Archivos Mensuales: septiembre 2011

El amor a temprana edad

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Uno de mis nietos de nombre José, sin darme cuenta fue creciendo como todo un caballero y un día de tantos, tocan a la puerta y oh, una señorita muy agraciada directamente pregunta: ¿Se encuentra Pepe?

La verdad es que de momento no supe que contestar, el impacto fue tan grande que permanecí algunos instantes en silencio, hasta reponerme de la sorpresa y solo acerté a decir: un momento, en seguida baja.

Me dirigí a su recamara, pero Pepe estaba ya en la escalera y solo me avisa que saldría con Rosita a tomar un helado en la plaza del centro del pueblo.

Mayor fue la sorpresa cuando comprendí que ya había crecido mi nieto y ni siquiera me había dado cuenta, en ese momento la imaginación desencadenó una serie de eventos que no lograba controlar.

La curiosidad me obligó a dirigirme hasta donde se encontraban los tortolos, y checar con mis propios ojos el valor del romance que comenzaba, de acurdo con mis datos.

Hacía tiempo que no presenciaba un romance tan limpio, tan inocente como el que estaba frente a mis ojos, tomando su helado, muy juntos e intercambiando miradas que hacía mucho tiempo había olvidado que existían.

Regresé a casa con la seguridad de que, había presenciado un amor como el que experimenté en los primeros años de cortejar, a la que fue mi esposa.

Me disponía a disfrutar de un descanso bien merecido en la soledad de la casa cuando, el teléfono interrumpe esa maravillosa tranquilidad y escucho a mi nieto con voz entrecortada y con preocupación, de inmediato me dirijo a donde se encontraba.

Resulta que por accidente, mi nieto lesionó a un joven con el auto que le regalé al cumplir los 16 años, en estos días estrenaba carro y permiso oficial de conductor, solo faltaba conocer el estado de salud del lesionado.

La tremenda sorpresa fue que el lesionado era pariente cercano de la novia de mi nieto, esto complicó la situación porque ahora se enteraban que mi nieto y ella se ostentaban como novios, lo cual desencadenó el malestar familiar de la novia.

Desde luego que me adelanté a explicar a los parientes del lesionado, que la aseguradora del auto se encargaría de los gastos como lo prevé el contrato póliza, si la compañía no cubría la totalidad de los gastos, desde luego que asumiría la responsabilidad.

No comprendo porqué la familia se negaba a llegar a un acuerdo, discutían una y otra vez una misma cosa, el asunto era crear el descontento familiar, pues, de ninguna manera aceptaban solución alguna.

Mientras, en el exterior del nosocomio se discutían los puntos fríos del accidente y parecía no haber arreglo alguno, hasta que fueron interrumpidos por el parte médico que da cuenta del deceso del accidentado.

Esto cambia radicalmente las cosas a tal grado que ahora se habla de homicidio y la discusión se vuelve incontrolable, a tal grado que prefiero dejar la continuación de esta historia en el próximo relato.

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El camino largo

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Todos los días sábado se reúnen los jóvenes del barrio para asistir al partido de fútbol pues han organizado un equipo que compite cada semana en uno de los campos instalados cerca de su domicilio.

Acudir cada semana al campo de juego se ha convertido en una rutina que poco a poco se torna tediosa, uno de ellos sugiere tomar otro camino para llegar al encuentro con mejor condición física al elegir un camino largo.

Van caminando por algunas calles que por momentos pareciera que solo están caminando en círculos que no los conducen a ningún lado, hasta que uno de ellos descubre el error y a partir de ese momento él toma la iniciativa de guiarlos.

Por motivo del tiempo perdido consideran que es urgente apresurar el paso, de otra forma perderán la competencia por inasistencia y no por falta de habilidad.

El apresurar el paso se convierte paulatinamente en carrera y por desgracia, presencian un accidente donde resulta lastimado un pequeño que pudiera ser vecino de cualquiera de ellos.

Algunos tratan de continuar su camino, solo uno de ellos se detiene, comienza a solicitar ayuda a las personas que van pasando y al poco rato llegan las asistencias adecuadas que se encargan del servicio.

El tiempo transcurrido indica que va a ser difícil cumplir con el compromiso del fútbol y piensa que lo mejor será llegar hasta el campo de fútbol y explicar la causa del retraso.

Las consecuencias no las cuantifica pues fue más importante el servicio prestado al niño accidentado, por razón humanitaria, como buena obra del día.

Al llegar al campo de juego encuentra que ambos equipos ya han iniciado el partido de fútbol, el entrenador le reprende por su falta y el se mantiene callado sin protestar.

En castigo, le impiden participar del encuentro pero él sigue firme en su convicción, entendiendo que lo que hizo fue con la esperanza de que el niño accidentado recibiera la atención debida.

El sábado siguiente se reúnen como de costumbre y deciden escoger el canino corto para evitar ser descalificados en caso de ocurrir otro imponderable y todos obedecen.

El entrenador decide no permitir a nuestro amigo participar en el encuentro porque considera que el castigo por haber fallado el sábado anterior debe ser más enérgico.

Termina el partido con un empate y todos se reúnen en uno de los costados del campo de fútbol, luego aparecen un grupo de personas, familiares todos ellos, y se dirigen al organizador del torneo.

Le describen el uniforme de uno de los equipos y caminan entonces al lugar donde se encuentra nuestro amigo y le entregan un obsequio de buen tamaño sin describir el contenido.

Piden que el organizador y el resto de los jóvenes se reúnan con el fin de exaltar la figura de nuestro amigo por la valentía de atender a su hijo en el accidente de la semana anterior, manifestando que gracias a la rapidez con la que atendió a su hijo, goza de salud completa.

Todos felicitan al joven y el entrenador promete que nunca más castigará a nadie, sin antes escuchado la disculpa.

Exceso de confianza

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En el barrio viven muchos jóvenes más o menos de la misma edad y entre ellos existe una competencia permanente con la que demuestran sus habilidades.

No falta el joven que se convierte en el centro de atracción por ser el más inteligente o el más audaz, tampoco puede faltar el que se convierte en el blanco de burlas como lo es el joven con sobrepeso.

La ocurrencia es concertar una carrera entre el joven audaz contra el de mayor peso, con el fin de colocarlo en el pódium de la burla solo por divertirse.

Comienza entonces la promoción de una carrera entre esos dos personajes tan distintos entre sí, que los comentarios de todo tipo circulan por el barrio calificando la carrera de ridícula por la desigualdad evidente.

Es indudable que aún con desventaja, se integra el grupo que está a favor del joven de mayor peso, claro que no dudan que será el perdedor, sin embargo, esperan que la diversión que producirá el evento, será memorable.

El joven de mayor peso en realidad no desea competir, pero el grupo que lo apoya lo que menos le importa es lo que él piense, y todos los días lo animan a evitar que eluda la contienda.

De manera privada, el padre del joven audaz se acerca al contrincante de su hijo y le manifiesta la inconformidad de la carrera, trata de invitarlo a que desista, pero lo hace para protegerlo, desde luego que su proyecto fracasa.

Nuestro joven de muchos kilos de peso hace oídos sordos a la sugerencia, argumentando que no puede desistir, que prefiere perder la carrera que mostrarse como un cobarde.

Entonces el papá del joven audaz le dice: Me parece que tu actitud es valerosa, muestra que en verdad sí posees un carácter a toda prueba, entonces permite un consejo, acepta el reto sin objeciones, pero escucha:

Desde el inicio corre de manera firme y mantén una velocidad uniforme, no te detengas ante nada ni nadie, no temas, mi hijo es tan engreído que en cualquier momento cometerá un error y tú lo debes aprovechar, es posible que consigas el triunfo.

El día señalado se reunió una buena cantidad de espectadores, casi todos hacían bromas bastante pesadas del joven de gran peso, lo bueno es que aplicó los consejos del padre de su contrincante y no tomó en cuenta las burlas de los espectadores.

Inician la carrera y el joven audaz de inmediato toma considerable ventaja a tal grado que se pierde de vista, mientras tanto, los amigos del joven audaz siguen al “gordo”, como lo describen y le muestran helados dulces y hasta una tremenda hamburguesa.

Por fortuna los consejos del papá de su contrincante surten efecto positivo y no logran el objetivo, lo que determina que nuestro amigo continúe la carrera firme y continuada, nunca pierde la cadencia y rapidez del principio.

El tiempo corre y en la meta no aparece ninguno de los contendientes, hasta unos 10 minutos después a lo lejos se dibuja la silueta del joven de gran peso, solitario se acerca paulatinamente a la meta hasta cruzarla con el emblema de triunfo.

Cinco minutos más tarde, aparece la silueta del joven audaz que rápidamente cruza la meta y levanta los brazos en señal de triunfo pero nadie se acerca a él, lo que le obliga a conocer la causa de esa indiferencia y se percata que “el gordito” es el triunfador.

Los relatores de la carrera descubrieron que fue tanta su presunción que perdió el tiempo con una joven hermosa que se cruzó en el camino y por culpa de ella perdió la noción del tiempo, nunca pensó en las consecuencias de su inestabilidad emocional.

A partir de ese día, la popularidad del joven de sobrepeso, brilló como nunca en su comunidad.

El pastor citadino

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En un mercado ambulante se encontraba un niño de unos seis o siete años cuidando un rebaño de ovejas, su padre pretendía comercializar a los animales en un mercado ambulante de la gran ciudad, como se acostumbra en algunos lugares.

Me acerqué un poco más para conocer al niño, la intención era saber lo que pensaba al estar cuidando al rebaño, al verme pensó que le compraría alguno de los animalitos y señalando a cada uno de ellos le fijaba un precio determinado.

Luego fue acercando a cada uno de los animalitos y mostraba las características que él consideraba servirían para convencerme que se encontraban en perfecto estado de salud y que alimentándolos adecuadamente se convertirían en un excelente banquete.

El niño no me permitía hacer la pregunta base por la que me acerqué a el, era tal su entusiasmo de comerciante que hubo momentos en que involuntariamente traté de sacar la cartera para hacer la compra.

Me detenía, claro está, la incertidumbre sobre que hacer con el animalito, no conozco lo relacionado a la ganadería y mucho menos con la tablajería.

Le pregunté la causa por la cual se mantenía muy atento con los animales, me parecía que su cuidado era excesivo y me contesta que estaba rodeado de lobos el corral de los animalitos y que si se le llegaba a extraviar alguno su padre lo castigaría.

Intempestivamente me dice: Cuidado señor, detrás de usted se encuentra un lobo muy grande, pero no se asuste, yo me encargaré de espantarlo para que le haga daño.

Debo admitir que no me atreví a investigar como era el lobo, el factor sorpresa fue impactante y solo obedecí la indicación del niño sin condición alguna.

Sin mayor comentario, en el siguiente instante me dice: No se preocupe señor, el lobo se ha retirado, el peligro ya no existe, ahora sí, dígame cual de los animalitos le gusta.

Coloca frente a mí dos de ellos, los que consideró más apropiados para que aceptara a uno de ellos y sin dar tiempo a decir que no trataba de comprar, tomé la cartera y le entregué el monto de la compra.

No recuerdo que cosas más me dijo, y lo único que se me ocurrió fue decirle: Cuida tu a ese animalito, te lo obsequio, el será el primer ejemplar de la ganadería que fundas a partir de este momento.

Sin decir más me alejé algunos metros de manera que no me descubriera y tratar de entender lo que había vivido instantes atrás, el impacto fue mayúsculo cuando volví la vista hacia otro lado y al tratar de ver al niño, ya no estaba.

Lo curioso es que tampoco estaba el corral de las ovejas y permanecí por algunos minutos tratando de asimilar lo ocurrido, revisé mi cartera y en efecto, faltaba la cantidad que pagué y la verdad no se que fue lo que pasó.

Hasta la fecha conservo ese recuerdo y lo he colocado en la lista de mis obras buenas para dar una explicación a lo sucedido.

El príncipe y el mendigo

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Este cuento del príncipe y el mendigo es uno de mis favoritos, cuantas veces he soñado, que se repitiera en el momento actual, cuando parece que muchos gobernantes en el mudo debían cambiar por lo menos durante 24 horas su vida cotidiana.

La historia del príncipe y el mendigo refiere que se trata de dos personajes similares en apariencia, y que por accidente al cambiar de ropas, las circunstancias les colocan en sitios inversos y de ese incidente se desprende la historia.

Un viejo dicho popular indica que: más pierde el pobre cuando enriquece, que el rico cuando empobrece.

Este dicho ajusta a la perfección con el cuento, porque el verdadero príncipe se ve obligado por las circunstancias a conocer la verdadera forma de vivir del pueblo, con las carencias y sufrimientos que deben sufrir para sobrevivir.

Durante mucho tiempo insistió en demostrar que él era el príncipe y contaba lo ocurrido, pero claro está que nadie creía semejante historia, de manera que terminó por aceptar que nunca alguien le creería y adoptó con heroísmo su nueva vida.

Los conflictos sociales de la época hacen que el verdadero príncipe se vea obligado a participar como soldado del reino en una batalla que al final resulta una derrota estrepitosa.

Como la educación recibida por su padre y sus maestros le permite abrirse paso hasta llegar al general que tiene el mando del ejército, este lo escucha porque le pareció interesante lo que decía, le indicaba al general que la estrategia debía ser distinta y la describe.

El general le pregunta porque supone que la estrategia debe cambiar y el le contesta: Así lo haría mi padre el Rey, porque así lo aprendí de él.

En ese momento se descubre el cuello del príncipe y el general observa que en el cuello están unas líneas marcadas que el ahora general vio cuando nació el hijo del Rey.

Hasta entonces aceptó lo que el soldado le decía cuando solicitaba que le creyera su historia, en ese momento el general aceptó que se trataba del príncipe.

El general implementa la sugerencia del joven príncipe y resultaron triunfadores en esa batalla, por desgracia el Rey ya no la pudo disfrutar pues murió esa misma noche.

El príncipe recobró su identidad gracias al general y se restablecieron las identidades de él y del mendigo, pero el príncipe reconoció que de no haber ocurrido lo relatado, nunca se hubiera enterado de la realidad de su pueblo.

Fue coronado como Rey, por el general y la historia refiere un final feliz, es por eso que en párrafos arriba hablé de los gobernantes actuales, si se atrevieran a dejar en casa la investidura por lo menos 24 horas, comprenderían las cosas que no están haciendo bien.

Cuando tenemos la oportunidad de vivir las altas y bajas de un estatus social, es cuando mejor aprendemos la lección, creo que sería una buena práctica de este ejercicio por quienes pierden el piso, cuando consiguen un puesto de importancia en cualquier nivel.

Vale la pena ser o parecer por lo menos 24 horas un príncipe o un mendigo.

El Rey Midas

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El cuento del Rey Midas describe a la perfección el estado patológico que muchas personas ambiciosas sufren sin darse cuenta del daño que causan y el daño que se causan.

El Rey Midas adoraba el oro con pasión enfermiza, es un asunto que lo vemos ayer hoy y posiblemente lo veremos mañana, hoy día existen personajes que muestran esa patología en forma exagerada.

El Rey Midas sigue vivo, está vivo en personas que se enriquecen muy rápido, no así los empresarios que de dedican a la transformación de los materiales.

El Rey Midas es el claro ejemplo de quienes sin pertenecer a casas reales, logran amasar grandes fortunas por medios no muy lícitos, o por mecanismos no comunes en cualquier sociedad.

Cuando el Rey Midas se encuentra embelesado, contando el oro que tiene guardado en el lugar secreto de su palacio, sus pensamientos divagan en la forma de obtener más oro.

Alguien dijo una vez: Cuidado con lo que piensas, porque se puede hacer realidad y eso es exactamente lo que le ocurrió al Rey Midas, pensando en la manera de acaparar más oro se aparece un personaje que le va a cumplir el deseo.

Por medio de sortilegios se cumple ese deseo y la sentencia es que a la mañana siguiente cuando el sol sea visible por su ventana todo lo que su mano toque, se convertirá en oro.

El deseo se cumple y a partir de ese momento todo cuanto es tocado por la mano real de inmediato es convertido en oro y la felicidad es extrema, ahora el Rey es inmensamente feliz.

El cuento describe a su hija como una niña dulce y encantadora que vuelca su alegría cuidando y disfrutando el jardín y el aroma de las flores que lo califica como lo más hermoso de su vida.

La hija del Rey es lo más valioso que existe en su reino, de manera que cuando ambos se disponen a comer, se dirigen al comedor real, ocupan sus lugares habituales y la niña con su alegría característica hace de la hora de comida el momento más importante del día.

Durante la comida, la hija del Rey manifiesta una alegría relativa porque se da cuenta que su padre no ha probado alimento desde que se sentó a la mesa y con un gesto de preocupación le cuestiona el hecho de no haber probado alimento.

El rey tratando de suavizar el momento se levanta del asiento, se dirige a su hija y al tocar su cabeza en señal de cariño, de inmediato la niña se convierte en una estatua de oro.

El final de este cuento desde luego que tiene un final feliz, pero lo más importante es que coloca sobre la mesa de análisis todos los elementos necesarios para demostrar la importancia de los valores humanos que son lo más importante.

El oro finalmente es eso, un metal, carece de vida, quizás sea muy importante para muchas personas, pero el Rey Midas comprendió que su hija, era lo más valioso de su reino.

Servir y ser útil

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Servir o ser útil es estar capacitado para eso, para servir a nuestros semejantes, es una actitud ante la vida, es ver en cada tarea la oportunidad de ser útil, es el camino hacia la superación personal y profesional.

Quien sabe servir o lo hace con plena convicción no encuentra dificultad para hacerlo, son personas seguras de sí mismas y por eso no existe temor al compartir con los demás.

La cooperación es fundamental, es decir: La integración armónica de funciones y actividades desarrolladas, su implementación requiere de responsabilidad compartida con cada miembro y así las actividades se realizan de manera coordinada.

Servir con justicia, es acatar el conjunto de reglas y normas que establecen un marco adecuado para las relaciones entre las personas, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas entre los individuos.

Servir con honestidad, es aquella cualidad humana por la que la persona decide y elige actuar siempre en base a la verdad y a la autentica justicia, la honestidad expresa respeto por uno mismo.

El compromiso es el camino que permite alcanzar cualquier objetivo personal, se trata de un deber moral o psicológico adquirido hacia una persona.

La disciplina se entiende como la capacidad de actuar ordenada y perseverantemente y así conseguir un bien, exige orden y lineamientos, soportar molestias, solo así se conquistan objetivos.

El segundo esfuerzo es tal vez el más importante, ese segundo esfuerzo solo se puede lograr con auto exigencia y darle sentido a todo lo que emprendemos.

Esa disciplina de que hablo es la que dicta nuestra conciencia cuando está disciplinada porque sabe reconocer los deberes propios, se pone en marcha y simplemente actúa.

Lealtad es otro elemento esencial para servir y ser útil, solo exige hacer aquello con lo que uno se ha comprometido aún en circunstancias cambiantes en todo momento, porque, lealtad es corresponder.

Esa correspondencia es una obligación que se tiene con los demás, es un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos.

Ser visionario es otra condición, ese es el nombre que se le da a una persona que tiene la facultad de visualizar el entorno y como se desarrollan o deberán desarrollarse las actividades en el futuro.

El innovador es alguien que sabe usar la creatividad, puede desprenderse de lo cotidiano y crear nuevas formas de alcanzar cosas que se creían exploradas, ese es un líder, que sabe guiar a la gente y descubrir sus gustos y talentos en beneficio de una idea.

El objetivo principal es entender el espíritu de servicio que se traduce en actitud ante la vida, cada tarea es la oportunidad de ser útil, de servir, es la puerta de entrada a la superación personal, si yo estoy bien, mi familia estará bien, mis amigos estarán bien, mi entorno estará bien.

Ahora si: Puedo ser útil y puedo servir.