Archivos Mensuales: mayo 2012

El hombre es dual

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Por: Julio Torres.

Se dice que el hombre es dual, que es un alma encerrada en una forma material, por medio de ella expresa su personalidad, hasta ahora solo hemos explicado parcialmente la manera de manifestarse el espíritu, pero se comprenderá que por medio de sus frecuencias vibratorias produce la manifestación de la materia en sus diferentes formas.

Es muy importante no perder de vista lo que declaramos desde hace algunos reportajes en el sentido de que: “Dios entregó al cuerpo del hombre hecho de barro el aliento de vida y el hombre se convirtió en alma viviente”.

De acuerdo al escrito bíblico, el hombre se convierte en alma viviente cuando el aliento de vida entra por su nariz, en un reportaje futuro hablaremos de la importancia del estudio de la respiración que es lo que nos mantiene en realidad con vida.

Desde luego que no lo trataremos desde un punto de vista místico ni filosófico, sino en una forma muy práctica, debido a su relación con la fuerza de vida y con el alma del hombre, por ahora solo consideraremos como un punto de vista de una ley fundamental: El aliento de vida.

Posiblemente todos hemos escuchado y hasta nos han convencido de que la respiración es necesaria para la vida, sabemos inclusive, que hasta las plantas respiran para poder vivir, sabemos también que muchas personas tienen que vivir en lugares elevados y otras en lugares bajos con el fin de mejorar su salud.

En algunas personas resulta indispensable vivir permanentemente al aire libre y hasta dormir al aire libre que les permite conservar una muy buena condición física, basado en el hecho o la declaración de que el aire es necesario en la vida.

Tan pronto como preguntamos: Como y por qué, nos vemos enfrentados a muchas explicaciones, muchas ciencias diferentes tienen el mismo número de respuestas diferentes, pero casi todas están de acuerdo en un punto: El aire contiene oxigeno y este es necesario al cuerpo y con ello pueda vivir.

Por otro lado existen estudios que declaran que el oxigeno del aire no es un factor de suma importancia con el que se puede mantener la vida, la medicina y la química en sus tentativas de probar que el oxígeno es la fuente de la vida en el aire, han tratado de mantener vivo a un hombre por medio del oxígeno cuando otros recursos parecían fallar.

Pero el oxígeno también fracasó, si el oxígeno contiene la fuerza vital y es obtenido y administrado tan fácilmente en el cuerpo humano, entonces, no lo necesitaríamos para vivir, por tanto esa teoría no funciona y como muchas otras teorías, no se comprueba a si misma,

Es importante entonces demostrar que existe una cualidad en el aire, una fuerza o energía que produce y mantiene la vida, pero nada tiene que ver con el oxígeno, el aire posee una fuerza que hasta el momento no conocemos y eso es lo que mantiene la vida y mientras más pronto entendamos esto, mejor vamos a comprender que esa fuerza de vida procede de una fuente infinita con determinadas reglas.

Todas las células vibran con una misma y única fuerza, todas ellas respiran, beben y palpitan con la misma energía vibratoria como una unidad, están unidas en tal forma que las hace individualidades no separadas, son unidades verdaderas de una sola masa.

Todos estamos unidos en este universo, así como las células están unidas en una masa de carne y hueso o sangre, la fuerza vital entonces podemos decir que ingresa al cuerpo al momento en que nacemos, al momento en que ingresamos a este mundo, al momento de tomar el primer bocado de aire: “Y Dios infundió en el hombre el aliento de vida y el hombre se convirtió en alma viviente”.

Así lo declaran los escritos del génesis, este asunto lo ampliaremos a satisfacción en el próximo reportaje en que ampliaremos el concepto de la fuerza de vida, hasta entonces.

 

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Macrocosmos y microcosmos

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Por: Julio Torres.

Resulta sorprendente darse cuenta de que aunque el cuerpo del ser humano esté físicamente completo al nacer en lo que respecta a su estructura y órganos, aún necesite ese último ingrediente, fuerza, energía o vitalidad esencial que se encuentra misteriosamente oculto en el aire, para hacerlo un ser vivo.

La inhalación del primer aliento es como prender el conmutador que hace funcionar una enorme máquina, la cual, antes de que la corriente eléctrica entrara al motor, no tenía ningún uso, aunque tal vez su montaje presentara una agradable apariencia.

Es muy necesario apreciar la relación que guarda el hombre con el universo, esto se puede comprender fácilmente si cada uno de nosotros recuerda o conoce el concepto que los biólogos tienen sobre las más pequeñas células de vida.

Observar con un microscopio una célula viviente, notaremos que parece flotar en el liquido en que se encuentra situada sobre el cristal del microscopio, es tan pequeña que sin el microscopio no lograríamos ver claramente ni siquiera la gota de líquido en que está la célula.

Ante el microscopio la pequeña gota de líquido se convierte en un gran lago, en el cual podemos ver muchas células flotando, vemos que se mueven con determinada velocidad sobre el líquido, como si fueran pelotas de goma flotando en la superficie del lago.

Un examen minucioso permite ver que las células casi son transparentes y que vibran con una fuerza vital sin que se pueda descubrir que y de donde procede esa fuerza, esa energía, y no queda más remedio que calificarlo como fuerza divina.

Independientemente los biólogos saben que las células están conectadas entre si pero, también se sabe que ninguna de estas células podría vivir ni un instante si se le separa del líquido en el que flota y tiene su existencia.

Todas las células respiran, beben y palpitan con la misma energía vibratoria como una unidad, unidas en tal forma que las hace individualidades no separadas, sino unidades verdaderas de una sola masa, como lo enseña la biología.

La relación del hombre con el universo es idéntica, aún en contra de nuestras creencias preconcebidas, no tenemos individualidad separada en cuanto a nuestra existencia, todos estamos unidos en este universo, como lo están unidas en una masa de carne, hueso o sangre.

Considero que con lo dicho en los párrafos anteriores ya conocemos los términos: “Macrocosmos y microcosmos” que se han empleado en la explicación de la relación del hombre con el universo y el reto es mostrar que no es teoría solamente, sino realidad.

Muchos filósofos en sus escritos antiguos, trataron de aclararnos estas cosas con sencillez, pero su lenguaje oculto o simbólico ha ocasionado malas interpretaciones en algunos estudiantes de ocultismo, que tratan de traducirlos literalmente.

En el hombre todo lo que es real en él y de él es en verdad una parte del universo, en reportajes anteriores se dijo que “el hombre es una alma viviente”, que su cuerpo no es la parte real de él, que la materia es una cosa incidental en su existencia y que el espíritu, es la fuerza que anima a toda la materia, es lo que realmente existe.

El espíritu no cambia, su naturaleza es siempre la misma, pero las formas materiales, las estructuras físicas en las que se manifiesta, cambian continuamente.

Pero el hombre es dual, él es un alma encerrada en una forma material, por medio de la que expresa su personalidad particular, y debido a lo particular del asunto expuesto, considero que es tema del siguiente reportaje al que le invito cordialmente, hasta entonces.

El final del principio

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Por: Julio Torres.

Una vez que hemos incursionado en todos los temas sobre mente, memoria, consciencia, alma, materia, electrones y todo lo que hemos tratado en los últimos reportajes  con todos los obstáculos que encontramos en el camino, hoy quiero sintetizar lo mejor que se pueda con el único fin de dejar en claro el objetivo primordial que es conocerse a si mismo.

Desde la infancia cuando percibimos las primeras impresiones, la información ha sido archivada en nuestra memoria y allí permanece con las imágenes más bellas y las palabras exactas, se ha probado muchas veces que esto que digo es cierto, pueden preguntar a cualquier mamá lo que platican con su bebe y después de años hacen una retrospectiva con resultado sorprendente.

Cuando analizamos la manera de funcionar de la memoria, no queda más remedio que declarar que le debemos regalías a san Agustín, por haber fincado las bases de fabricación del disco duro de las computadoras actuales, pero tal vez él, quedó a deber regalías a quien fabricó nuestro equipo de memoria que sigue vigente.

Dice san Agustín: “Y llegaré a los extensos campos y a los espaciosos palacios de mi memoria, donde se encuentran guardados los tesoros de innumerables imágenes, producidas por todo tipo de cosas percibidas por los sentidos”.

Es importante recordar que san Agustín vivió entre los años 354 y 439, muchos siglos antes de la utilización de la computadora y que ahora podemos comparar a la memoria como el disco duro de dicha computadora.

Luego ingresamos a la utilización de los materiales utilizados en las obras escultóricas importantes, todos hemos admirado esculturas de hombres y mujeres talladas con un parecido maravilloso a los originales, esas obras de los escultores se han hecho famosas, inclusive dichos escultores, por haber duplicado en piedra y otros materiales, la anatomía de los personajes  en su apariencia externa, con parecido impresionante.

Más tarde encontramos datos muy interesantes al investigar las diferencias entre un hombre dormido y otro sin vida, cuando supuestamente analizamos una célula sanguínea del hombre vivo y encontramos que en el centro de esa célula existe un punto que vibra y no así en una célula del hombre muerto.

Y cuando analizamos el comportamiento de los electrones vemos que también ellos poseen una fuerza que en realidad no sabemos de donde procede, igual que el efecto vibratorio en la célula de sangre, de tal suerte que la coincidencia nos obliga a pensar que la fuerza en el electrón y la fuerza en la célula de sangre proceden del mismo sitio, es una fuerza divina.

La fuerza unida de las células sanguíneas es lo que hace posible que la maquinaria del cuerpo humano se pueda mover y realizar las actividades que se le pidan, lo mismo va a ocurrir con los electrones, que unidos  formarán una masa que conocemos como materia y esa fuerza que posee cada electrón es lo que hace que esos cuerpos o masas no se desintegren.

Todos hemos admirado esculturas de hombres y mujeres, el cuerpo humano, cuando no tiene vida su parecido a una escultura es admirable, de manera que una vez analizados los estados de la materia encontramos que la fuerza de vida que contiene la célula sanguínea en su centro, lo mismo que la cualidad del electrón con su fuerza propia y que unidas esas dos fuerzas, se manifiesta lo que conocemos como vida.

Se dice que en el ser humano, en el momento de ser expulsado del vientre materno recibe por medio del aire la fuerza de vida en cada una de las células de sangre y entonces el recién nacido adquiere vida propia ya sin la ayuda del cordón que le une con la madre, en ese momento ingresa a ese nuevo ser su alma personalidad, ya tiene personalidad propia por el resto de su existencia.

El cuerpo se formó previamente con todos los elementos con los que cuenta la materia, cuyo principio es el electrón, que al unirse a otros mediante la técnica descrita en artículos anteriores se forma la escultura planeada.

Una vez que se cumplen los proyectos que en algún momento explicaremos, lo único que falta es la personalidad que se le adjudicará, porque ya ha sido dotado de consciencia que contiene memoria y cinco sentidos que alimentarán esa memoria, el complemento entonces es su alma que lo identificará como ser único hasta el último día de su vida.

Una vez que una persona adquiere los atributos: Consciencia y alma, ya podemos esperar que sea un genio, o un personaje exitoso o simplemente una persona de bien al servicio de sus semejantes, que cumplirá con el trabajo, la lealtad, la imaginación y todos los atributos a los que tiene derecho todo ser humano.

En la manera de utilizar la consciencia y el alma, ya podemos encontrar la lealtad y tantos otros atributos, pero de eso hablaremos en los próximos reportes, mientras tanto, gracias y hasta la próxima.

Pares e impares

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Por: Julio Torres.

La fuerza, el poder y la energía que está en cada electrón y lo mantienen vibrando y moviéndose, es el espíritu, por lo tanto la definición podría ser: “El espíritu es la energía vibrante que fortalece las manifestaciones de toda materia” en su momento hablaremos de todo lo que se refiere a naturaleza y origen.

Si aceptamos que todos los electrones están compuestos de este espíritu, muy pocos de los millones y millones en un espacio pequeño están compuestos de la misma cantidad de espíritu, aunque tienen la misma calidad o en pequeñas diferencias, pero esas pequeñas diferencias en espíritu hace que cada electrón vibre o se estremezca más rápido o más lento que otros.

Por ahora resulta imposible ser exactos en el número de vibraciones, porque varían de cuatrillones a quintillones por segundo, parece que existe una diferencia de solo dos o tres vibraciones por segundo en algunos casos, pero un dato de mayor importancia es que unos vibran con número impar y otros con número par.

Lo anterior es medido en vibraciones por segundo, el resultado se confirma porque algunos se atraen y otros se repelen, los que son número par atraen o son atraídos por los que vibran con un número impar, lo mismo ocurre a la inversa.

Creo que la pregunta sigue siendo: ¿Por qué tratar estos temas materiales cuando hablamos de alma y espíritu, conciencia y demás asuntos? Pues se tratan porque están relacionados, pues la composición de la materia y la naturaleza del electrón están en el mismo estudio.

Es fundamental mantener en la mente que el espíritu, el alma y la consciencia se manifiestan en este plano terrenal a través de la materia, ya que ignorarla y decir que todo es espíritu, que todo es alma, que todo es mente y que todo es Dios es un tanto desventajoso, es como decir la mitad de la verdad.

Ninguna media verdad es suficiente, tal vez una media verdad invite más a la ignorancia que al conocimiento, apartándose de la inquietud y requerimientos del ser humano que siempre antepone el ¿Por qué?

El hombre no crea materia, por lo tanto, no es su privilegio hacerla a un lado y decir que no tiene valor ni utilidad, por otro lado, debido a su ignorancia, el hombre le ha dado mucho crédito a la materia dándole un lugar tan grande en su vida que no hay razón para que gire su actitud hacia ella y se apasione en acaparar.

El hombre primitivo vivió en condiciones deplorables, permitió la insalubridad y gradualmente sufrió las enfermedades con los resultados conocidos, hoy día el ser humano ha demostrado el dominio que ejerce sobre las condiciones antihigiénicas, pero no por medio de negar la existencia sino dominándolas.

Esa es la manera racional en que debemos enfocar el asunto, la materia es un valioso servidor nuestro y en tanto más sepamos de ella, más nos daremos cuenta de nuestra habilidad para controlar y dominar la naturaleza de la materia, que junto con lo aprendido sobre conciencia, mente, alma y espíritu, continuaremos entendiendo esas partículas vibratorias llamadas electrones.

Ahora comenzaremos a comprender que la materia es el teatro del movimiento, en el que la fuerza que produce a la materia y que constituye la esencia misma de la materia, es el movimiento o vibración del espíritu, pero eso lo iniciaremos en el próximo reportaje, gracias y hasta entonces.

Los electrones

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Por: Julio Torres.

Hablar de electrones es retroceder en el tiempo, sin embargo es tan actual que merece todo nuestro respeto en todos los sentidos y en el caso que nos ocupa podemos describirlos de la siguiente manera: “Los electrones son partículas de espíritu” lo cual puede dar una idea de lo que el espíritu puede ser.

En tanto no se conozca la naturaleza del espíritu, será muy difícil comprender lo que queremos decir por partículas, tomemos estas partículas y considerémoslas como si fueran tan grandes que pudiéramos examinarlas en forma general, pero sin olvidar que los electrones son tan pequeños que en la punta de una aguja caben billones de billones de ellos.

Aunque no los podemos ver, si sabemos cuantos hay en un átomo, esa es la razón por la que necesitamos imaginarlos grandes y poder analizarlos y comprender como actúan, recordemos que esto lo hacemos como forma teórica y comparativa que nos puede dar una visualización de lo que son y cómo actúan.

Si los imaginamos del tamaño de una naranja y cargados de una energía o fuerza y poder que los mantiene girando así como el planeta tierra lo hace sobre su eje y a una velocidad enorme que por ahora no la podemos medir, los vemos que vibran y hacen cosas, y esas vibraciones viajan por el espacio en línea curva o en arco.

Cerrando los ojos podemos imaginar miles y liles de estas esferas llamadas electrones moviéndose en sus orbitas en un espacio oscuro pero cada una de estas esferas resplandece con una luz brillante que parece emanar del centro de cada una, girando y trasladándose como si fueran cometas, de norte a sur o de este a oeste y en todas direcciones ya que no hay un punto de referencia que nos indique cual es el norte.

Una y otra vez puede ocurrir que dos de ellas se encuentren y se estrellen por alguna causa y de ello se forma otro fenómeno hasta el momento desconocido para nosotros, pero nunca se detienen, muchas veces quedan unidas al mismo tiempo que su movimiento es igual como duplicando la fuerza y hasta cambian la trayectoria de su movimiento.

Tal vez ocurra que dos electrones pegados encuentren un tercero que se una a ellos lo cual constituye una nueva unidad vibrante, moviéndose en una línea diferente, tal vez podamos ver muchos electrones amontonándose a otros, quizás hasta ver a otros que son rechazados y alejarse en busca de nuevos sitios.

Así podemos imaginar que vemos en el espacio oscuro los extraños movimientos de estos cuerpos que identificamos como electrones lo que nos invita a imaginar la manera como la materia puede entrar en formación al unirse esas pequeñas fuerzas con energía propia.

Pero la materia o la masa, formada de esta manera por los electrones es tan pequeña que no existe aparato fabricado a la fecha que nos pueda mostrar este trabajo, de manera que solo nos queda imaginar que así es como puede o podría formarse la materia o la masa en nuestro mundo de formas.

De lo anterior imagino que podemos asegurar que “los electrones se unen para formar átomos” la ley resulta muy simple: Si son iguales, se rechazan, si son distintos, se atraen, esta ley de la composición de la materia es algo de lo más importante que el ser humano ha encontrado en su andar por el mundo de la investigación.

Lo fundamental es que si aceptamos que la fuerza, la energía y el poder se concentran en cada electrón y que lo mantiene vibrando, podemos afirmar que el espíritu es la energía vibrante que fortalece las manifestaciones de la materia, pero de esto hablaremos en el siguiente artículo, de manera que le invito cordialmente y hasta entonces.

El triangulo divino

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Por: Julio Torres.

Suele ocurrir que en escritos religiosos y aún en trabajos científicos encontramos que las palabras espíritu y alma se usan para significar lo mismo, y en algunos diccionarios hasta se dan las dos palabras como sinónimos, pero hoy quiero dar un significado especial a cada una de estas palabras y la diferencia entre ellas revela algunos hechos importantes.

Es necesario establecer una línea distintiva entre espíritu y alma, no es casual que esto nos conduzca a investigar las leyes y principios fundamentales de la composición de la materia, utilizaremos el triangulo que tantas respuestas nos ha entregado esa figura geométrica.

Por mucho tiempo los científicos creyeron que la partícula más pequeña de materia  era el átomo, pero después de efectuar incontables pruebas y experimentos encontraron que había algo más pequeño y adoptaron el término “electrón” que en el pasado no tenía gran significación.

La ciencia explica que los átomos están compuestos de muchos electrones, también añaden que los electrones, no son en sí mismos, materia, dicen que si los electrones fueran materia, entonces tendrían que estar compuestos de otras partículas más pequeñas porque debe existir su comienzo en alguna parte.

Sin embargo, sigo pensando por el momento que la partícula menor que entra en la composición de la materia, es el electrón, esto significa que el electrón solo es una parte de la química de la materia.

Tomaremos como ejemplo lo que ahora estoy escribiendo, este reporte consiste de letras, pero esto no sería hablar con precisión, las letras van combinadas en forma de palabras, las letras, una después de la otra, unidas en cierta forma, hacen palabras, que a su vez, de acuerdo con una ley definida, forman la declaración.

Como resultado final de nuestro análisis, podemos decir que este reportaje está constituido por letras, pero no podemos decir que el reportaje está constituido por letras, tampoco podemos decir que una de las letras por sí misma represente la naturaleza, calidad o esencia de este escrito ni de ninguna de las afirmaciones que el reportaje contiene.

En la composición de la materia encontramos que hay tres elementos o tres factores necesarios, así como en la composición de este reportaje hay letras, palabras y frases, comencemos ahora con el electrón, esto nos da el primer punto del triangulo en el plano finito en la composición de la materia.

En los otros dos puntos del triángulo colocaremos las palabras átomo y molécula, con la palabra electrón se completan los tres puntos del triángulo y desde luego que estoy esperando la pregunta: ¿Qué son los electrones?

Si no son materia, si no son nada en sentido material, ¿Qué son y en que forma pueden constituir la materia? Es imposible explicar todo lo que se relaciona con los electrones en este artículo, desde luego que mantengo la promesa de explicar ampliamente la pregunta, pero quiero que eso lo hagamos más adelante por razones de pedagógicas.

Comenzaremos por decir que los electrones son partículas de espíritu, si, de espíritu, es importante comprender alguna idea de lo que espíritu puede ser, porque se ha dicho que los electrones son partículas de espíritu, pero mientras no conozcamos la naturaleza del espíritu será difícil comprender lo que quiero decir por partículas.

Podemos hacer un trato y de momento daremos a los electrones paternidad divina de tal manera que nos permita avanzar en la descripción de los temas que nos ocupan y en su momento nos ocuparemos de ampliar el tema hasta donde sea posible.

Así como no comprendemos de momento que es lo que hace que la célula de sangre vibre en su centro, así también no sabemos quien le da la fuerza al electrón que es capaz de mover máquinas poderosas, pero ya llegaremos al momento oportuno de entenderlo, mientras tanto aceptaremos que los electrones son partículas de espíritu y le espero en la próxima en que trataré de encontrar un concepto nuevo, mientras tanto, gracias y hasta la próxima.

Dos fuerzas

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Por: Julio Torres.

Se dice que en el hombre hay dos clases de fuerzas, una que hace que la materia se mantenga unida y otra que penetra en el momento de nacer, en un artículo anterior dijimos que cuando el cuerpo ya está configurado, el alma viene al hombre al entrar a su cuerpo el aliento de vida y se convierte en un alma viviente.

Acudamos a un ejemplo un tanto burdo y con ello explicar a que se refieren esas dos fuerzas. En una fábrica donde se hacen motores que operan maquinaria, vemos que muchos hombres trabajan en su construcción de acuerdo a un plano que ha sido perfectamente concebido, probado con estricto control y declarado perfecto.

Un motor, en su material y construcción, tiene similitud con el cuerpo humano. La máquina tiene un esqueleto, un armazón bien hecho y resistente que soportará todas las partes, grandes y pequeñas que se ajustan dentro de dicho armazón.

Algunas de las piezas están delicadamente ajustadas con la más fina mecánica y otras están hechas de manera que resistan el trabajo pesado, además de las que mantienen un equilibrio o sincronizan con otras, pero todas relacionadas entre si, de tal suerte que puedan trabajar ordenadamente y con un propósito único.

Una vez que todas las piezas del motor han sido colocadas conforme al proyecto, todo el complejo se cubre con otras piezas materiales que protegerán del polvo, suciedad e interferencia, así como el cuerpo humano está cubierto de carne, piel y hasta cabello con lo que lo protege.

Cuando el fabricante del motor planea la cubierta exterior, cuida detalles de la apariencia, agregando bronce brillante, pinta ciertas partes o decide mostrar el brillo del acero, en otros lugares tal vez utilice pintura negra, blanca o plata con la sola idea de hacer atractiva la imagen de la máquina.

El fabricante, después de que ha visto la máquina bien construida, no sacrificaría calidad, propósito o servicio por el bien de la apariencia, porque su motor ha sido construido con un fin, producir determinado número de caballos de fuerza que requiera el trabajo al que será destinado.

El diseñador y los fabricantes se muestran orgullosos de lo que han creado, y consideran al motor una obra maestra de la creación material, la etiqueta dice que su fuerza es proporcional a 100 caballos, esto significa que se intentó proporcionar cierto tipo de servicio al usuario.

Solamente cuando el motor da ese servicio, es que cumplirá su misión en la vida para ser lo que su constructor intentó que fuera, ante nuestra mirada casual, sea una pieza de maquinaria, sin embargo, como el cuerpo de un hombre que está muerto, puede estar perfectamente construido y terminado con una apariencia hermosa.

Pero un motor no es más que eso, un motor, no más de lo que es un hombre cuando no tiene vida, el motor es solo una acumulación de materiales terrenos cuidadosamente unidos, con dos alambres delgados conectados a dos partes del motor por los que entra la fuerza de vida y hace de él un motor verdadero, en lugar de una mera pieza de maquinaria.

Después que la corriente eléctrica está en la máquina, ésta funciona a toda su capacidad y hace el trabajo que se le ha asignado, el obrero que la opera no la llama “una pieza de maquinaria” la observa con mucho cuidado y en lugar de “pieza de maquinaria” dice: “Este es un motor”.

Hasta que el hombre tiene también ese poder especial, esa energía especial que hace a su cuerpo útil y capaz de servir al propósito que fue diseñado, su cuerpo solo es una máquina de arcilla, una forma material terrena.

Los metales de la máquina están formados de piezas de materia que la ciencia llama moléculas y que están unidas por una fuerza que la misma ciencia llama cohesión, los científicos hablan de rocas, piedras y metales vivientes porque aseguran tienen vida, pero además existe otra forma de vida que la máquina requiere para su funcionamiento y para el cumplimiento de sus propósitos.

Lo mismo se aplica a la máquina humana, la carne, los huesos y cada una de las partes de la composición material del hombre, tienen en sí una fuerza que mantiene unidas las células y hace que todas las moléculas se unan fuertemente en una sola masa, pero con la adición de otra fuerza, el aliento de vida, con lo que el hombre cumple sus propósitos como tal.

Entonces, las dos fuerzas a que nos referimos con respecto al hombre, es una que hace de la materia una masa y la mantiene unida y una que penetra en él en el momento de nacer, haciendo que el cuerpo funcione hasta que sobreviene la llamada muerte.

Buscando que todavía resulte más claro lo que en este reportaje explico, en el próximo analizaremos estas dos formas de vida y descubriremos que espíritu, alma y vida son tres cualidades diferentes del ser humano, gracias y hasta entonces.