Archivos Mensuales: abril 2012

Dulce imaginación

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Por: Julio Torres

La imaginación es uno de los atributos que la vida nos entrega desde el momento en que llegamos a este mundo y tal vez sea lo que nos hace distintos al resto de las especies vivas que habitamos este planeta.

Se dice que el mundo desconocido de la ciencia física moderna es la conciencia y cuando hablamos de conciencia queremos decir ese aspecto de la mente conocido como la consciencia objetiva.

Es importante entonces, tratar de encontrar una manera de definir lo que es la consciencia o más bien lo que pensamos que es la consciencia, es posible que si comenzamos por lo más sencillo, tal vez una definición sencilla sea la clave: “La consciencia es un atributo del alma”.

Es el aspecto de la vida que incluye sensación, realización y clasificación, interpretándose como razonamiento de la que los poderes motivadores o principios activos son: Imaginación, aspiración e inspiración.

La aspiración e inspiración dependen de la imaginación, porque aspiramos y somos inspirados de acuerdo al grado de nuestra imaginación que alcanza las grandes alturas al punto de acción en línea con las impresiones recibidas.

Todo el proceso del pensamiento es un campo más o menos inexplicado en si mismo, pero junto con los cinco sentidos se establece una consciencia con relación al mundo exterior solamente.

Otra definición sería: “Según piensa el hombre en su corazón, así es” o simplemente: “Piensa en su corazón”. Significa que la consciencia del hombre con todos sus grados y matices variantes de la imaginación, aspiración e inspiración, que no está completamente limitado a las afectaciones del mundo externo y material.

Si conociéramos nuestra propia consciencia, indudablemente conoceríamos los principios de la vida, y si conociéramos la conciencia de nuestra compañera o compañero en su caso, lo cual implica en si mismo la perfecta comprensión, no cabe la menor duda que estaríamos ante el verdadero amor, es decir, inseparables.

Tal vez así es con la divina consciencia cósmica, no podemos saberlo solo intelectualmente, en perfecta armonía con la consciencia es que comprendemos, simpatizamos y no solo experimentamos sino que somos uno con él y no individualmente separados en el principio de amor.

El gran principio establece: Conócete a ti mismo, conoce a tu prójimo y la ilimitada consciencia cósmica se revelará de acuerdo a tu comprensión, simpatía y amor.

La consciencia es el centro de la vida del hombre, está situada entre dos mundos y por ende, abierta a ambos mundos, es, como si fuera el punto o momento entre lo mundano y lo cósmico, teniendo memoria del momento anterior y profético del momento futuro.

Dicho de otra manera, el hilo de la memoria permite a la consciencia transportarse al pasado y el hilo de la imaginación permite a la consciencia sentir, anticipar o proyectarse como si fuera al futuro.

El ahora de la existencia es una expresión, eso es lo dulce de la imaginación, la consciencia es como el punto del reloj de arena entre las arenas del pasado y las del futuro, pero de esto hablaremos ampliamente en un futuro próximo.

De lo sublime lo ridículo

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Por: Julio Torres

En todas las actividades sociales siempre se corre el riesgo de cruzar esa línea tan delgada entre un tema sublime que de no manejarse adecuadamente, lo más seguro es que se puede llegar a lo ridículo si un exceso de confianza o simplemente un descuido, transforma el resultado de manera involuntaria.

Generalmente se nos indican a temprana edad que debemos caminar por el centro de un canal de comportamiento, donde al lado derecho existe una pared con la resistencia de un papel muy fino igual que al lado izquierdo y una de las paredes representa la euforia y la otra la depresión.

Cuando la influencia de la familia y principalmente de los padres es determinante en las reglas de comportamiento, se logra que los descendientes se conduzcan al centro en el caminar de la vida, tal vez en determinados momentos se pudieran dibujar alternativas  hacia una u otra pared pero sin llegar siquiera a tocar dichas paredes.

El conflicto se presenta cuando en verdad se llega a tocar alguna de esas paredes pero no debemos preocuparnos en la medida en que ninguna de las paredes sufra algún daño, ya que recordemos que se trata de paredes de papel.

Como si se tratara de un actor que interpreta a un personaje cualquiera, pero dentro de un escenario que sabe que las paredes son de papel y siempre cuidará de justificar que son paredes sólidas, de tal manera que cuidará de evitar destruirlas conservando así la magia de una representación teatral.

Cuando el actor exagera la representación de su personaje, ocurre que llega a destruir parcial o totalmente la pared que reciba el mal trato y si esa pared representa la euforia, no es difícil imaginar que la magia de la representación se destruya junto con la pared y el actor podría perder toda su personalidad.

En la vida real, cuando exageramos el comportamiento podemos tocar alguna de las paredes o ambas, no puedo calificar una u otra en mayor o menor calamidad, tanto la euforia como la depresión resultan altamente peligrosas ya que una puede conducir al suicidio y la otra al homicidio.

En alguna ocasión un amigo médico psiquiatra preguntaba a sus alumnos una definición de lo que entendían por locura y después de escuchar muchas opiniones, el doctor simplemente sugería a sus alumnos que definieran locura como: La exageración del comportamiento.

Decía el doctor, que todo paciente considerado enfermo mental, para calificarlo como tal, se hacía necesario que su conducta tocara de manera exagerada alguna de las paredes de ese canal de comportamiento y que también era válido el ejemplo para quienes se encontraban dominados por cualquier tipo de droga que finalmente provocaría la exageración del comportamiento.

El título del tema es la descripción del comportamiento de las personas y el definir “de lo sublime a lo ridículo” significa que la conducta de los seres humanos es tan simple y delicada que la distancia que media entre lo sublime y lo ridículo es muy pequeña.

Así, la distancia que media entre la euforia y la depresión también es muy pequeña y siempre se corre el riesgo de exagerar el comportamiento si por alguna causa se superan los espacios ocupados por las paredes de la euforia y de la depresión provocando esa exageración del comportamiento.

Los valores familiares y la buena educación resultan ser las herramientas necesarias para evitar cruzar de lo sublime a lo ridículo, con las consecuencias que de ello emanen.

Propiedad intelectual

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Por: Julio Torres

La propiedad intelectual ha movido tal vez los grandes capitales  en todos los tiempos, sin embargo desconocemos los límites de dicha propiedad y han sido los más audaces o los más ambiciosos quienes han hecho uso comercial de los grandes descubrimientos sin saber que de alguna manera han estado despojando al resto de los humanos de sus verdaderos derechos.

Sí, estoy de acuerdo en que se comercialicen los descubrimientos, en lo que no estoy totalmente de acuerdo es en “la propiedad de esos descubrimientos”. Alguna vez alguien comentó que todos los seres humanos somos propietarios legítimos de cuanto descubrimiento han logrado quienes nos antecedieron en esta vida.

También me parece justo que quien logra un descubrimiento reciba el salario que le pertenece a cambio de difundirlo y ponerlo en práctica, siempre y cuando lo ponga al servicio del bien común, con las reglas que cada país y cada gobierno determine en tiempo y forma.

Pero la propiedad intelectual es algo tan subjetivo que tal vez se haga necesario hacer leyes que cumplan con las expectativas, pienso que al paso del tiempo se han desencadenado un sinfín de problemas en el sentido de protección de esa propiedad y dicho sea de paso, no me atrevo a medir hasta donde realmente somos propietarios de eso tan preciado bien.

Tampoco me explico la razón por la que en muchos países el estado se apropia de todo cuanto se descubre y lo maneja conforme a los intereses de unos cuantos, retrasando con ello el disfrute de los beneficios que cada descubrimiento ofrece sin interés alguno que no sea el interés común.

No me imagino a Miguel Ángel desarrollando toda su creatividad solo para él mismo, como tampoco a los grandes descubridores de los tiempos modernos que nos han regalado esta maravillosa tecnología con la que ahora me comunico con usted.

Creo que la mentalidad del ser humano siempre busca el bien común al descubrir aquello que hasta ese momento se mantenía oculto y creo también que es gracias, a todas las herramientas que nos entregan de alguna manera en el momento de nuestra llegada a este mundo.

Creo que no puede existir mejor satisfacción que el ver o percibir que el producto del trabajo mientras permanecemos en este mundo, se utilice adecuadamente y en provecho de las generaciones que continúan con el trabajo en el descubrimiento de todo aquello que proporciona una mejor calidad de vida.

Muchas veces he pensado que pudiera ser gratificante si consiguiera la posibilidad de viajar de un plano a otro y ver como aquello que pude haber descubierto en un momento dado, disfrutar la manera como mis descendientes aprovecharían dicho descubrimiento y lo trasladaran al resto de los seres humanos sin otro motivo que el bien común.

Creo que una reflexión en este sentido nos haría más felices, tal vez usted querido lector no esté de acuerdo con mi manera de pensar, sin embargo, creo que el hecho de haber logrado descubrir algo que a la fecha no se haya descubierto, puede ser gratificante.

Es por eso que me atrevo a decir que nada es propiedad mía y al mismo tiempo soy propietario de todo cuanto se ha descubierto en la noche de los tiempos, pienso que cada descubrimiento permanece flotando en el espacio y solo tengo que largar la mano y tomarlo, y será mío aunque solo sea por un instante, si es que lo necesito.

Bajo este principio, solo digo: Gracias a todos quienes vivieron antes que yo y me prestaron todos sus descubrimientos que han logrado que mi vida sea agradable y placentera, prometo que lo que logre a lo largo de mi existencia, desde este momento lo entrego en propiedad legitima de quienes continúen en este maravilloso mundo y lo disfruten como yo lo disfruto en este momento.

Receta secreta masónica

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Por: Julio Torres.

Hemos hablado en los últimos reportes de los ingredientes fundamentales en la búsqueda de la felicidad y lo curioso es que siempre que se habla de esos ingredientes, la filosofía popular y los medios de comunicación se encargan de desvirtuar el verdadero concepto de lo que se trata.

Cuando las conciencias resultan agredidas, las almas suelen divagar y el resultado es un caos que se antoja imposible de controlar, tal parece que no se puede conseguir el orden necesario de las cosas que nos permitan regresar a la tranquilidad deseada o simplemente necesaria.

El orden y el caos parecieran antagónicos que nunca pueden conciliar y con ello evitar proporcionarnos la felicidad necesaria o a la que tenemos derecho, el orden solo se  consigue cuando permitimos que la conciencia desarrolle su trabajo adecuadamente, sin influencias externas que pueden resultar nocivas.

La conciencia es una voz interna que nos indica lo que debemos hacer y la manera de ejecutarlo, pero existe otra voz que consigue el complemento, es decir, que lo que hoy realizo va a contener mi manera de hacerlo de forma muy personal, resulta evidente que una misma cosa hecha y realizada por mi no va a ser igual a la forma como usted lo puede hacer.

Entra en juego aquello que conocemos como la personalidad, en efecto, esa personalidad es distinta en cada uno de nosotros, esto quiere decir que al realizar una misma cosa, usted y yo lo haremos de manera distinta, cada uno lo realizará con el sello personal.

Lo anterior es muy parecido a la sopa de fideo cocinada por mamá, nunca será igual a la que hace mi esposa, y la razón es sencilla, aunque ambas sopas contengan los mismos ingredientes, es un hecho que el sabor va a ser distinto, el amor con que cada una de ellas desarrolla el arte culinario es eminentemente personal, como un sello distintivo de su alma.

La razón se puede deducir de manera muy sencilla, a la hora de que cada personaje cocine la sopa de fideo por alguna razón la emoción impresa en el momento de cocinar es lo que va a marcar la diferencia, pareciera que el paquete emocional que cada quien le pueda impregnar en el momento de cocinar será definitivo.

Esa es la causa por la que he titulado este reporte como la receta secreta, cada uno de nosotros, posee un sello personal y cuando ambos ingredientes se mezclan adecuadamente no es solo el triunfo lo que se consigue, a partir de este momento conocemos el resultado de esta fusión, que recibe el nombre de lealtad.

Lealtad a nuestra familia, lealtad a nuestra pareja, lealtad a nuestros hijos, a nuestros padres, maestros, amigos, familia, comunidad, o país, la lealtad fortalece nuestra vida, en la lealtad se encuentra el verdadero valor como persona o como ser humano, sin lealtad nada tiene sentido, quedamos a merced de los hipócritas, de los ambiciosos y lo que es peor, de los ignorantes.

La lealtad es una magnífica forma de expresar la piedra fundamental de los valores que poseemos como seres humanos y no me refiero solo al concepto de lealtad patriótica, es la lealtad a todo aquello que realizamos durante nuestra vida, lo importante o lo menos importante dentro de la escala de valores.

Si observamos con la claridad de un lente extremadamente potente podemos deducir que cada momento de vida, cada decisión, tiene un gran valor y ese valor solo es cuantificable cuando mezclamos exitosamente los ingredientes mencionados: Conciencia y alma.

Ahora, después de mezclar: Conciencia y alma para conseguir lealtad, prácticamente estamos listos para juzgarnos a nosotros mismos y cuando somos capaces de juzgarnos, es que ya estamos listos a enfrentar cualquier problema por difícil que este sea, pero eso lo discutiremos en un futuro próximo.