Archivos Mensuales: abril 2012

Hábito y voluntad

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Por: Julio Torres

Una definición puede ser que el hábito es una ley inconsciente de la mente subconsciente, de cierta manera todo el edificio, como se ha establecido, nos referimos al cuerpo humano, se cansa por agotamiento y el ingeniero jefe encara los peligros con sabiduría, pero es fiel a su trabajo y con un esfuerzo extremo mantiene el cuerpo en excelentes condiciones.

El señor tacto puede sentir una fatiga más acalorada con los latidos de la maquinaria trabajando de manera rápida, pero el jefe de registros toma nota del hecho y hace una entrada en sus libros anotando que ciertos rasgos indeseables provocaron la fatiga.

Todo lo anterior es ignorado por el señor gusto y el señor tacto, quienes finalmente provocaros los disturbios descritos, porque ellos muy rara vez o nunca revisan los registros de la memoria cuando desean “pasar un buen rato”.

Muchas veces todo el sistema se debilita, no por el ingeniero jefe, sino por la interferencia voluntaria por parte de los ejecutivos objetivos que no razonan, así percibimos que el ingeniero jefe siempre está listo a defender el cuerpo que es su tarea obligatoria, es el guardián junto con el jefe de registros que protegen a la maquinaria humana.

La guardia funciona perfectamente, sin embargo, cuando el señor vista y el señor tacto deciden que desean cierta droga para el cuerpo, se la ponen en la boca y en seguía dice el señor tacto que al señor gusto no le gusta el sabor, se consulta al jefe de registros, quien a su vez consulta los libros de la memoria y encuentra que ya una vez se tomó la misma droga y hubo grandes problemas.

Esta información se la entrega al ingeniero jefe quien en seguida pone en funcionamiento la maquinaría de peligro, y el ingeniero jefe hace lo posible buscando anular cualquier problema causado por la droga, pero si se utiliza una y otra vez, contra los avisos del jefe de registros o del ingeniero jefe, gradualmente la maquinaria se debilita tratando de enfrentar batallas innecesarias y de corregir problemas innecesarios.

El tema que nos ocupa hoy es el de los hábitos que se forman de la misma manera, el ingeniero jefe obedece órdenes, ese es su trabajo, cuando la mente objetiva repetidamente le dice que haga algo, él toma nota y lo procesa, así nada más.

Supongamos que el ingeniero jefe y el jefe de registros encuentran, después de muchas semanas de observación, que después de cada comida y después de procesar cada carga de combustible que llegó al sistema, el ingeniero jefe tuvo que comenzar a mover los músculos necesarios para fumar un cigarro.

Supongamos que el ingeniero jefe oyó decir al señor tacto, tres veces al día: “Quiero fumar ahora, tenga todo listo para que yo fume, haga mover mi cuerpo de manera que pueda tomar el cigarro, encenderlo y fumarlo”.

Después de varias semanas de esta orden, el ingeniero jefe escribe en el libro del jefe de registros: “Tan pronto como todo el combustible está en el horno, o sea el estómago, y ha terminado su trabajo, poner los arreglos necesarios en acción para fumar cigarros”.

Lo anterior sería una ley para el ingeniero jefe, él nunca discute tales leyes porque seguramente el señor tacto y el señor gusto tienen la habilidad de razonar y deberían saber lo que están haciendo, así guarda esta ley en el tablero de noticias y después de cada comida comienza la maquinaria de  fumar cigarros porque ya está hecho el programa y se efectúa de manera casi automática.

El señor tacto y el señor gusto notan que después de cada comida hay una sensación extraña que los obliga a fumar. Hasta aquí dejamos este tema que me parece maravilloso el poder comprender que es lo que pasa con los hábitos que no guardan mucha distancia con los vicios.

En el próximo reporte ampliaremos este concepto de los hábitos, la invitación cordial y hasta entonces.

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El hábito

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Por: Julio Torres

Una definición puede ser que el hábito es una ley inconsciente de la mente subconsciente, de cierta manera todo el edificio, como se ha establecido, nos referimos al cuerpo humano, se cansa por agotamiento y el ingeniero jefe encara los peligros con sabiduría, pero es fiel a su trabajo y con un esfuerzo extremo mantiene el cuerpo en excelentes condiciones.

El señor tacto puede sentir una fatiga más acalorada con los latidos de la maquinaria trabajando de manera rápida, pero el jefe de registros toma nota del hecho y hace una entrada en sus libros anotando que ciertos rasgos indeseables provocaron la fatiga.

Todo lo anterior es ignorado por el señor gusto y el señor tacto, quienes finalmente provocaros los disturbios descritos, porque ellos muy rara vez o nunca revisan los registros de la memoria cuando desean “pasar un buen rato”.

Muchas veces todo el sistema se debilita, no por el ingeniero jefe, sino por la interferencia voluntaria por parte de los ejecutivos objetivos que no razonan, así percibimos que el ingeniero jefe siempre está listo a defender el cuerpo que es su tarea obligatoria, es el guardián junto con el jefe de registros que protegen a la maquinaria humana.

La guardia funciona perfectamente, sin embargo, cuando el señor vista y el señor tacto deciden que desean cierta droga para el cuerpo, se la ponen en la boca y en seguía dice el señor tacto que al señor gusto no le gusta el sabor, se consulta al jefe de registros, quien a su vez consulta los libros de la memoria y encuentra que ya una vez se tomó la misma droga y hubo grandes problemas.

Esta información se la entrega al ingeniero jefe quien en seguida pone en funcionamiento la maquinaría de peligro, y el ingeniero jefe hace lo posible buscando anular cualquier problema causado por la droga, pero si se utiliza una y otra vez, contra los avisos del jefe de registros o del ingeniero jefe, gradualmente la maquinaria se debilita tratando de enfrentar batallas innecesarias y de corregir problemas innecesarios.

El tema que nos ocupa hoy es el de los hábitos que se forman de la misma manera, el ingeniero jefe obedece órdenes, ese es su trabajo, cuando la mente objetiva repetidamente le dice que haga algo, él toma nota y lo procesa, así nada más.

Supongamos que el ingeniero jefe y el jefe de registros encuentran, después de muchas semanas de observación, que después de cada comida y después de procesar cada carga de combustible que llegó al sistema, el ingeniero jefe tuvo que comenzar a mover los músculos necesarios para fumar un cigarro.

Supongamos que el ingeniero jefe oyó decir al señor tacto, tres veces al día: “Quiero fumar ahora, tenga todo listo para que yo fume, haga mover mi cuerpo de manera que pueda tomar el cigarro, encenderlo y fumarlo”.

Después de varias semanas de esta orden, el ingeniero jefe escribe en el libro del jefe de registros: “Tan pronto como todo el combustible está en el horno, o sea el estómago, y ha terminado su trabajo, poner los arreglos necesarios en acción para fumar cigarros”.

Lo anterior sería una ley para el ingeniero jefe, él nunca discute tales leyes porque seguramente el señor tacto y el señor gusto tienen la habilidad de razonar y deberían saber lo que están haciendo, así guarda esta ley en el tablero de noticias y después de cada comida comienza la maquinaria de  fumar cigarros porque ya está hecho el programa y se efectúa de manera casi automática.

El señor tacto y el señor gusto notan que después de cada comida hay una sensación extraña que los obliga a fumar. Hasta aquí dejamos este tema que me parece maravilloso el poder comprender que es lo que pasa con los hábitos que no guardan mucha distancia con los vicios.

En el próximo reporte ampliaremos este concepto de los hábitos, la invitación cordial y hasta entonces.

Fuerzas constructivas

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Por: Julio Torres.

En un artículo anterior hablamos del trabajo del ingeniero en jefe que es el subconsciente, en él  se establece que su trabajo es eminentemente constructivo. El punto ahora es continuar con la descripción porque es muy importante, ya que  explicará muchas cosas aparentemente extrañas de nuestras vidas individuales.

Las fuerzas naturales tienden a ser constructivas y trabajan por medio de la mente subconsciente, es cierto que en el proceso de construir, la naturaleza puede destruir algunas cosas o puede utilizarles con un mejor propósito conforme a las necesidades del cuerpo.

En el cuerpo humano existe un proceso llamado metabolismo, es el proceso de los cambios químicos en las células vivas, por este medio se entrega la energía para los procesos vitales y se asimila nuevo material que repara el desperdicio, así, se aseguran las substancias para la sangre, huesos, carne, grasa y otros tejidos.

El metabolismo, en este sentido, es un proceso destructivo para el propósito de reconstrucción, este proceso es un método de actividad del ingeniero jefe, porque la naturaleza ha decretado que los corpúsculos sanguíneos saludables y en buenas condiciones destruyan los de mala salud o contaminados y de esa forma continúe la construcción a cambio de la destrucción.

La base de toda la naturaleza, dentro y fuera del cuerpo, siempre es de construcción, son leyes que se cumplen automáticamente a menos que se interfiera con ellas, si observamos a un bebé encontramos que las leyes de la naturaleza funcionan casi de manera perfecta, porque existe menos interferencia provocada por la mente objetiva del pequeño.

Si el niño come algo que resulta difícil para su sistema digestivo o la cantidad es excesiva o contaminada, su estómago lo repele de inmediato sin esfuerzo alguno, esto mismo se aplica u ocurre en muchas otras especies vivas, solo en el hombre, cuando está completamente despierto y cuando se cree superior a las leyes de la naturaleza, provoca la interferencia continua con el proceso de construcción.

Cuando la mente objetiva, como ejecutivo de asuntos mundanos comete errores, normalmente el ingeniero jefe tiene que resolver el problema, por ejemplo, supongamos que el señor gusto y el señor tacto salen juntos una noche con el deseo de satisfacer sus apetitos.

Sin usar su buen razonamiento, ingieren una mezcla de alimentos que saben bien y satisfacen el sentido del buen comer, pero cuando el alimento llega al estómago, que es el horno, el señor ingeniero protesta exclamando: “Miren la clase de combustible que envían para utilizar en mi horno, es imposible que se consuma correctamente”.

“Es burdo, calienta demasiado, produce flama y humo indeseables, puede quemar las paredes de mi horno”, en ese momento el ingeniero jefe aplica el razonamiento deductivo y por ende, sabe que debe deshacerse rápidamente de ese combustible y con gran cuidado, aplicando una labor extra que no estaba prevista y se deshace de los productos nocivos.

A pesar de lo terrible de la tarea, el ingeniero jefe cumple su obligación de la mejor manera posible, él no hubiera ordenado ese tipo de combustible y sabe que sus jefes objetivos, en este caso el señor gusto y el señor tacto, no utilizaron apropiadamente sus habilidades de razonamiento, porque nunca hubieran arriesgado el horno y el sistema completo.

En otra ocasión el señor gusto y el señor tacto colocan una gran cantidad de alcohol en el sistema de agua de la fábrica y lo precipitan al tanque de agua, el ingeniero jefe sabe que cuando lo mezcle con el sistema circulatorio sobrecalentará todo el cuerpo.

Si llega demasiada cantidad de alcohol, lo devuelve expulsándolo del sistema completamente, también sabe que tan pronto le permita mezclarse con el líquido bueno, es decir la sangre, debe hacer que el corazón trabaje más fuerte y con ello sobreponer los peligros del líquido calorífero.

Espero que hasta este momento haya sido clara le descripción comparativa del cuerpo humano con una fábrica de cualquier producción, sin embargo, todavía queda mucho por explicar de como el hombre es el complemento de todas las leyes del universo, pero eso lo haremos en el próximo reporte, gracias y hasta entonces.

El ingeniero en jefe

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Por: Julio Torres.

En un artículo anterior nos quedó pendiente hablar de las costumbres de los jefes de cada área y los mencionamos como los cinco ejecutivos, cada uno con ocupación, capacidad para cumplir con el departamento a su cargo especialmente.

El trabajo de cada uno de ellos es mantener el edificio y sus operaciones al nivel más alto esperado por el arquitecto y constructor, cada uno debe ver que el edificio lleve a cabo su trabajo en forma apropiada, estos ejecutivos llegan temprano a la oficina.

El señor vista normalmente es el que llega primero a su escritorio, pero a menudo es el primero en retirarse a dormir, muchas veces trabaja hasta tarde en la noche cuando los otros duermen y se cansa y debilita, los señores: Gusto y tacto normalmente llegan tarde y se retiran temprano.

Cada vez que alguno de estos ejecutivos se ausenta de su trabajo o se duerme en su escritorio o descuida sus obligaciones, algo sale mal y surgen los problemas, estos cinco hombres han establecido ciertas leyes, una de ellas es que el ingeniero jefe siempre debe mantener el edificio activo de acuerdo a su experiencia, como todo un experto.

Tiene el mejor ingeniero que fue posible obtener, ha sido educado con las leyes divinas y con ello todo es posible, nadie sabe mejor que él, lo que debe hacerse para mantener el edificio en operación en lo que concierne al funcionamiento interno.

No ha sido educado en las cosas del mundo, esa no es su ocupación, nunca mira  al mundo exterior, ese trabajo lo deja al señor vista, nunca prueba nada fuera del cuerpo, ese trabajo lo deja para el señor gusto.

Así es con los señores tacto, oído y olfato, el ingeniero jefe tiene su propia oficina secreta donde a veces descansa, pero siempre se mantiene activo en el trabajo día y noche, los directores o ejecutivos pueden dormir, el mismo asistente principal, el jefe de registros duerme algunas veces por algunas horas.

Pero el ingeniero jefe debe mantener los hornos trabajando a todas horas, se encarga de que el calor circule a través de todas las paredes y divisiones, que los sensores de peligro estén siempre funcionando a la perfección y que ciertas piezas o máquinas como son los pulmones, corazón, riñones, intestinos y el resto de las máquinas se mantengan en movimiento.

Vigilará que funcione con menor velocidad durante la noche y no importa por cuanto tiempo duerman los ejecutivos, las máquinas  continuarán su trabajo casi de manera automática, es por eso que el ingeniero jefe está confinado a su oficina, porque su trabajo es fundamental.

En su escritorio tiene una computadora que permanentemente está conectada con los cinco ejecutivos en la cúpula, además tiene conexión en su computadora con cada parte del edificio con el fin de que no se interrumpa la energía necesaria de cada área.

Cuando quiere mover alguna parte del cuerpo, presiona una tecla de su computadora y el trabajo se realiza casi instantáneamente, él no sabe por qué son las cosas ordenadas por los ejecutivos, no es su interés preguntar lo que quieren hacer, ellos tienen ojos para ver, oídos para oír, narices para oler, bocas para gustar y nervios para sentir, si no pueden evitar cometer errores con todas las conexiones y facilidades, deben entonces pagar la penalidad.

El ingeniero jefe solo puede razonar de manera deductiva, lo que se le dice hacer, lo hará lógica y localmente, fiel a su trabajo, pero si no se le dice que hacer, él hará  siempre lo que se le ha enseñado hacer, su trabajo es constructivo, su compromiso es mantener el edificio perfectamente y trabajando adecuadamente con mínimo desperdicio y perdida de tiempo.

Como vemos, el subconsciente es de un poder ilimitado y de ello hablaremos en el próximo reportaje, la invitación cordial está lista, le espero y hasta entonces.

El jefe

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Por: Julio Torres.

En un artículo anterior dejé claro que una fábrica funciona con un jefe que puede etiquetarse de distintas maneras: Director, gerente o simplemente jefe, pues de la misma forma el cuerpo humano funciona también con un director o gerente.

En cada negocio bien regulado, hay una oficina aparte para los directores o superintendentes, estos hombres forman cierto tipo de equipo consejero o ejecutivo y sus oficinas tienen conexiones eléctricas y de otro tipo con cada parte del edificio, especialmente con la oficina del ingeniero jefe.

Aunque el ingeniero jefe puede tener muchos asistentes o ayudantes, pero él es el que tiene el control, es quien ordena que se muevan los medios de operación que mantiene a la fábrica funcionando como una máquina perfecta con su máxima eficiencia.

En el edificio humano tenemos ejecutivos o directores localizados en una pequeña cúpula sobre el resto de la estructura donde están separados y bien protegidos, en esta oficina encontramos cinco directores, ellos constituyen el equipo de dirección, cada uno tiene un escritorio individual y en la cubierta se encuentra una computadora con servicio de video teléfono conectado con el ingeniero jefe y su asistente principal, el jefe de registros.

Esta oficina ejecutiva se llama: mente objetiva de la fábrica, los cinco directores se llaman: señor vista, señor olfato, señor gusto, señor oído y señor tacto. El departamento del ingeniero jefe es la mente subconsciente y su primer asistente es la memoria completa, el jefe de registro.

En la oficina de la mente objetiva, de la cúpula, el señor vista tiene a cargo el vigilar el mundo de asuntos exteriores de la fábrica, él debe ver y cuidadosamente observar todo artículo que entra a la fábrica, su única actividad es vigilar los alrededores del edificio y observar si hay intrusos que pueden atacar, robar o dañar la fábrica o su trabajo.

También debe ver todas las nuevas ideas, todos los nuevos ayudantes, leer todo lo importante y seleccionar buenas leyes e ideas, las cuales comunica inmediatamente al jefe de registros para que los archive y sean utilizadas en futuras referencias en el arca de la memoria.

También  está el señor tacto que se mantiene en contacto con toda la factoría por dentro y por fuera y sabe lo que está sucediendo, como un experto esta encargado de sentir cuando las máquinas no funcionan adecuadamente, cuando hay mucho o poco calor distribuido y de llamar al ingeniero jefe para remediar cualquier condición anormal.

Debe sentir también cuando una pieza de alguna máquina se está deteriorando y lo debe notificar al ingeniero jefe para que envíe a su personal y lo atienda sin demora, también utiliza sensores en todas partes del edificio para detectar condiciones de falla.

El señor oído se encarga de lo externo y de lo interno del edificio, puede detectar cuando se aproxima el peligro y puede enterarse de mensajes importantes y descubrimientos de otros ejecutivos, es así que agrega conocimiento a los sistemas de registro y negocio.

Lo mismo con el señor gusto, su ocupación es el controlar con el señor vista el material que ingresa al edificio para las máquinas de calor, energía, fuerza y reparaciones, debe examinar todos los sólidos y líquidos que puedan ser usados en el edificio y ver que son apropiados y de buena calidad, rechazando aquellos que no deben penetrar la buena estructura de este edificio.

El señor olfato, alerta cuando aparecen gases o líquidos dañinos en el edificio y los expulsa, muchas veces alterando las condiciones, puede detectar gases peligrosos y se encarga con los señores: Vista oído, tacto y gusto de examinar todo lo que entra al edificio.

Así tenemos a los cinco ejecutivos, cada uno con su trabajo, capacidad y departamento especiales, ahora describiremos las costumbres de cada uno de ellos, pero eso será en el próximo artículo, para lo cual le invito cordialmente, hasta entonces.

Rumbo a la olimpiada

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Por: Julio Torres.

Falta muy poco para de inicio el evento más importante a nivel mundial y no puedo dejar de preguntarme si estamos actuando bien o no, porque cada cuatro años aparecen nuevos “records” o nuevas marcas que superan a las anteriores, mi pregunta sigue siendo la misma desde hace muchos años: ¿Hoy tenemos súper hombres o se debe a otros factores?

Cada año y concretamente cada cuatro años las marcas anteriores son superadas, pero también se sabe que cada día salen al mercado nuevas substancias que hacen posible que el atleta muestre un mejor rendimiento, lo cual no me parece honesto, tal parece que aquel atleta que tiene los medios económicos para acercarse esas substancias, resulta el ganador.

Por otro lado es conocido que los juegos olímpicos producen una derrama de dinero con cantidades impresionantes que contienen muchos ceros, pero me parece que al organizador no le va tan bien como a los países asistentes.

No puedo olvidar que la organización de los juegos olímpicos de 1968 en México costó una gran cantidad de dinero que propició la aprobación de un impuesto llamado “tenencia por uso de automóvil” que se trasladó más de cuarenta años a los ciudadanos que solo se enteran de las olimpiadas en México por los libros de historia.

El costo que hemos tenido que pagar por haber organizado la olimpiada de 1968 realmente nos dejó endrogados por muchos años y a estas alturas espero que ya se haya cubierto, pues sería desastroso que todavía quedara un saldo pendiente.

Me parece que a Grecia le ocurrió lo mismo, ya que su economía se deterioró considerablemente y me parece casual que le haya ocurrido lo que a nosotros, que sufrimos un sinfín de devaluaciones a lo largo de treinta años en porcentajes de tres ceros.

Las disciplinas que son calificadas  por medio del sentido común de los jueces por tratarse del método de apreciación, considero que no es muy equitativo, pues como seres humanos están sujetos al estado de ánimo del momento o tal vez por la opinión previa a las competencias.

Sin embargo, la brillantez de las competencias sigue siendo el platillo principal y como se dijo desde hace muchos años “lo importante no es ganar sino competir” claro que no existe mejor estado de ánimo que el recibir una medalla de oro, plata o bronce y sobre todo cuando se entona el himno nacional del atleta que obtuvo la presea de oro.

Espero y deseo que la olimpiada a celebrarse en Inglaterra este año, resulte esplendorosa y que nada empañe la filosofía de las competencias, por tradición Inglaterra ha dado muestras de una gran y excelente organización y este año no puede ser la excepción, por el bien de la humanidad.

Cuanta razón tenían los griegos cuando tomaron la decisión de organizar estas competencias y de la organización de la olimpiada de 1968 en México, resultó maravilloso que como final de ceremonia, en la clausura, se propició que todos los atletas que participaron se lanzaran al campo del estadio con libertad absoluta como homenaje al ser humano.

En ese momento las rivalidades quedaron en la historia y disfrutamos un evento total y definitivamente único, donde todos, no importando nacionalidad, credo o división política, abiertamente se abrazaban unos a otros, como si se hubiera ensayado así, nadie se sintió presionado o limitado en sus emociones, todo era alegría entusiasmo y por qué no decirlo, todo era por amor a la humanidad.

Mi deseo es que los próximos juegos olímpicos resulten maravillosos y llenos de ese entusiasmo que la juventud nos regala sin medida y desde ahora manifiesto, gracias por la alegría que nos entregarán los atletas en este año.

Viaje a la memoria

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Por: Julio Torres.

Desde la infancia cuando percibimos las primeras impresiones, la información ha ido archivada en nuestra memoria y allí permanece con las imágenes más bellas y las palabras exactas, se ha probado muchas veces que esto que digo es cierto, pueden preguntar a cualquier mamá lo que platican con su bebe y después de años hacen una retrospectiva y el resultado es sorprendente.

La recomendación es que se elija a una mamá que haya sido lo suficientemente amorosa y tierna y que haya tratado a su bebe con todo el amor y con toda la ternura de que haya sido capaz y a los cinco años o más, trate de recordar dialogando con el ahora niño, en los temas vividos a su tierna edad, verá como el resultado arroja la información de esa ternura y ese amor casi como el haberlo escuchado ayer.

Hace mucho tiempo se realizó un experimento en el cual una mamá, diariamente le leía en voz alta a su bebé un drama griego, a los quince meses de edad, cuando el niño llegó a los ocho años, se le hizo aprender esos pasajes junto con otros nuevos de material similar, el resultado fue sorprendente, se descubrió que reaprendió con mayor rapidez, gracias a lo que su memoria tenía almacenado desde su tierna edad.

Un experimento personal puede ser que tratemos de recordar con cierta claridad algún hecho que se encuentre guardado en nuestra memoria y como lo dije en un artículo anterior, no dude que se van a agolpar infinidad de recuerdos, entonces, trataremos de seleccionar uno de ellos y veremos que el resultado va a ser sorprendente, parecerá que se trata de un evento reciente.

La facultad de nuestra conciencia llamada memoria, ha sido un tema que los científicos y los psicólogos han investigado y estudiado exhaustivamente, algunos han presentado teorías como esta: Cada pensamiento en el cual nos concentramos durante unos momentos, produce una impresión en las neuronas del área del cerebro donde se encuentra localizada la memoria.

Una lesión en esa área, destruye las células y la persona pierde la memoria, la constante concentración en determinado tema alimenta las células correspondientes a él, las hace más fuertes y les proporciona una vida más larga, las células de la memoria que no son nutridas o fortalecidas por la concentración ocasional, pronto se debilitan y dejan de funcionar, así que la información que contenían es olvidada.

Lo anterior es una explicación bastante original y puramente teórica en función de la memoria y que no puede ser probada, no sabemos en realidad que es exactamente la memoria, o por lo menos no me satisface plenamente, debe haber mucho más que tal vez algún día se descubra.

La pregunta sería: ¿Cuál es con exactitud la naturaleza de la energía que nos permite producir varios sonidos cuando hablamos, pero el hecho de que no sepamos lo que es, no significa que desconocemos lo que no es, porque ciertamente esa energía no es vapor ni fuerza explosiva o atómica, parece que no es algo material en ningún sentido.

Me temo que san Agustín descubrió hace muchos siglos una respuesta a la interrogante que presento en el párrafo anterior, él dice: “llegaré a los extensos campos y a los espaciosos palacios de mi memoria, donde se encuentran guardados los tesoros de innumerables imágenes producidas por todo tipo de cosas percibidas por los sentidos.

San Agustín: Filósofo, teólogo y místico, uno de los grandes pensadores de todas las épocas en su obra: Confesiones, finca las bases que tratan acerca de la memoria como parte de lo que conocemos como consciencia, creo que es un excelente punto de partida hacia la comprensión de eso que bien podemos definir como el archivo personal llamado memoria o comparativamente con el disco duro de las computadoras de nuestro tiempo.

En nuestra próxima reunión, quiero ampliar lo que entendí sobre las funciones de la mente objetiva y la subconsciente y los deberes de cada uno de los sentidos que finalmente todo ello es parte de la consciencia, que es uno de los atributos importantes con los que nos dotaron desde el principio de esta vida, no quiero despedir este artículo sin una moraleja, lo importante que es una vida amorosa y tierna de un bebe que esculpirá una gran obra de arte, hasta entonces.