Archivos Mensuales: diciembre 2011

El carrito rojo

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El día comienza como un día normal, solo que la fecha es 24 de diciembre por la mañana, tal vez sean las 10 de la mañana y el niño Carlitos pregunta: ¿A que hora llegará mi abuelita? Porque Santa Claus le ha dejado encargado a ella, un carrito especial de color rojo.

Casi nadie le hace caso a Carlitos, porque todos están bastante ocupados, el arreglo de la casa con los detalles navideños complementarios.

Carlitos permanece en silencio, como nadie le hace caso, decide tomar las cosas con tranquilidad, además resulta muy divertido y entretenido, el ver a toda la familia desplazarse de un lugar a otro, lo considera entretenido.

Al poco rato parece que pierde el interés, decide retirarse a jugar en otro lado, la casa es muy grande con muchas habitaciones y también con un jardín grande, además de algunas construcciones casi abandonadas.

Jugueteando llega al jardín, revisa una a una las flores que adornan de manera vistosa dicho jardín que luce en verdad maravilloso, recorre lugares que parece que nadie se encarga de revisar o de dar mantenimiento, más bien tienen apariencia descuidada.

El niño llega hasta un sitio que parece bonito, como si a ese lugar se le dedicara cierto tiempo en arreglarlo e imprimir una apariencia confortable, o como sitio favorito de alguien.

La sorpresa es grande cuando descubre que su abuelita se encuentra en ese lugar y corre a abrazarla con mucho cariño y le pregunta si tiene el carrito que le prometió y ella le contesta que espere a la mañana, que al pie del árbol de navidad encontrará el regalo.

La abuelita le pide que se mantenga cerca de mamá el resto del día, por la noche llegará a la hora de la cena y no antes, porque tiene que ir de compras.

En ese instante se escucha: ¡Carlitos, Carlitos! Te busca mamá, la voz es conocida, mostrando cierta preocupación, entonces la abuelita le dice que atienda al llamado que de cualquier forma ella debe retirarse ya.

La noche llega y la reunión comienza a tomar forma con la visita de cada miembro de la familia, y para todos resulta sorprendente que Carlitos no se retira del árbol, solo hasta que comienza la cena, le obligan a agregarse a la mesa.

El brindis de las doce de la noche se realiza con toda alegría y Carlitos no se aparta del árbol hasta que mamá le obliga a ir a la cama, porque es hora de dormir.

A la mañana siguiente, Carlitos es el primero que despierta y corre a buscar en el árbol su regalo pero con tristeza observa que no llegó el carrito que resguarda su abuelita, pero ella tampoco estuvo en la cena, ¿Le pasaría algo?

Los días siguientes transcurrieron de manera normal y nadie comentaba la ausencia de la abuelita, y Carlitos tampoco preguntaba, así transcurrió la semana, hasta la reunión de año nuevo.

Una vez más, Carlitos permanece frente al árbol, no sabe en verdad que es lo que le anima a permanecer en ese lugar, finalmente la familia da poca importancia a la permanencia de Carlitos frente al árbol y de la misma manera que ocho días antes, lo llevan a su recámara y que duerma.

Cuando todo está en silencio, Carlitos despierta y sin hacer ruido va hasta el árbol de navidad y corre a abrazar a su abuelita que le entrega el carrito rojo tan esperado y deseado y la abuelita solo le dice: Regresa a tu cama y que tengas lindos sueños y se dirige a la puerta principal y se retira.

Carlitos permanece junto al árbol hasta que se queda dormido, y el desconcierto por la mañana es general ¿que sucedió? Hacen tanto ruido que despierta Carlitos, con tremenda alegría platica que su abuelita le trajo el carrito rojo y lo que ella le dijo.

Todos se miran, unos a otros, pues no comprenden lo que ha pasado, la abuela hacía 15 días que había partido al cielo.

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Jardinero mi perrito

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Visitando a un amigo entrañable que hacía tiempo no veía, quiso el manifestar la amistad que por tantos años habíamos cultivado y casualmente ese día su perrita estaba preparada ya con el momento del parto, es decir, debía dar a luz a sus cachorros.

Me invitó a quedarme en su casa con la finalidad de que participara en el auxilio de la llegada de esos cachorritos, que por meses preparaba el arribo, como si se tratara de seres humanos.

Accedí con gusto, pues en realidad nunca había asistido a un evento de esta naturaleza, y hoy que se presentaba la ocasión, no me la podía perder bajo ninguna circunstancia.

Nos dieron las diez y las once y las doce de la noche, hasta que comenzó el milagro de la vida y comenzaron a aparecer en escena uno a uno cinco nuevos habitantes en el planeta.

Nos acompañaba también uno de sus hijos que igual que yo estaba totalmente asombrado de la maravilla que es ver nacer una nueva vida, la experiencia de mi amigo en la recepción de los recién llegados era muy profesional, sin ser él veterinario.

Esa noche casi la pasamos en vela tratando de arropar a los recién llegados, uno de los perritos me pareció que me miraba insistentemente, y no era que me viera sino que al escuchar mi voz algo le llamaba la atención, mi voz le obligaba a tratar de voltear al origen del sonido.

Por ese hecho mi amigo dijo: ese cachorro es para ti, solo permite que lo amamante su madre y te lo llevo a tu casa y que te acompañe y te avise cuando se acerque algún extraño.

La raza del cachorro no es de gran tamaño, lo que permitió aceptar el regalo, unas cuantas semanas después, mi amigo llegó con el cachorro y me lo entregó diciendo que su hijo  le había bautizado como “jardinero” así que ese es su nombre hasta la fecha.

A partir de ese día comencé a prepararme como aprendiz de veterinario y cuidador de cachorros, actividad que nunca imaginé en mi vida diaria.

En casa existe un pequeño jardín, tal vez suficiente y jardinero comenzó a correr con alegría tal que aquello agregó un valor a mi vida bastante satisfactorio, mis hijos ya grandes habían tomado su rumbo hacía tiempo y mi soledad se cubrió a partir de ese momento.

Después de algunos días, la persona que atendía el jardín de la casa me hizo ver que el cachorro había destruido algunas plantas y flores, que lo mejor sería sujetarlo con una correa.

Así lo hice, pero en los días siguientes observé que “jardinero” mostraba una tristeza que no puedo explicar, entonces decidí que nuevamente debía estar libre y de inmediato su alegría regresó, lo cual me obligó a decidir dejarlo libre por siempre.

A la mañana siguiente observo que “jardinero” estaba bastante sucio, como si por la noche hubiera estado jugando con tierra, ladraba con cierta desesperación, me condujo hasta su casita, había colocado unas flores agrupadas como un arreglo floral, a su manera, me mostraba las flores,  accedí a sentarme junto a su casa y se colocó en mis piernas como un niño cariñoso, como lo hacía el menor de mis hijos cuando partió a buscar su destino.

El viaje

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Escucho el sonido del despertador y abro los ojos demasiado rápido, más rápido de lo habitual y veo que me encuentro en un lugar desconocido, nunca antes he estado en un lugar como este, es como un gran jardín, percibo el aroma de las rosas muy fuerte.

Es un espectáculo increíble, el sol brilla esplendoroso, nunca lo había visto así, y creo que eso es lo que hace que las flores brillen más de lo normal, pero no veo a nadie cerca, quiero saber en donde estoy, y como es que he llegado a este lugar.

En este momento escucho que se acercan personas cantando una melodía desconocida, pero suena bien, por fin veo gente, que posiblemente me pueda informar como se llama este lugar y como puedo regresar a mi casa.

Como ya se acercan trataré de salir a su encuentro, e intentar hablar con alguna de esas personas que visten una especie de túnicas blancas, todos visten lo mismo, como uniforme, casi igual a los que utilizan en las compañías comerciales importantes.

Quiero preguntar al primero que viene en la fila, pero no me hace caso, solo me sonríe y eso impide que me pueda contestar, trato de preguntar a otro y fracaso de nuevo, pero lo curioso es que nadie se niega a contestar, la respuesta es siempre una sonrisa.

Al final de la fila se detiene un joven aproximadamente de mi edad y sin hablar mucho, simplemente me dice, yo te indico por donde debes avanzar, solo sígueme, trato de hablar y preguntar pero no me hace caso y simplemente me indica que lo siga.

Al instante llegamos a un lugar parecido a un cuarto de hotel, pero lo curioso es que no tiene paredes convencionales, son paredes de cristal, esto es como si dentro y fuera de la habitación simplemente fuera de día, pues sigo viendo la brillantez solar y el jardín florido.

Intento nuevamente preguntar al guía pero no da oportunidad y solo me dice, mañana recibirás toda la información que necesitas, yo no estoy autorizado, así que espera hasta mañana, mientras tanto trata de descansar porque mañana te espera un día muy pesado.

Se retira el guía sin agregar comentario alguno y sin saber que hacer me siento sobre la cama que me permite disfrutar el panorama y aunque muy leve, escucho música que más que alegrarme produce en mí una paz muy extraña.

Lo anterior me adormece sin sentirlo y no se en que momento pierdo totalmente la conciencia de estar despierto, hasta este momento en que despierto, veo frente a mí, una persona que le encuentro familiar, pero en realidad no se de quien se trata.

Después de un instante como si estuviera esperando que me despertara totalmente me dice: ¿No me recuerdas? He estado junto a ti todo el tiempo y ni siquiera me reconoces, en cambio yo sí se quien eres, como te llamas y ahora te explicaré lo que haces en este lugar.

Me dirijo a esa persona y le explico que aunque me parece muy atento, también muestra una especie de misterio que no comprendo, y le digo que quiero que me diga donde estoy.

El, se concreta a preguntarme: ¿Qué es lo último que recuerdas antes de llagar aquí?

Recuerdo un cuarto de hospital, donde nunca supe si era de día o era de noche y nada más, entonces: ¿Estoy muerto?

No, solo estas en otra vida.

Regalo de navidad

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Con gran ilusión y en un ambiente familiar excelente, la familia se encuentra en plena labor de adornar el árbol de navidad, porque de acuerdo a la tradición mamá es quien determina como debe quedar arreglado el árbol cada año.

Son tres los pequeños que esa familia ha procreado y aparentemente viven en un magnífico momento, papá tiene un buen trabajo y las cosas indican que se trata de una familia muy feliz.

Mamá e hijos han estado trabajando todo el día en los arreglos de la casa y en este momento se escucha el sonido del carro de papá que está llegando a casa, de manera que los niños acuden a su encuentro.

Todos quieren mostrar el trabajo con el árbol y esa es la razón de acudir a recibir a papá, y cuando entran a la sala de la casa, aquello es un espectáculo maravilloso con las luces de colores y la gran estrella en la cúspide del árbol.

Los niños comienzan a escribir las cartas haciendo la petición a Santa Claus y los papás escuchan atentos los deseos de cada uno de ellos.

Con mucho cuidado van colocando las cartas en el árbol y ahora se dirigen al comedor donde compartirán la cena previa a la noche de navidad.

Todo se desarrolla de manera normal hasta que en la sobre mesa mamá comienza a presentar algunas molestias en la frente y pide le alcancen una de las pastillas que le ha recetado el médico de la familia.

Cumple la niña mayor con el encargo además de acercar un vaso con agua simple y hacer que mamá tome su medicina, por un momento se produce un silencio como esperando que la medicina haga su efecto.

Cuando parece que ha disminuido el dolor, ella, la mamá les indica que se quiere recostar un momento porque tal vez el trabajo con el árbol de navidad ha sido agotador y es importante hacer un alto y descansar un poco.

El estado de salud de mamá no mejora y papá resuelve solicitar el servicio de una ambulancia y que sea conducida al hospital donde le atenderán adecuadamente.

La situación se torna alarmante y todo parece producir una gran confusión, papá se dirige al hospital en la ambulancia y la hija mayor se queda a cargo de los niños menores.

Se forma un caos porque la hija mayor pide a lo niños que abran cada uno su carta a Santa Claus y cambien las peticiones de juguetes o lo que hayan pedido y que en su lugar solo le pidan a Santa Claus que mamá reciba la atención adecuada y que Santa la traiga de regreso a la casa.

Esa noche los niños se sientan al pié del árbol y unas veces en silencio y otras en voz alta, repiten la petición pero el silencio de papá no ha sido superado, el resto de la noche siguen haciendo la misma petición.

Cuando recién está amaneciendo suena el timbre del teléfono, es papá que les notifica que el peligro ha pasado y que en el transcurso del día, mamá estará de regreso a casa.

Así ocurre y antes de la media noche, mamá esta de regreso en casa y cuando se encuentran sentados una vez más al pié del árbol suena un teléfono, es de uno de los niños y contesta de manera habitual.

Solo acierta a decir que sí a todo cuanto dice quien está al otro lado de la línea y como final de conversación dice, todos estamos de acuerdo, hemos renunciado a los regalos, ya está en casa el mejor de los regalos, mamá se siente bastante bien y con eso nos basta, estamos muy contentos.

Se despide y les comunica el recado: Dice Santa Claus que ya no tenemos de que preocuparnos, que como aceptamos perder los regalos, que nos entrega el mejor regalo que es que mamá esté con nosotros esta noche y muchas más.

Todos se miran unos a otros y no se atreven a preguntar, pues se trata de un teléfono de juguete que de ninguna manera pudo haber recibido la llamada y reclaman al menor el engaño, pero él les dice: Santa está llegando a casa, me dijo que no tardaría.

En ese momento tocan a la puerta y solo se escucha la risa tradicional de Santa Claus, y este cuento se ha terminado.

Donde está mamá

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Un niño de apenas entre tres y cuatro años de edad pregunta a la persona que realiza las labores de la casa: ¿Tú sabes donde se encuentra mamá? La he estado buscando desde la mañana y es la hora que no la encuentro.

Esa persona no se atreve a pronunciar palabra porque sabe que la mamá ya no está entre nosotros y teme causar algún tipo de problema si contesta la pregunta.

El niño le vuelve a cuestionar pero ahora con tono amable como quien desea obtener una respuesta a modo. “yo sé que tú sabes dónde está mamá, y no quieres decirlo, pero mira, no te preocupes, cuando la vea le diré que tú nunca me lo dijiste.

Sin dar respuesta esa persona trata de evadir la mirada del niño y simplemente se retira con cierta prisa y evitar un nuevo cuestionamiento.

Como la casa es un tanto grande, el niño comienza a recorrer las habitaciones, una a una la revisa y le resulta frustrante que en ningún lado encuentra la respuesta, su mamá no está en casa.

Sale al jardín y revisa cada espacio que además resulta bastante grande y poco a poco termina por desistir, sin embargo, decide regresar al interior de la casa y volver a revisar las habitaciones.

Cuando llega a un cuarto que mamá ocupa con las personas que le ayudan en las labores de lavado y planchado de ropa, desde ese lugar ordena la tarea para cada persona del servicio.

La mamá está de espaldas al niño y él, sin decir nada simplemente abraza por la espalda a su mamá sin ver el rostro y le dice: Mamá, es hora que nadie me ha dado de comer y siento mucha hambre.

La mamá sin voltear le dice al niño: Ve al comedor, allí se encuentra una señora que recién ha sido contratada y ella está preparando un platillo especial para ti que te va a gustar.

El niño sale de inmediato casi corriendo y se dirige no al comedor sino a la cocina y en efecto allí se encuentra una señora de edad que prepara comida y le dice al niño: puedes sentarte en el lugar que gustes, ahora te llevo de comer.

Sin decir palabra el niño se dirige a una silla dentro de la misma cocina y pacientemente espera que le sea servida la comida, y con determinada rapidez, la señora coloca cada uno de los utensilios que recibirán aquello que huele sabroso.

El niño devora prácticamente los alimentos que le ha preparado la señora, debieron estar tan sabrosos como aparentaban y sin decir palabra toma una y otra ración sin detenerse.

Cuando termina, como todo un caballero le dice que la comida ha resultado deliciosa, que la felicita y que le pide ser ella la que a partir de ese día se encargue de preparar los alimentos.

Ella contesta agradecida que así será si él así lo quiere, bajo la promesa que se comerá todo lo que ella le prepare y él le contesta que acepta con agrado el reto.

Pero surge la pregunta inicial: ¿Sabes dónde está mamá? Y ella le contesta: Hoy por la noche cuando veas en el cielo una estrella, la más brillante, la que te llame más la atención, esa es la nueva estrella que brillará para siempre, allí es donde tu mamá descansará hasta que tú seas grande y puedas brillar tanto como ella en este momento.

Cuando tengas hambre, díselo a ella, cuando tengas frío y cuando te sientas solo, no dudes en pedirle que te acompañe, ella estará siempre, siempre a tu lado, no lo olvides.

A pesar de la poca edad del niño, él se mantiene atento a cada palabra y permanece en silencio como aceptando que entiende todo lo que la señora le dice, pues la voz de la señora es igual a la de su mamá.

El niño pregunta

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Todos los niños del mundo y cada uno de ellos lo hacen por medio de su idioma, de manera que no existe diferencia entre los niños del norte o del sur, ni de este lado del mudo con el del extremo contrario, el niño pregunta y ya.

Mi nieto de tres años me pregunta: Papá ¿Qué es diluviar? Y después de la pregunta no pude evitar un largo silencio y reconozco que no encontré de momento que contestar.

Como estrategia de defensa, le dije al niño que recurriera al diccionario y por toda respuesta recibí una sonrisa tierna y cariñosa, de inmediato comprendí que de ninguna manera el niño podría consultar el diccionario, ni siquiera sabe leer.

El niño se dirige con decisión a mi pequeña biblioteca, comienza a buscar en el diccionario más voluminoso y con sus deditos recorre una y otra página, con resultados no muy satisfactorios.

Luego busca en otra enciclopedia y parece que la palabra no aparece por ningún lado y el niño comienza a desesperarse, se le nota en la cara una especie de angustia que nunca antes había visto en él.

Toma el teléfono y marca una serie de números y después de unos instantes marca otros y otros y no puede conseguir comunicarse con nadie, se dirige a la salida de la habitación y luego se arrepiente, camina hacia otro lado sin saber que hacer exactamente.

Se detiene en el centro de la habitación y revisa todo cuanto hay hasta que decide ir directamente a la computadora, la pone a funcionar y como todo un experto comienza a recorrer la red hasta que se detiene en una página.

Parece que no le convence ninguno de los resultados, me resulta fascinante ver como el niño maneja la computadora, moviendo sus manos con tal maestría que me ha dejado maravillosamente fascinado.

Luego parece que ha encontrado la página adecuada y con mucha alegría mueve las teclas del tablero, se desplaza hasta la impresora y la pone a funcionar con gran maestría y todo indica que ya ha encontrado la respuesta a la pregunta que me hizo.

Como se dirige a la habitación donde me cuestionó, traté de esconderme y evitar que descubriera que lo estuve observando cuando buscaba en el diccionario, luego en la computadora, trataré de sorprenderlo un minuto más tarde.

Donde me escondo es un lugar oscuro, de momento, siento que me mueven la cara y me tocan el hombro, es mi nieto que trata de presumir que ya ha podido manejar mi teléfono celular, y quiere que escuche otro sonido cuando entra una nueva llamada.

Creo que mi imaginación me trasladó a sueños increíbles, tal vez, mi propia imaginación me condujo a soñar que mi nieto era un niño prodigio, de manera que me quedo con mi magnífico sueño.

De vuelta a la santa inquisición

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Deseo imaginar que, por increíble que parezca, existieron supersticiones populares, envidia, calumnias e insinuaciones que, al no ser castigadas ni refutadas levantaban la sospecha de brujería, a las que calificaban de brujas las hacían responsables de todo.

Si no sabemos de qué somos capaces, no podemos apreciar las medidas que se toman con el fin de protegernos de nosotros mismos, en estos reportajes hemos comentado la persecución de las brujas en Europa comparado a la abducción por extraterrestres.

Si nos centramos en lo que las autoridades religiosas y seculares consideraban una prueba aceptable y un juicio justo en la caza de brujas, se comprenden muchas de las características novedosas y peculiares de la declaración de los derechos humanos por aquellos tiempos.

La experiencia acumulada por aquellas atrocidades, consiguió que al cabo del tiempo se prohibiera la autoincriminación y los castigos crueles y exagerados, nace la libertad de prensa, el proceso justo, el equilibrio de poderes y la separación de Iglesia y estado.

En aquellos tiempos, todo el mundo exigía que los magistrados investigaran a las brujas, a quienes solo por el chisme popular incrementaba su número.

Los príncipes pedían a sus jueces y consejeros que abrieran los procesos contra las brujas y esos jueces no sabían por dónde empezar sin evidencias y pruebas, y cuando la gente consideraba sospechoso un retraso, entraba en juego un informador que convencía a los príncipes.

La imagen de los príncipes debía mantenerse libre de toda sospecha, inclusive los sacerdotes aprobaban lo que fuera necesario y complacerlos, sin importar quien acusaba.

Iniciar un juicio era lo que buscaban quienes de alguna manera se beneficiaban con dichos juicios, y se mantenían un tanto temerosos de verse involucrados en esos asuntos y preferían muchas veces solicitar un investigador especial.

En el campo de la investigación, toda la inexperiencia o arrogancia que se aplicaba a la tarea, se consideraba celo de justicia, ese celo también se veía estimulado por la expectativa del beneficio que se obtenía en el juicio.

No debemos olvidar que generalmente se enjuiciaba a mujeres de buen nivel económico, por lo que cada juicio significaba una entrada de dinero. que se repartía entre todos los actores en el juicio hasta  el ejecutor de la orden.

Con el fin de evitar la apariencia de que se acusaba únicamente sobre la base del rumor, sin ninguna otra prueba, ya encarcelada la acusada, se encuentra una nueva prueba mediante el dilema: Tiene miedo o no lo tiene.

Si lo tiene, es una prueba segura, porque su conciencia la acusa, si no muestra temor, también es una prueba, porque es característico de las brujas simular inocencia y llevar la frente alta.

Que difíciles debieron ser aquellos tiempos, pero no podemos desechar esa experiencia que sin duda sirve a nuestro tiempo, hoy disfrutamos de leyes y mecanismos legales que hacen nuestra vida más placentera y más justa.

La historia de la vida, la historia de los seres humanos no ha sido fácil, lo que importa es que cada uno de nosotros aporte lo que sea necesario en la búsqueda de la felicidad, y cada uno en su tiempo en beneficio de quienes nos seguirán en la historia.

El tiempo de la santa inquisición se debe analizar y valorar, aunque solo sea con el fin de que nunca se repita.