final del fabuloso negocio
del “balompié”.

Por respeto a
quienes manejan el negocio del fútbol, he decidido no mencionar nombres, es
posible que muchos ejecutivos y jugadores lo tomarían como intimidación, sin
embargo, a ellos solo quiero decirles que tienen ante su vista un gran
problema,

el aficionado al fútbol también puede dar la espalda y ausentarse de
los estadio y de los medios de comunicación, creando una catástrofe económica
directa e indirectamente a quienes en este momento le han apostado al fútbol
con sumas millonarias.

Hasta me parece
escuchar a José Vasconcelos cuando declaró que se requerían 500 años en la
lucha por hacer de los mexicanos una verdadera raza cósmica, con el señorío y
poderío a que tiene derecho por haber nacido en esta patria maravillosa, que
solo necesita que quienes la habitan, de manera real vistan el traje de
triunfadores,

el traje de grandes señores en tiempo real y que sean capaces de
entregar el mejor legado a las generaciones siguientes, que la falacia
consuetudinaria se pueda sepultar en un pozo sin fondo y que surja la virtud
del triunfo, la enseñanza positiva del nuevo México, el México en el que creo,
en el México que derrumba la falacia consuetudinaria.

 

Serendipia infantil

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La Serendipia es una
práctica común en los niños, ellos no se encuentran supeditados a formulismos
convencionales, simplemente son niños y como tales, descubren fácilmente
palabras o conceptos como el que hoy nos ocupa, una Serendipia es un
descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado, se produce cuando se
busca otra cosa distinta, le pido me acompañe en esta aventura, creo que será
de su agrado.

He titulado
“Serendipia infantil” a este artículo porque considero que los niños nos
muestran Serendipia a cada momento y de manera automática, él niño está libre
de inducciones y pasiones, que nuestros padres y el medio ambiente se ocuparon
de inculcarnos desde temprana edad, si esta palabra la hubiese descubierto
desde mis años primeros, tal vez hoy sería mucho más feliz de lo que he sido a
lo largo de mi existencia que no es poca cosa, pero nunca es tarde.

Serendipia se puede
entender cuando un niño busca una galleta en la despensa y descubre deliciosos
dulces, también puede referirse a la habilidad de reconocer que ha hecho un
descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca, hasta podríamos
describir la Serendipia como sinónimo de la casualidad, coincidencia o
accidente, algunos autores han escrito sobre algo que han imaginado y que no se
conoce en su época, a futuro se demuestra que eso existe tal como lo definió el
escritor y con los mismos detalles.

Ocurre en muchas
familias que mamá, por razones educativas, a la hora de comer le sirve a papá
un suculento trozo de carne y al niño solo un pequeño fragmento, desde luego
que lo hace por razones convenientes a la constitución física de cada uno, pero
el niño simplemente protesta porque supone que debe repartirse la comida en
partes iguales aunque no se consuma de inmediato, a la sazón descubre por
Serendipia que el mundo no es igual para todos, algunas veces  le han hablado de la igualdad y la
fraternidad en familia, ahora ha descubierto que el mundo es distinto.

El niño todavía no
sabe lo que es la democracia, solo sabe que la estructura familiar es de arriba
hacia abajo, que las ordenes se dictan de mamá a hijo y de papá a mamá e hijo,
de manera que le desconcierta infinitamente el lugar que ocupa en la familia y
como desconoce los mecanismos de “presión” que debe ejercer, no le queda más
remedio que aplicar en primer término algo que conocerá a futuro como
“tolerancia”, sin embargo, una situación de este tipo desencadena evidentemente
una serie de acciones que afectan el buen funcionamiento familiar.

Muchas veces no
damos importancia a los “pequeños detalles cotidianos”, no computamos los
efectos de estas causas o lo que causa un efecto como el descrito, pasado el
tiempo ocurrirá una Serendipia, cuando ya se hayan descompuesto tanto las
relaciones familiares, que descubrir una solución aceptable implicará una tarea
difícil como el encontrar una aguja en un granero.

En tiempos remotos
se entregaba todo el poder en un Rey que prácticamente era dueño de vidas y
haciendas, entonces, los súbditos solo se preocupaban por obedecer mandatos,
muchas veces injustos, pero a cambio recibía un pedazo de pan y un poco de agua
con unos granos de sal, eso era suficiente en su vida y no se daba cuenta de
que el rey, si degustaba los manjares más sofisticados y caros, esta situación
prevaleció muchos años hasta que un día, alguien aplicó la Serendipia y
descubrió que el Rey era distinto, que comía muchas cosas además de pan agua y
sal.

Imagino entonces
que, por Serendipia, se descubrió lo que hoy conocemos como el poder tripartita
o sea: La democracia, donde el Rey, ministro o presidente no puede ejercer el
poder de manera absoluta, así el niño, cuando no entendía la marcada diferencia
a la hora de comer, donde la decisión se tomaba de manera “autoritaria”, es
decir, en un solo sentido, es posible que los problemas del mundo en este
momento se deban a que no todos tenemos el mismo tamaño del trozo de carne a la
hora de la comida.