Archivos Mensuales: octubre 2011

La alfombra mágica

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Los cuentos maravillosos que surgen desde hace mucho tiempo, en los que se describe que una alfombra puede volar a velocidades muy altas, que para su tiempo era algo fuera de lo normal.

Hoy en día, hemos viajado en algunas naves de uso comercial que han superado la velocidad del sonido, a nivel mundial se ha publicado que la velocidad de naves espaciales lo hacen más rápido cada día.

Hay quien dice que en este siglo de debe llagar a viajar a la velocidad de la luz y aunque se entiende como una exageración, no me atrevería a juzgar de imposible el reto.

Darwin, declaró que con frecuencia la ignorancia engendra más confianza que el conocimiento: Son los que saben poco, y no los que saben mucho, los que aseguran que los asuntos nunca serán resueltos por la ciencia.

En efecto, es la ciencia la que ha resuelto un sinfín de problemas, que resuelven conflictos de toda índole a diario y en todo momento.

No se que fue lo que obligó a los cuentistas de antaño, a decir que una alfombra podía volar, lográndolo solo con un chasquido de los dedos y el sueño se convertía en una realidad maravillosa.

Son pocas las cosas que hoy nos sorprenden, optamos por afirmar que así es este tiempo, a cada momento los descubrimientos logran sorprendernos de manera importante.

Creo con firmeza que gracias a esa imaginación sin fronteras, el ser humano ha logrado hacer realidad lo que en primera instancia calificamos como una fantasía a veces imposible de lograr.

Hacer realidad cualquier asunto que la imaginación nos otorga, desde luego que se trata del epílogo de algo que deseamos fervientemente y finalmente se hace realidad por medio de esa imaginación y el trabajo a realizar.

Es como el sueño de Newton, a quien el universo le parecía como el mecanismo de relojería al describir los movimientos regulares y orbitales predecibles de los planetas alrededor del sol, o de la luna alrededor de la tierra.

En el sistema solar no existen engranajes y las partes componentes del mecanismo de reloj gravitacional no se tocan en su movimiento, así es en el universo entero.

Los movimientos de los planetas son más complicados que los de péndulos y muelles, además, el mecanismo de relojería se deteriora o se destruye en determinadas circunstancias.

Durante períodos de tiempo muy largos, la atracción gravitatoria de mundos muy distantes, no es difícil pensar que en algún mundo pequeño pueda producirse alguna desviación inesperada dentro de su normalidad.

Sin embargo, en los relojes de péndulo existe algo que se conoce como el movimiento caótico: si desplazamos el plomo demasiado lejos de la perpendicular, el movimiento es arrítmico y desordenado.

El sistema solar marca mejor el tiempo que cualquier reloj mecánico y la idea de marcar el tiempo se obtiene del movimiento observado del sol y las estrellas.

Lo asombroso es que se puedan aplicar las matemáticas de manera similar a los planetas y a los relojes, por lo tanto, la maravilla de haber concebido la posibilidad de hacer volar una alfombra es tan sorprendente como el deseo de viajar a la velocidad de la luz.

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Aladino y la Lámpara

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Uno de los grandes cuentos clásicos, que se ha encargado de promover la fantasía de las soluciones mágicas que todos experimentamos, inclusive a una edad avanzada, puede ser que ese sea el éxito de los juegos de azar.

El argumento de este cuento se basa en la necesidad de obtener un beneficio sin recurrir al trabajo, o tal vez debo decir con el principio del menor esfuerzo, lo cual no deja de ser muy atractivo.

Atribuir poderes a un objeto en el que por medio de palabras, actitudes o acciones como la de este cuento, donde solo se tiene que frotar una lámpara de aceite antigua y aparece el personaje que va a resolvernos el deseo, es una falacia.

Obtener un beneficio sin esfuerzo, abriríamos la puerta del tedio, no imagino vivir el resto de la vida sin hacer esfuerzo alguno y obtener todo lo deseado.

Desde luego que ese es el objetivo de los cuentos, hacer que la imaginación haga su trabajo y entregue resultados maravillosos, pero debemos admitir que son solo cuentos o historias que cumplen una función específica.

Esa y otras historias parecidas, primero trata de inducir el asunto fantasioso para despertar la curiosidad, porque sabemos que la curiosidad es el motor fundamental para que las cosas evolucionen.

Habiendo curiosidad, la imaginación se alimenta y el resultado siempre será el encuentro de herramientas y medios que hacen realidad lo imaginable por imposible que parezca.

Este cuento de Aladino y su lámpara maravillosa expone la debilidad de la avaricia como motor principal de lo que se busca y vuelvo a mencionar que la efectividad esta cimentada en el la ley del menor esfuerzo.

Cuando aparece el genio de la lámpara ofrece resolver de inmediato la petición, por difícil que resulte, pero también exige algo, tal vez no a cambio, pero sí una promesa, que se formule muy bien la petición porque solo cuenta con tres solicitudes.

En todos los cuentos, resulta fundamental resolver todo con la ley del menor esfuerzo encuentra un obstáculo a superar antes de conseguir el deseo.

De esta forma el argumento nos entrega el conflicto, y ese conflicto es el medio adecuado para que el objetivo del cuento, muestre lo que calificaremos como el mensaje a comprender, es lo que valorará el trabajo, en la realización o desistimiento de la solicitud.

Cualquier semejanza con los conflictos de la vida diaria va a ser mera coincidencia, la mecánica de la vida funciona solicitando alimento cada tres horas por lo menos, y se hace necesario resolver el mismo conflicto en ese tiempo.

Imaginemos por un momento que en este instante estamos naciendo, estamos llegando a este mundo con todas las agravantes que ello conlleva, y se sabe que nuestro primer impulso es llorar porque sentimos algo que después etiquetaremos como hambre.

El que ha nacido tiene hambre, no sabemos como o porqué, pero intuimos que tiene hambre y en cuanto recibe alimento deja de llorar.

A las siguientes tres horas más volverá a llorar, lo que indica que debe recibir una segunda dosis de alimento y así hasta el último día de vida.

De manera que debe trabajar todo el tiempo en resolver su problema de alimento, es decir, su problema económico, esto demuestra que nunca los problemas se resolverán para siempre, entonces, comprender lo que Aladino desea, la lámpara solo le entrega resultados efímeros.

Nada puede ser eterno, habremos de luchar siempre y en todo momento, con tal de conseguir la realización de nuestros sueños y al día siguiente, volver a empezar.

Un viaje increíble

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Parece que está amaneciendo, todavía se encuentra oscuro el ambiente y despierto con mucha dificultad y no logro despertar del todo, de pronto escucho ruidos extraños como si alguien tratara de ingresar a la habitación.

Intento gritar, pero todo es inútil, no logro emitir sonido alguno, trato de incorporarme y mis pies no obedecen el mandato, de pronto, aparecen ante mí unos personajes como si fueran niños disfrazados de extraterrestres.

Su ropa es gris como si fuera una tela metálica, tienen una mirada muy penetrante, sus ojos son demasiado grandes pero no emiten expresión alguna que me permita descifrar su estado de ánimo.

Trato de cuestionar su presencia en mi habitación pero algo lo impide, sin embargo, pudiera jurar que estamos dialogando, ellos me preguntan muchas cosas y yo les contesto, pero no emito ningún sonido y sin embargo estoy dialogando.

En ese momento trato de imaginar si estoy despierto o estoy dormido, no entiendo nada, luego, misteriosamente siento como si estuviera volando, no se como pero de momento todos estamos en una especie de elevador, se cierran las puertas y percibo que estamos subiendo.

Después de unos instantes se abre la puerta e ingresamos a una especie de quirófano muy bien equipado, hasta este momento confío en que estoy soñando y que se trata de ese tipo de sueños que es difícil despertar.

Me colocan en un lugar especial para hacer una exploración médica como lo que conocemos, colocan en mi cuerpo una serie de sensores que están conectados por medio de cables a unas máquinas parecidas a las que vemos en un hospital.

Luego de un tiempo razonable, me levantan y me conducen a una habitación totalmente distinta, donde me dicen que debo descansar por un corto tiempo para regresar al punto de partida.

Experimento grandes deseos de salir huyendo, pero resulta que no se ni donde me encuentro, además me siento extremadamente cansado y poco a poco me estoy quedando dormido.

Cuando despierto, no se que tiempo ha transcurrido, me parece que solo se han consumido unos instantes y una vez más trato de levantarme, pero, sigo con el impedimento causado por no se que problema, simplemente no logro incorporarme.

Intempestivamente se abre la puerta y los personajes que antes me trajeron a este sitio ahora sin decir nada, me levantan sin ningún esfuerzo y me conducen a esa especie de elevador para emprender el viaje de regreso, supongo.

No entiendo como es que en un instante estoy despertando nuevamente, como al principio de este relato, ahora, poco a poco estoy despertando como todos los días, me incorporo y reviso cada espacio de mi cuarto, trato de encontrar algo que me diga que fue lo que sucedió.

En realidad, deseo que todo haya sido un terrible sueño, que nada tenga que ver con la vida real, que simplemente se trate de un viaje increíble.

Al cruzar la línea

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Tal vez mi edad era entre 8 y 9 años cuando experimenté un cambio radical en mi mentalidad de niño a niño mayor, es posible que todo haya sido natural, pero entonces experimenté una emoción poco conocida.

Resulta que en años o meses anteriores podía jurar que los dibujos de caricaturas en los periódicos cobraban vida y movimiento, lo cual resultaba maravilloso y disfrutaba mucho con la vida que obtenían esos dibujos.

En ocasiones imaginaba con un realismo sorprendente, que esos dibujos adquirían vida propia y dialogaban conmigo, platicábamos durante unos minutos y al terminar nos despedíamos con un protocolo previamente establecido.

Tiempo después, no recuerdo cuanto, quise hablar nuevamente con los mismos dibujos y sorpresa, ya no se movieron nunca más, tampoco dialogaron como lo hacían, intenté recuperar la comunicación y nada, nada se pudo lograr.

Al día siguiente volví a intentarlo y nuevamente fracasé y durante varios días me resistía a aceptar el fracaso, pues se trataba de los mismos dibujos que antes hablaban conmigo, era el mismo periódico y nada, como si hubieran desaparecido, pero allí estaban, sin vida propia.

Debieron transcurrir algunos meses cuando volví a intentar conversar con ellos, recuerdo que en mi mente hacía esfuerzos por lograr esa comunicación, el fracaso continuaba sin remedio.

Desde luego que nunca me atreví a preguntar a alguien que era lo que pasaba, pues ni yo mismo sabía como preguntar, o que decir, temía que se burlaran de una pregunta de ese tipo, suponía que nadie lo había experimentado como yo.

El tiempo fue mi mejor aliado, no se cuando o como fue, simplemente acepté la nueva realidad, los dibujos eran solo eso, dibujos, sin vida, sin emociones, sin facultad para dialogar conmigo y tal vez con nadie.

Nunca me atreví a contarlo a nadie, siempre tuve el temor de convertirme en centro de burla o falta de aceptación, comprendí que debía vivir con ello hasta este momento, en que me atrevo a contarlo en estas líneas, espero le sirvan a quien viva esta situación ahora, antes o a futuro.

Cuando estaba por terminar este reporte, no resistí la tentación de preguntar a un pretendiente de mi nieta, él simplemente relató lo vivido, de manera similar a mi historia, con la diferencia de que me asegura que él hacía hablar a los dibujos.

De un modo o de otro, lo que escuché de ese muchacho, transformó mi pensamiento en el sentido de que él, sin limitante alguna me contó su experiencia, solo difiere en el sentido de afirmar que él hacía hablar a los dibujos, y los míos dialogaban conmigo.

En términos generales acepto que es una situación normal, eso es a lo que llamo: Cruzar la línea, esa línea imaginaria entre la niñez y la niñez mayor, aunque debo admitir que a mi me sucedió entre los 8 y los 9 años.

Es posible que la variante en edad sea un poco amplia, quizás eso lo determine el medio ambiente en el que el niño se desarrolla o el tiempo y la época, supongo que no es lo mismo los años cincuentas del siglo pasado, a la primera década del siglo actual.

De cualquier manera, creo que debe ocurrir cuando sea el tiempo exacto, en que deba ocurrir para cruzar esa línea.

La lluvia de estrellas

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Era la primera vez que Ernesto, el hijo menor de mi vecino observaba ese gran espectáculo que conocemos como lluvia de estrellas, con gran alegría disfrutaba cada una de las luces que viajaban a grandes velocidades.

Su papá le explica que se trata de una corriente de meteoritos que conforman los restos que deja a su paso algún cometa y que solo en fechas determinadas es posible disfrutar este fenómeno en toda su magnitud.

Mientras el papá de Ernesto trata de explicar a su hijo la maravilla del fenómeno, este, se queda dormido y se sueña viajando en uno de esos meteoritos y se entera su papá que está soñando porque de momento comienza a hablar y comienza a describir lo que supuestamente está viendo.

Dice que viaja a una velocidad enorme y que a lo lejos puede apreciar que se encuentra una luz muy brillante, parecida a la luz del sol cuando está apareciendo en el oriente.

Que es como un fulgor muy grande como si todas las estrellas del cielo se hubieran puesto de acuerdo para brillar al mismo tiempo y con gran emoción describe lo que está viendo.

La explicación de su papá sigue adelante, tal vez no se ha dado cuenta que Ernesto en realidad está dormido y pareciera que entablan un dialogo perfecto pero ambos están viendo el mismo espectáculo, con imágenes distintas desde luego.

La explicación que da el papá es documentada pues explica que las corrientes de meteoros son cuerpos pequeños que cruzan el sistema solar, que básicamente son partículas sólidas, rocosas o metálicas.

Que se han desprendido de algún cometa, también explica que es un espectáculo que siempre se puede ver a simple vista, que puede durar algunas horas y hasta una semana.

Por el siglo XVIII, un físico alemán fue el primero en decir que los cuerpos extraterrestres se consumían al momento de ingresar en la atmosfera y desde luego que en su tiempo se burlaron los científicos de su teoría.

Algunos científicos afirmaban que esos meteoros eran de origen volcánico, por lo que debió ser muy complicado en ese siglo y en los anteriores dar respuesta a cada fenómeno que se presentaba ante sus ojos.

En ese momento, Ernesto despierta y le dice a su papá: Sabes papá, que la superficie terrestre está protegida de los meteoritos por la atmosfera, cuando chocan con ella los meteoritos se desintegran.

Sabes también que esos meteoritos viajan a una velocidad mayor a los cuarenta mil kilómetros por hora y se queman por la fricción y por eso se produce una luminosidad que identificamos como una estrella que cae, pero no pasa nada.

El papá de Ernesto se queda viendo con gran asombro a su hijo sin saber que contestar y entonces el niño le cuestiona: ¿No me crees verdad papá?

Ambos se quedan viendo sin saber que decir ni que comentar y al unísono exclaman: Que maravillosa es la lluvia de estrellas, ¿Cierto?

El príncipe burlado

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El siguiente relato es un hecho de la vida real, omitiré el nombre por razones comprensibles pero le aseguro que lo que contaré es una parte importante de lo que fui testigo, el resto es deducción de lo que por casualidad me enteré con los familiares.

Nuestro personaje contaba con más de veinte años de edad cuando lo conocí, además de contar con una maravillosa forma de ser que cautivaba a las personas con su sonrisa, y con su gran habilidad en el humorismo casual que siempre estaba a flor de labio.

En la primera platica me entero que por sistema, su tío le hacía guardar un billete de regular denominación con el objetivo de que tratara de utilizarlo solo por gastar el dinero, más bien que lo reservara si las circunstancias lo obligaban a regresar en taxi a casa.

Poco a poco me fue contando su historia en el sentido de que a muy temprana edad perdió padre y madre por haber fallecido ambos, en un accidente en carretera con el resultado imaginable.

Sus padres eran dueños de una buena cantidad de predios que contenían viviendas populares, que se rentaban a precios accesibles, a personas de pocos recursos, en volumen representaba un ingreso respetable.

No recuerdo que haya dicho que existiera un testamento, de manera que el tío que se hizo cargo de el, también administraba los ingresos captados por la renta de las viviendas y es posible que a nadie rindiera cuentas.

Es claro que nada le faltaba a mi amigo, su tío se encargaba de vestirlo y atenderlo me parece que con cierto cariño, admito que nunca observé acción contraria o criticable que pusiera en duda el manejo de los bienes.

Como este amigo no tenía necesidad de trabajar, pues los ingresos eran muy importantes, tampoco existió en el, un gusto por aprender una profesión o un oficio que le asegurara el futuro.

Supongo que al tío no le interesaba que su sobrino adquiriera una superación educativa, pienso que, lo que menos deseaba era poner en riesgo su ingreso personal por la administración.

Por algunos años cimentamos una buena amistad, traté muchas veces de inducirlo a estudiar algo que le gustara, pero fracasé en cada intento, aunque insistía de vez en vez, nunca logré convencerlo de esa necesidad.

Avanza el tiempo y por necesidades de mi trabajo me vi obligado a cambiar domicilio, por algunos años no volví a ver a mi amigo, me parece que unos ocho años más tarde regresé al lugar de origen y por curiosidad lo busqué.

Me entero entonces que su tío ya había fallecido, lo busqué y lo encontré pero la tristeza me invadió, estaba irreconocible, se había manifestado una enfermedad terminal en él y lo peor es que de sus propiedades nada sabía.

Nunca su tío le rindió cuentas de dichas propiedades, al parecer, todo se perdió por algún movimiento legal de esos que mucha gente sabe como hacerlos.

Por su enfermedad avanzada, hubo necesidad de internarlo en un hospital de beneficencia donde se atendió bastante bien, pero el final llegó finalmente.

No hubo pariente alguno que se presentara, no se si por no haberse enterado o simplemente por falta de atención, sin embargo, me sentí tranquilo por la oportunidad que la vida me otorgó, permitirme estar cerca de el, en los últimos momentos.

Las pocas personas que asistimos a su funeral, tristes en principio, pero complacidos al final por permitirnos rendir un modesto homenaje, a quien calificamos como “el príncipe burlado”.