Archivos Mensuales: mayo 2013

Palabras palabras

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Querer, un verbo
utilizado con frecuencia porque puede tratarse de un deseo, de una ilusión y
hasta de un sueño, pero la verdadera importancia de esta palabra es que se
trata del primer paso, sin él, todo se mantiene en el nivel de pensamiento y lo
que se mantiene en ese lugar allí se quedará, en el momento que decimos
“quiero” se inicia un proyecto, exitoso o no, pero se inicia, eso es lo
valioso, aplicar el valor de iniciar algo.

Querer saber, puede
ser un magnífico propósito, querer saber se convierte en el mejor de los
objetivos, querer saber suele denominarse cimiento fuerte y poderoso de lo que
será a futuro un gran edificio, que servirá de escaparate dedicado a mostrar la
personalidad, los deseos y los triunfos a que aspira todo ser pensante, pues
solo con el saber nada se construye, pero cuando se quiere y se magnifica el
saber, las ideas adquieren una dimensión excelsa.

Osar, sinónimo de
atreverse, osar, determinarse a hacer o decir algo que implica un riesgo, tal
vez este sea el momento más importante de toda idea nacida en el cerebro, es el
momento de la duda, no sabemos si el atrevimiento será exitoso o es una aventura
capaz de conducirnos al fracaso o salir exitoso, osar entonces nos coloca en un
confesionario personal, cualquier consultor nos recomendará continuar o
abdicar, sin embargo, solo nuestro interior es quien va a proporcionar el mejor
consejo, creo que este punto es vital, ¿lo hago o no lo hago?

¿Será acaso que debo
callar hasta encontrar la respuesta correcta? Callar es un camino que nos
permite reflexionar, el tiempo de silencio no tiene reglas, pero si tardamos
demasiado en silencio, sin decidir, la idea se desvanecerá y todo causará un
fracaso, el factor tiempo es absoluto, como el momento de nacer, el momento es
justo en el que sucede y no antes ni después, entonces, una vez meditado el
propósito, debemos decidir luz roja o luz verde en la aspiración que nos ocupa,
adelante o retroceder.

Querer, saber, osar
y callar resultan ser cuatro palabras fundamentales en todo propósito, no
importa si el proyecto es ambicioso o de rutina, querer, saber, osar y callar
son palabras que nunca debemos olvidar, como cuatro herramientas en todo tipo
de proyecto, ya sea familiar, social o profesional, aún aplicado a los
problemas culinarios resultan de gran ayuda, ¿Qué comemos hoy? ¿A quien llamo
primero? ¿Qué ruta decido tomar? En fin, herramientas múltiples

Cuantos deseos
frustrados padecimos desde pequeños porque nadie nos enseñó a decidir, nadie
nos dijo que primero se define que es lo que queremos, luego, la manera de
definir que es exactamente eso que queremos, el saber sobre lo que queremos, la
audacia que nos proporcione el valor de hacer o iniciar ese algo y finalmente
callar, hasta que la idea sea una realidad y no antes, pues corremos el riesgo
de un fracaso o simplemente que alguien nos gane la partida, por eso es
necesario el callar y disfrutar solo cuando todo se haya consumado.

Mi recomendación es:
Colocarse ante un espejo antes de iniciar cualquier proyecto y aplicar frente a
esa persona que aparece en el espejo las cuatro palabras del tema de hoy:
Querer, saber, osar y callar, la sorpresa puede ser magnífica, nos daremos cuenta
si esa persona que refleja el espejo es la misma que pensamos que somos, tal
vez hasta podemos descubrir los años que hemos estado equivocados y no somos
como creemos que somos y el espejo nos muestre a la verdadera persona que jamás
quise conocer, Buen principio ¿No le parece?

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Intendente de fábrica

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Intendente suele ser
el titulo que recibe el profesional del poder ejecutivo de un municipio en
Argentina, en las posesiones del imperio español en América debido al buen
desempeño que tuvo el sistema en España se aplicó a partir del siglo XVIII con
el objetivo de mejorar los ingresos de la hacienda real y la defensa de los
territorios, Intendente es un termino que se sigue utilizando en pleno siglo
XXI, aunque se le etiquete de distintas formas, pero la función que creo debe
prevalecer, con el espíritu inicial: Generador de Riqueza.
Generar riqueza es
el objetivo principal de toda empresa, autores vienen y van, tratando de
encontrar la piedra filosofal que mágicamente resuelva la mecánica que genere
esa riqueza, como pedrusco angular de poder, pero de tanto que se ha escrito,
me temo ha resultado muy complicado comprender la realidad de la “necesidad” y
no del “deseo” de triunfo, bastan dos elementos, que todo buen intendente debe
aplicar en la generación de riqueza: “Propiedad y trabajo”.
Así de sencillo, eso
es todo lo que se exige en la generación de riqueza, propiedad y trabajo, si,
propiedad y trabajo es suficiente, propiedad y trabajo manejado ingeniosamente,
sin embargo, un amigo me dice: Es que yo no tengo propiedades, jamás obtendré
la riqueza necesaria que me permita dar a mi familia lo necesario ni, lo mínimo
necesario, ese comentario provoca una especie de tiempo de reflexión hasta que
rompo el silencio: ¿No te das cuenta que lo que tienes “guardado” en tu cerebro
es tu propiedad? Somételo y veras que pronto se convertirá en tu fuente de
riqueza.
Desde luego, muchas
veces no conocemos el valor que guarda nuestro cerebro, o dicho coloquial,
desconocemos lo que contiene el “disco duro personal” que a lo largo de nuestra
vida, acumula una serie de datos importantes que desdeñamos por el ritmo de vida
que cargamos, la tecnología nos rebasa con el cúmulo de información,
engendrando una disgregación social, tal vez peor que la que causa una guerra,
resulta perturbador ver que en una reunión social, cada asistente se mantiene
en su mundo especial, manipulando el teléfono moderno.
Un buen consejo
sería tratar de encontrar la manera de reunirnos en familia nuevamente,
utilizar la tecnología en conjunto y buscar acuerdos o mecanismos de actividad
empresarial, utilizar la propiedad que contiene cada uno de nuestros “discos
duros”, hacer una mezcla de las experiencias acumuladas y con ello dar forma
quizá a una empresa familiar que genere los ingresos necesarios, o simplemente
encontrar la manera de administrar los recursos de carácter inteligente,
acumulados en grupo por el bien familiar.
Puede resultar
efectivo también, la cualidad de generar riqueza que fue descubierta hace ya
algunos milenios, cuando se estableció la regla de separar el diez por ciento
de los ingresos del producto del trabajo y colocarlos bajo resguardo de acuerdo
a los tiempos, evitar tocar ese dinero por lo menos durante un año, o dos o
tres, de acuerdo al proyecto de necesidad y no aplicarlo a un proyecto de un
simple deseo que indudablemente se derrocharía ese ahorro.
Otra regla dice que
una buena decisión es elaborar proyectos cimentados en las necesidades
sociales, es decir, descubrir lo que la sociedad necesita, mediante ese
estudio, diseñar la empresa idónea que proporcionará el servicio necesario, ya
sea de compra venta, simple comercio, producción, transformación o prestador de
servicio en actividades múltiples, entonces, comprenderemos que la “propiedad”
en verdad la tenemos, el tiempo de vida ha sido la inversión, acumulando
sabiduría que al combinarla con el trabajo, la riqueza tocará a la puerta con
golpes tan fuertes que difícil será no escuchar cada llamado de la riqueza.
Propiedad y trabajo
ha sido la formula mágica del ser humano en todos los tiempos, en todos los
rincones del planeta, en todos los pueblos, grandes y pequeños y cuando se han
entregado al trabajo lícito en todos los ámbitos, la sociedad en general ha encontrado
la felicidad, es por eso que prefiero describir al intendente como el jefe
máximo de la fábrica, que dirige los trabajos y produce la riqueza, evitando
así que la sociedad se corrompa.

Sentir

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Sentir es una
experiencia personal, nadie puede sentir lo que yo estoy sintiendo en este
momento, lo más que usted puede hacer es imaginar lo que trato de decir, pero
nunca experimentar lo que me sucede, eso es lo que nos hace distintos a usted y
a mi, eso es lo que entendemos como personalidad, eso es lo que los antiguos
filósofos han tratado de comunicarnos a través de milenios, la personalidad, la
cuadratura del circulo, ¿Será acaso la noción de alma personalidad?

Alma es la parte
espiritual e inmortal del ser humano, capaz de entender, querer y sentir, que
junto con el cuerpo constituye la esencia humana, así lo declara Aristóteles,
como vegetativa, sensitiva y la intelectiva, detalla que en los animales, el
alma se halla vegetativa y sensitiva, en el ser humano como vegetativa,
sensitiva e intelectiva, pero que no se trata de que los animales tengan dos
almas y el ser humano tres, más bien, en los animales es una alma con dos
funciones y en los seres humanos son tres las funciones, de tal suerte que se
consigue separar la conciencia de la identidad.

Continúa
Aristóteles: El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y razonamos
primaria y radicalmente. La materia es potencia mientras que la forma es
entelequia, el combinado de ambas es el ser animado, de manera general
entendemos lo que es el alma, tomando en consideración que la palabra
entelequia resulta sinónimo de esencia, substancia o clímax, pero, ¿Qué es en
realidad el alma? ¿Dónde se encuentra? ¿Cómo puedo verla?

Asistí a una
conferencia muy especial en la que se trató el asunto del alma, del espíritu y
la causa por la cual siempre existe determinada confusión sobre que es una que
es otra, el ponente desarrolló una explicación excelente, comparó el cuerpo
humano con una fábrica de automóviles donde el movimiento de trabajo es
altamente desarrollado, el mercado exige que se produzcan cientos de unidades
por día, con el fin de que sea rentable la inversión y produzca dividendos en
el menor tiempo posible.

Menciona que en la
fábrica existe un personaje que se encarga de dirigir el funcionamiento de cada
sitio en la “banda de producción” donde al final aparece un automóvil
totalmente equipado y listo a recorrer los caminos, esa es su función, solo le
falta el alma que ha de ponerlo a funcionar como es debido, el combustible por
si solo no mueve a la máquina, entonces entra en acción la corriente de la
batería y el auto funciona, la batería eléctrica sabemos que proporciona cargas
eléctricas que los científicos han definido de muchas formas, pero en realidad
no sabemos de donde proviene o como son esas cargas de manera puntual, pero
sabemos que existen.

Abordamos el auto y
éste hace lo que le ordenamos, pero a nosotros quien nos ordena lo que debemos
hacer, simplemente lo hacemos mediante una serie de eventos que tampoco sabemos
exactamente de donde provienen, alguien nos dijo como hacer que se mueva el
auto, pero a esa persona también alguien se lo dijo, entonces en ese momento
estamos aplicando el principio que establece Aristóteles en el sentido de que
nuestra alma es vegetativa, sensitiva e intelectiva en conjunto, estableciendo
que el auto se mueva a nuestra voluntad, pero cuando accidentalmente se
suspende la corriente eléctrica el auto se detiene, acudimos con el mecánico y
por el momento nada se puede hacer, entonces, decidimos abordar otro auto en
tanto el experto califica si es reparable o lo declara perdida total, ¿Será
acaso la función de nuestra alma cuando percibe que este cuerpo ya no marcha
como debe ser, lo abandonamos y buscamos otro cuerpo casi como buscar otro
auto?

Lo importante en
este asunto del alma es que advierto que nadie siente como yo siento pero,
comprendo lo que es el sentimiento, aunque no deduzco quien lo ordena ni de
donde proviene la orden, extendiendo la pregunta; ¿De donde vengo y adonde voy?
O ¿Qué soy o quien soy? Opino que los vicios y las pasiones, es el legado de
las generaciones precedentes o actuales, con la etiqueta de ambiciosos, ellos
nos mantienen en la ignorancia a favor de su hipocresía, con el peligro de
cruzar los límites de la euforia y la depresión que alimentan el riesgo del
suicidio o del homicidio, declaro también que nadie tiene derecho a decidir mi
vida, con firmeza explico que el alma nace libre y así debe seguir durante el
tiempo que habite y maniobre mi cuerpo.

Me parece que es
tiempo de afirmar que una cosa es la conciencia y otra es el alma, entendiendo
como conciencia aquello que se define como espíritu, de allí se desprende el
dicho popular de que “las cosas se hacen en conciencia o en inconsciencia”,
pero esta conciencia actúa conforme a los proyectos y dictados del alma,
creando la base del comportamiento, por un lado la conciencia y por el otro el
alma, como si fuera un triángulo, dejando el espacio en el siguiente ángulo
donde se maneja la lealtad, completando así la figura de la personalidad, pues,
si uno de los vértices falla o simplemente funciona con incorrección, la vida
se desarrolla de manera cismática.

Una vez más
encontramos esa figura del triangulo que define perfectamente el soporte vital
de todo cuanto ocurre en nuestro macro y micro universo, por un lado la
conciencia en uno de los vértices, en otro el alma y en el tercero la lealtad
como resultado generacional, es decir, que un buen funcionamiento de conciencia
y de alma forzosamente redunda en una lealtad hacia todo proyecto ya que sin
lealtad a las ideas, sin lealtad a lo que se busca, sin lealtad a lo que se
persigue ningún proyecto puede salir avante, así que reuniendo armónicamente
conciencia alma y lealtad, cualquier proyecto de vida por complejo que parezca,
formará el triunfo que ha sido edificado con sentimiento personal.

Digo si o digo no

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Experimento un enojo
supremo cuando quiero decir no y sin conciencia lícita digo si, eso me produce
un sentido irresponsable con malestares orgánicos, internamente sabía que debía
decir no, pero no lo pude corregir y pronuncié un si, comprendo que durante
mucho tiempo sufrí la pesada carga de la indecisión, un día encontré la
herramienta adecuada y pude decir no, de eso quiero hablar en este momento.

En algún lugar
encontré este principio: “Entre la confusión y la claridad” existe una
distancia muy pequeña, eso le convierte en el centro del conflicto, cuando se
toman grandes decisiones malas se crean grandes problemas malos, inclusive
costosos. Con el fin de pensar más en este asunto decidí caminar por un jardín
que hacía tiempo no disfrutaba, llegué hasta una banca típica, decidí
descansar, resultó tan gratificante el sentarme y admirar el paisaje, comprendí
entonces que hacía mucho tiempo que no disfrutaba de la naturaleza, logré
percibir miles de respuestas sobre el problema, pero todo era muy confuso.

Cuando recobré la
calma, descubro que me acompañaba en la misma banca un hombre de mucha edad que
al verme con aspecto de pregunta, simplemente examinó la causa de mis
problemas, con desconfianza le describí mi desazón y como si hubiese escuchado
mis pensamientos, de manera directa me dice: Lo que te ocurre es que debes
aprender a tomar decisiones buenas, lo puedes conseguir fácilmente.

¿Cómo puedo
lograrlo? Le pregunto casi de manera agresiva.

Muy sencillo, me
contesta con firmeza, que pasa cuando quieres tomar un poco de agua, lo haces
en un recipiente vacío, si quisieras hacerlo en un recipiente lleno, lo más
seguro es que se derrame el nuevo líquido, así acontece con las decisiones,
generalmente decretamos medidas tomando como punto de referencia algún dato que
ya se encontraba en la memoria, eso es lo que desvirtúa la idea, induciendo una
mala decisión.

Cuantas veces ocurre
que se descompone el auto y acudes con el mismo mecánico porque ya lo conoces y
la reparación resulta buena de momento, pero al día siguiente vuelve a fallar,
decides entonces volver con tu mecánico de confianza y una nueva falla se presenta,
todo porque no conoces a nadie que lo haga mejor, es decir, estas cometiendo el
mismo error, provocando costos innecesarios, ¿te das cuenta que el problema
solo es aprender a tomar buenas decisiones?

Un sistema es lo
único que necesitas, como en todas las actividades de la vida, primero debes
utilizar la cabeza y formar preguntas de sondeo, si lo haces junto con el
corazón, encontrarás mejores respuestas, utilizar un sistema siempre es mejor
porque reiteradamente produce mejores resultados, incluso si se cometen
errores, aprender a decir si o a decir no, es tan simple que solo debes pensar
si lo estas haciendo por una necesidad verdadera.

Por sistema, debes
valorar si se trata de una verdadera necesidad, luego, juzgar si es prioritaria
y finalmente concluir sí o no, esto se parece a la recomendación “escucha a tu
conciencia” porque ese “escucha a tu consciencia” equivale simplemente a poner
en armonía cerebro y corazón, ellos siempre encuentran la respuesta exacta, son
dos órganos que actúan unidos en este tipo de conflictos, piensa que si dices
si cuando lo que quieres es decir no, es un acto de inconsciencia.

Cuando ajustamos una
decisión solo en lo que necesitamos, la decisión se vuelve sencilla, nos hace
sentir prósperos o realizados, es cosa de preguntarse: ¿Deseo esto o lo
necesito? Si lo deseas solamente, tendrás problemas, pero si persigues
necesidades verdaderas, resulta extremadamente efectivo porque tomas mejores
decisiones, graba en tu cerebro lo siguiente: ¿Qué deseas hacer? Y cuando estés
seguro, simplemente di sí, en caso de ser necesario, di no si solo se trata de
un deseo, acude a tu consciencia, ella es el punto de equilibrio entre el si y
el no.

Unos minutos fueron
suficientes en la reflexión del si y el no, cuando trato de cuestionar
nuevamente al compañero de banca, éste había desaparecido, pero dejó una nota
con la leyenda: Recuerda, si es necesario, lo mejor es decir si, pero si solo
es un deseo, el no es preferible, de esa forma evitarás problemas, piensa en el
concepto consciencia, ella es y será tu mejor consejera, unir el poder del
pensamiento al poder del corazón siempre tropezarás con la mejor decisión,
puedes bautizarla como decisión espiritual, si te resulta más sencillo o
simplemente un acto de conciencia favorable, espero que el consejo haya
cumplido.