Archivos Mensuales: junio 2012

El hardware humano

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Por: Julio Torres

En realidad no solo es un hardware que poseemos en nuestro cuerpo, son más y trataré ahora de  mostrar a ustedes de que estoy hablando, desde luego que no es algo nuevo, es el resultado de los estudios hechos por los genios del mundo de la computación, que han trabajado intensamente en los últimos años.

Como en una computadora convencional, primero se requiere un sistema operativo que es quien va a manejar todas las posibilidades que permitan a dicha computadora ofrecer todos los eventos posibles que motivaron su creación, quizás podemos entenderlo como un procesador colocado en la tarjeta madre.

Lo mismo ocurre con los seres humanos que desde el momento de nacer, tiene integrado un sistema operativo que lo mantiene con todas las funciones adecuadas, permitiendo manifestarse ampliamente, solo falta el programa que manejará los circuitos necesarios con lo que se consigue  que la manifestación sea exitosa.

El programa que manejará a una persona es lo que conocemos como personalidad y de acuerdo a esa personalidad es que paulatinamente encontrará la manera de hacerse entender en todos los terrenos que lo pueden hacer exitoso o no.

La pregunta quizás sería, quien y cuando se creó ese programa que hará funcionar a ese ser humano, y no queda otra respuesta que se trata de un programa de personalidad que fue creado de manera divina, me temo que no tengo otra respuesta y la procedencia divina me parece lo adecuado.

En una computadora convencional tenemos un ratón, un teclado, una impresora y algunos accesorios más y se definen cada uno de ellos como hardware, pues lo mismo ocurre con el cuerpo humano, que tiene un hardware o mejor dicho, tiene cinco y cada uno de ellos envía mensajes al banco de memoria con que se nos ha dotado durante el proceso de fabricación.

Cada hardware en el cuerpo humano se mantiene atento a la orden del procesador y en su momento ejecutar el proceso que éste envíe, con instrucciones precisas, con una rapidez asombrosa que implica matices de perfección, hasta ahora ninguna máquina ha podido superar esa rapidez y esa eficiencia que en momentos es perfecta.

El gusto, olfato, tacto, oído y la vista son los aparatos que envían información al procesador que se encuentra en el cerebro y este a su vez le regresa a cada uno de ellos la orden de acción con los promedios adecuados y que la función a ejecutar resulte adecuada o justa en cada caso.

Lo que cuesta un poco de trabajo comprender es que cada uno de los cinco sentidos como los conocemos, se encargan de enviar información al banco de memoria y que de ello depende el éxito o fracaso de la funcionalidad del procesador, colocaré un ejemplo sencillo sobre la mesa:

Supongamos que por alguna causa se nos ocurre que cada vez que terminemos de comer deseamos fumar un cigarrillo, entonces sin sentirlo, por medio de ese acto enviamos la orden al banco de memoria que lo graba y a partir de entonces, cada vez que terminamos de comer, vamos a conseguir un cigarrillo y ejecutar la orden, sin importar como se consiga dicho cigarrillo.

Nunca se va a cambiar esa orden porque ya está bien grabada en nuestro banco de memoria, el problema ahora va a ser como borrar esa orden.

Esta descripción, nos permite imaginar lo que ocurre con los vicios, lo importante en este momento es dejar establecido el mecanismo de como cada hardware humano es capaz de grabar en el banco de memoria este y muchos asuntos, buenos y malos de acuerdo con los cánones de comportamiento, pero, por ahora dejaré este tema pendiente con la promesa de ampliarlos en futuros reportes.

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Apatía y más

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Por: Julio Torres.

La apatía se describe como la falta de emoción, motivación o entusiasmo, es un término psicológico que produce un estado de indiferencia, en el que un individuo no responde a los aspectos de la vida emocional, social y física.

Lo anterior parece ser uno de los males más arraigados en el pueblo mexicano y al parecer ya es muy antiguo, quizás pudo haber iniciado desde los tiempos de la conquista de la gran Tenochtitlan, cuando el domino español fundó lo que se conoció como La Nueva España.

Es posible que esa “conquista” manifestara rasgos similares a los del pueblo de Israel cuando fue esclavizado por el poder egipcio, lo cual puede conducirnos a encontrar puntos de convergencia que parecieran ser la base de esa apatía que nos ocupa.

Muchas veces me he encontrado con gente que pareciera no ser capaz de buscar un avance en su vida, que se conforma con lo que tiene, pensando tal vez, que no tiene caso buscar una evolución ya que las cosas están bien y son suficientes, sobre lo que conocen como vida.

Haciendo un balance de lo sucedido en el mundo entero en todos los tiempos, parece que el problema de apatía es parte de algunos seres humanos o tal vez de muchos, finalmente alguien va a ayudar, ya sea por fraternidad o por el simple deseo de buscar la buena vida eterna como lo dicta la religión que sea de su agrado.

Pero considero que la apatía puede ser una especie de enfermedad, la experiencia nos dice que muchos seres humanos viven toda su vida esperando que alguien o algo les proporcione lo suficiente, que les permita una supervivencia adecuada a sus aspiraciones, lo malo es que esa actitud es digna de un esclavo que acepta su esclavitud como un mandato divino.

Pienso que la mejor manera de erradicar ese estado de apatía o ese estado de esclavitud es la educación, ese recurso social que anima a las personas a buscar nuevos caminos, a erradicar el conformismo, a despertar cada día con nuevos bríos, nuevas fuerzas, capaces de encontrar los caminos que impidan caer en vicios y pasiones.

Evitar también convertirse en presa de fanatismos radicales que lo único que buscan es someter a los seres humanos al capricho de dirigentes ambiciosos y posiblemente hipócritas que conociendo la ignorancia de la gente, diseñan mecanismos de dominio aunque antepongan una bandera de buena fe.

Los seres humanos que son presa de la apatía y que su comportamiento es digno del último de los esclavos, solo tienen que imaginar la libertad en todas sus manifestaciones, esto es, libertad de pensar, libertad de imaginar, libertad de decidir, libertad de soñar, libertad de amar, libertad de todo lo imaginable dentro los cánones de las buenas costumbres y dentro de las leyes de cada país.

La apatía creo que si es una enfermedad y como tal debe tratarse como cualquier otra patología, la recomendación es ingerir algunas capsulas de alegría, de voluntad, de propósitos, de esperanza y vencer al estado de esclavitud, todos podemos ser libres, todos podemos ser triunfadores, todos podemos vivir placenteramente, todos estamos hechos del mismo material, lo que nos hace distintos es nuestra mente, educación y fuerza de voluntad, entonces, adelante, dejemos de ser esclavos, vamos por nuestro triunfo, nada lo impide, la apatía sí se puede vencer.

Espejito, espejito, dime……

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Por Julio torres.

Vernos al espejo Parece la cosa más simple y sin embargo le puedo asegurar que es el evento más difícil que todo ser humano enfrenta y no siempre con la fortaleza necesaria, lo conflictivo de la situación de verse al espejo es: Si somos capaces de ver una realidad, en la imagen que se refleja o vemos nuestra realidad sin atrevernos a aceptarla del todo.

Siempre pensamos que somos “el mejor padre” o “el mejor esposo” o el mejor en cualquier papel que representamos en nuestro entorno social, sin embargo, el espejo nos va a decir la verdad, o nos va a decir lo que queremos escuchar, como lo hacía el espejo de la madrastra de Blanca Nieves.

Aceptar lo que en realidad vemos al espejo es muy difícil, a veces aseguramos que poseemos los ojos más bonitos de la familia o que nuestra imagen es la mejor de nuestro medio social y la realidad es solo una, que el espejito nos presenta una realidad que no conocemos o mejor dicho, una realidad que no estamos dispuestos a aceptar totalmente.

Este experimento es muy difícil de valorar en todo lo que vale, aceptarnos como somos en verdad es tal vez el paso más complicado que la vida nos tiene reservado, y se debe a una situación muy simple, desde que nacemos, nuestros padres graban en nuestra mente lo que consideran que es lo mejor para nosotros, sin detenerse a pensar que lo más importante es que nos enseñen a ser libres, a decidir nuestro futuro, dentro de un marco legal bien definido.

Me atrevo a decir que ese es el principio de todos los males sociales que nos contaminan a lo largo de la vida, causados tal vez por ignorancia, de manera que me atrevo a sugerir que una buena práctica sería tratar de vernos al espejo dispuestos a descubrir que es en realidad lo que nos dice y no caer en el error de la madrastra de Blanca Nieves al consultar sobre su hermosura al espejo.

Muchas disciplinas recomiendan que el principio de solución en conflictos de identidad, es la aceptación terminante de la realidad que nos proyecta ese espejo, aceptar que el tiempo es el tiempo y que todo lo cambia, nunca antes me había dado cuenta que comienzan a aparecer arrugas en la piel y que el pelo ha cambiado de color.

Los años parecen acumularse a gran velocidad sin darnos cuenta y hasta nos invade un sentimiento de preocupación, el reto es entonces, tratar de aceptar lo que ese espejo nos entrega, ese espejo que nos dice la verdad porque es incapaz de engañarnos, ese espejo que con su mensaje fulminante nos invita a reconocer y aceptar nuestra verdad.

Alguien dijo que la verdad nos hace libres, pues entonces, a disfrutar esa libertad y una vez que revisamos esa verdad que el espejo nos entrega, habremos de dar el primer paso hacia la verdadera felicidad que la vida nos tiene reservada, con el fin de invitarnos a disfrutar los años venideros con dignidad y valor.

Cuando pude descubrir en el espejo mi verdad, puedo asegurar que encontré la felicidad, me apena reconocer que estaba muy equivocado en mi pensamiento, no tenía ni la menor idea de mi personalidad, hoy día considero que se exactamente como soy y lo acepto de mil amores porque hoy soy feliz, mañana no lo se, el espejo me responderá.

Cada día, por la mañana sugiero verse al “espejito” y preguntar quien soy en verdad y le aseguro que encontrará la mejor respuesta, no tenga miedo, vale la pena vernos a diario, se llevará grandes sorpresas, espero lo practique, y muy pronto exclamará: “¿Ese soy yo?”. Ese es usted se lo aseguro.

El masón corrige sus errores

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Por: Julio Torres.

Un error es una equivocación necesaria en el proceso de aprendizaje, por lo que es importante diferenciar lo que es una intención voluntaria de anular el aprendizaje, el reconocimiento de un error resulta ser la base que permite corregir los errores, el dominio de si mismo resulta entonces el mejor mecanismo que evita la frustración.

Lo anterior es solo el principio de la preparación del masón, es el camino hacia la búsqueda del yo,  difícil es reconocer como somos en verdad, diferenciar perfectamente entre lo que somos en realidad y lo que creemos que somos, ya que por herencia generacional sistemáticamente ocultamos lo que en verdad somos.

La educación tradicional en familia y después en la academia, nos indica que un error puede provocar el ridículo, censura o castigo con los consiguientes conflictos emocionales, físicos  o de cualquier tipo causados por las reglas sociales que son relativas y temporales, el autodominio se deriva del discernimiento de la verdad y el deseo de elevarse sobre lo relativo y lo temporal.

La gravedad de un error aumenta en proporción a nuestro sentido de la importancia propia, el concepto de consciencia se experimenta al transformar la vanidad en expresión de la personalidad propia, muy importante entonces es el privilegio de estar en lo correcto y con ello ganar el valor de estar equivocado con lo que se obtiene la experiencia.

Se dice que la perfección es un atributo divino, o sea, del gran arquitecto del universo, todo lo demás es aproximación a la perfección y podemos decir que la habilidad práctica es el arte adquirido al refinar lo aproximado que aumenta la armonía con lo perfecto.

El masón aprende a reconocer un error, que depende de percibir la diferencia que existe entre lo que es falso y lo que es verdadero acerca de la existencia, de lo que se desprende que corregir un error depende de estar dispuesto a que se manifieste lo verdadero.

El asunto es que el masón reconozca que todo lo que experimenta ahora, tanto agradable como desagradable, puede no ser reconocido de inmediato sino posteriormente, como un apoyo que permita alcanzar la meta en la vida.

En los sistemas convencionales de la sociedad como la conocemos, a menudo nos enseñan que errar es malo, inclusive una definición puede aparecer con la palabra error, es desviación de lo justo, de lo exacto, lo correcto o verdadero, lo mismo que un error en la acción, opinión o juicio es interpretado como error.

Desde los primeros años de vida, se nos enseña que las respuestas correctas son buenas y las incorrectas son malas, este concepto implica que siempre hay una respuesta correcta o cuando un niño pequeño aprende a no tocar la estufa o el horno caliente, indudablemente que se califica ausencia de error.

Desde otro punto de vista, el error es un paso que conduce hacia el éxito, al trabajo bien hecho, a los logros, a la verdad; alguien dijo hace muchos años: El hombre sabio corrige sus propios errores, observando los errores de los demás.

Todos podemos actuar con nuestros propios errores y con nuestros propios pasos hacia el éxito, podemos imaginar que alguien debe abordar un avión pero no calcula el tiempo suficiente que le permita llegar a tiempo al aeropuerto, de manera que pierde el vuelo, si la persona es sensata la próxima vez planeará llegar con tiempo suficiente.

Un pensador como lo fue Petrarca dijo: Los grandes errores muy raramente se originan, a no ser en las grandes mentes.